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Isabel Pantoja volvía a España procedente de su aventura en Honduras y el plató de ‘Supervivientes 2019’ se volcó en su recibimiento. La estrella indiscutible de la edición era recibida por su hijos Kiko Rivera, Chabelita y su sobrina Anabel, junto con otros familiares y amigos, hasta que Jorge Javier Vázquez la tomaba por el brazo, le hacía entrega de un ramo de flores en nombre de equipo y la acompañaba mientras continuaba la ovación del público.

La tonadillera, que se mostraba muy emocionada, no paraba de reiterar “os quiero” por todas las muestras de cariño.

Tras la épica entrada, llegaba el momento de hablar y analizar su paso por el ‘reality’ con el presentador. A la pregunta “¿Te lo imaginabas tan duro?”, la cantante respondía de forma contundente que de ninguna manera, aunque se mostraba satisfecha por volver más fuerte: “Me he quitado muchísimos miedos que tenía, el principal mi pasado”.

Era ese momento era uando Jorge Javier hacia hincapié en el hecho de que nunca menciona el lugar donde estuvo, en clara referencia a la cárcel, y la artista se justificaba: “Prefiero no utilizar esa palabra. Pero mi pasado está totalmente enterrado”.

Sobre su aventura en la isla, Isabel defendía que ha tratado de ser una gran superviviente y que pese a ser un personaje reconocido no ha querido jugar un papel rezagado.

Precisamente, al ser preguntada por sus altercados con algunos compañeros, la concursante repetía la conocida frase de “lo que pasa en la isla se queda en la isla” y se negaba a mencionar a nadie.

Jorge Javier, sin embargo, le pidió que mirara a Carlos Lozano, con el que vivió una auténtica cruzada, y tras un mínimo saludo,  los dos implicados enterraban el hacha de guerra con elegancia.

Superado el momento del ‘reencuentro’, la artista llegaba a decir que todo lo que pasa en la isla se agranda, aunque reconocía que ella lo veía casi todo mal.

Tras la proyección del vídeo que recopilaba sus desencuentros con el resto de supervivientes, la artista se vio sorprendida cuando Jorge Javier la definió como “autoritaria” apuntando con humor que “Es lo que hay”.

Sin embargo, el gesto de la artista volvía a ensombrecerse al ver las imágenes de sus momentos de bajón, en los que quiso abandonar el concurso. Isabel subrayó que había sido muy difícil estar en un sitio donde nadie te quiere, con la excepción de Chelo, Dakota, y Omar.

En cuanto a los comentarios que le acusan de tratar a Chelo como sirvienta, Isabel lo negaba y aseguraba que la periodista es una persona que atiende a todo el mundo.

Uno de los momentos más incómodos de la entrevista llegó cuando Jorge Javier criticó a la exsuperviviente por no disputar pruebas, y ser una “vaga”, una acusación que la concursante rechazó al tiempo que apuntaba que solo había dejado de hacer tres y que además estaba herida desde la primera semana.

En ese marco, Isabel recordó las diferencias de edad entre los concursantes, poniendo la nota en que ella tiene 62 años, muy alejada del resto, con la excepción de Chelo.

Sobre su estado de salud, la artista, que no quiso compartir el diagnóstico que motivó su salida del concurso, anunció que “gracias a Dios se ha cogido a tiempo lo que tenía” y que tiene  que hacer siempre cinco comidas” .

Pero más allá del concurso, a su regreso de Honduras, a Isabel le esperaba conocer cómo estaban las cosas entre sus hijos. Al enterarse en directo que están peleados se echó a llorar. Sin embargo, Kiko e Isa trataron de calmarla asegurando que todo se solucionará fuera, no en un plató.

A modo de explicación, el DJ le decía a su madre: “Mamá yo doy la vida por ti y a mi hermana la adoro, pero ya sabes que ella a veces lo pone un poco difícil”.