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Al menos dos estudiantes en cada clase han sufrido situaciones de ‘ciberbullying’ en España. Esta es la denuncia que realiza Unicef Comité Español con la campaña #2entuclase que lanza este martes con motivo del Día Internacional de la Internet Segura.

Unicef pretende alertar así de los peligros que generan la violencia en Internet, el ciberacoso y el acoso digital para los estudiantes que están conectados en el entorno digital, a la vez que reclama medidas conjuntas para abordar y prevenir la violencia contra los niños y los jóvenes en Internet por las graves consecuencias que tiene sobre sus vidas.

En este sentido, aseguea que el 6,9% de los estudiantes españoles de 12 a 16 años considera haber sufrido ciberacoso en los dos últimos meses y el 3,3% reconoce haber participado como ciberagresor. Además, al menos uno de cada cinco niños y una de cada siete niñas está implicado en episodios de ciberbullying.

Unicef Comité Español concluye a partir de estos datos que al menos dos estudiantes de cada aula sufren acoso o violencia en este país y para combatir este problema lanza la campaña #2entuclase, con la que busca promover entre los jóvenes “un cambio de actitud y frenar el acoso y la violencia en las escuelas, particularmente hacia los niños de los colectivos más vulnerables”.

“El ciberbullying y el acoso son uno de los riesgos que más preocupan a padres, educadores y a los propios niños. Con esta campaña queremos impulsar a los jóvenes a que no tengan miedo de ser ellos mismos, y a detectar y rechazar el acoso”, explica Maite Pacheco, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de Unicef Comité Español.

Para que niños y adolescentes conozcan el riesgo y rechacen la violencia en las aulas, Unicef Comité Español ha lanzado iniciativas como Ciudades Amigas de la Infancia o el programa de Educación en Derechos de Infancia.

En ese marco se desarrollan acciones concretas para prevenir la violencia en las aulas, el bullying y el ciberbullying. En la actualidad ya forman parte de estos programas 71 centros educativos referentes y 274 Ciudades Amigas de la Infancia.

La campaña #2entuclase está protagonizada por el actor Miguel Bernardeau, referente juvenil, que a través de un vídeo lanza a los jóvenes el mensaje de que “Podemos acabar con el acoso en las redes. Podemos frenar los insultos. Podemos respetar. No calles, no seas cómplice. Tú puedes pararlo”.

Según los datos de la Unesco sobre la prevalencia del ciberacoso en los países de altos ingresos, la proporción de niños y adolescentes afectados oscila entre el 5% y el 21%, y las niñas parecen tener más probabilidades de sufrir este fenómeno que los niños. En España el patrón se repite: el acoso sexual en internet afecta en una proporción mayor a las niñas.

COLECTIVOS PERSEGUIDOS

Según el informe de Unicef ‘Los niños y las niñas de la brecha digital en España’, el 42,6% de las chicas afirmaba haber sido víctima de algún tipo de violencia o acoso sexual online, frente a un 35,9% de los chicos.

Los más vulnerables y atacados son los que pertenecen a colectivos tradicionalmente victimizados como los de la comunidad gitana, la infancia migrante, los niños con discapacidad, o el alumnado LGTBI. De hecho, el informe sobre ‘Delitos de Odio en España 2016’ indica que 262 casos registrados fueron por motivo de discapacidad y el estudio ‘Ciberbullying LGTB_fóbico’ pone de manifiesto que un 15% del alumnado LGTBI padece ciberacoso por su orientación sexual.

“Es clave que pongamos énfasis en la gestión de la convivencia en el entorno escolar. Que eduquemos a los niños y adolescentes en la diversidad, la privacidad, la seguridad y los valores cívicos”, señala Pacheco. “Es importante que los jóvenes se sientan respaldados, seguros y capaces de identificar y rechazar el acoso, apoyar a sus compañeros, o de pedir ayuda adecuada, si la necesitan”.

El ciberacoso puede causar un daño profundo. Un insulto o vejación puede llegar a muchas personas en muy poco tiempo. Igualmente, es muy complejo borrar la huella que deja tanto en el entorno digital como en la vida de quién lo recibe. La intimidación y el ciberbullying se alimentan mutuamente y forman una escala continua de comportamiento dañino.

Unicef Comité Español subraya que las víctimas del ciberacoso tienen más posibilidades de consumir alcohol y drogas y de faltar a la escuela que otros estudiantes. También presentan una mayor propensión a sacar malas notas y sufrir de baja autoestima y problemas de salud.