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Hay dos tipos de jugadores, los que van a por los gráficos aunque el juego sea malo, pero si luce con calidad hiper realista, los disfrutan y los que disfrutan la jugabilidad aunque gráficamente no sea tan vistoso como otros. Los primeros siempre criticarán todos los juegos que ellos no consideren que tienen un cierto nivel; los segundos disfrutarán cada juego sin parar a ver cada detallito que no esté. Y en la vida es igual siempre hay personas negativas y positivas. El ejemplo de esta dicotomía lo ha sufrido Warcraft III: Reforged, de Blizzard. Ha tenido bajas notas en las páginas de valoraciones de videojuegos debido a su recorte gráfico con respecto a lo que se prometía.

¿Tiene recorte gráfico?, sí. ¿Eso resta algún ápice de diversión a la jugabilidad y a la aventura en general?, no. Y es que estamos ante una puesta al día de uno de los iconos de la estrategia en tiempo real. Hace unos meses analizamos Age of Empires 2, que era uno de los pilares, y hoy tenemos Warcraft III, Reforged, el otro pilar de este género que puso las piedras en las que todos los siguientes juegos se apoyaron y que dio horas y horas de diversión a millones de jugadores a lo largo de finales de los 90.

En Warcraft III la eterna lucha entre la Alianza y la Horda se ve alterada por la llegada del Reino del Caos, sumando una nueva clase más a la experiencia estratégica y de rol. Warcraft III: Reforged se centra en los héroes del universo de la historia y nos va contando cómo llegó Azeroth a ser lo que hoy es en WOW. Blizzard lo ha hecho muy bien y la historia se cuenta sola, además que no hace falta conocer nada más de la historia ya que viniendo de nuevas nos vamos a enterar de todo perfectamente.

La historia se nos presenta en el modo campaña en donde vamos a ir conociendo a cada héroe y cómo se va a ir desarrollándose los hechos de la historia. En solitario tenemos bastantes horas de batallas, asedios, subidas de nivel… Y es que Warcraft III: Reforged mezcla la estrategia en tiempo real con el RPG, así pues iremos creando poblados, recogiendo suministros como oro y madera y creando estructuras donde hacer grandes ejércitos. Estos ejércitos podrán ir mejorándose así como los edificios. A su vez tendremos a héroes por controlar y a medida que vayan ganando batallas y derrotando tropas irán adquiriendo experiencia y subiendo nivel para mejorar habilidades. A medida que vayamos mejorando iremos haciendo más poderosos a estas unidades y en total nos llevará completar la historia inicial entre unas 45 y 50 horas dependiendo de nuestra habilidad. Tras jugar la campaña principal el juego también nos ofrece los contenidos descargables de pago que aparecieron con la aventura original como son The Frozen Throne.

La parte multijugador, que es la que más chica nos va a dar es simplemente increíble. Nada más entrar vamos a tener es sensación de hace 20 años en donde nos pasábamos los ratos muertos en los cibercafés jugando batallas. Tendremos la opción de elegir varias clases y varios tipos de partidas, desde 1vs1 a 4vs4 y incluso un todos contra todos. Volveremos a sufrir los asedios rápidos y las partidas más calmadas con cientos de unidades atacándonos pasado el tiempo.

Quizás el punto más achacable es la deshabilitación de clanes, que ya ha dicho Blizzard que llegarán en actualizaciones futuras y el control total sobre los mods, adjudicándose así el derecho a cambiar, modificar o hacer cualquier acción sobre las creaciones de la comunidad. Quizás este control va a restar creatividad y no va a permitir jugar con unidades con derechos de uso, pero también sabemos que la comunidad se las ingeniará para seguir creando contenido impresionante como ya hemos visto. También se echan de menos las tablas de clasificación competitivas, algo que creemos que debe implementar Blizzard para no tener a todos los jugadores descontentos.

Gráficamente Blizzard ha hecho un gran trabajo y no solo ha actualizado texturas y mapas si no que los ha mejorado visiblemente y hacer zoom sobre cada unidad es un espectáculo. Quizás no nos ha traído aquello que prometió, de acuerdo, pero el trabajo realizado en las texturas es de calidad y eso hay que admitirlo. Sigue siendo un gran juego que seguirá gustando con su estilo tan particular tanto a fanáticos como a newbies que recién lleguen al juego.

La Banda sonora sigue siendo impresionante de igual manera y sumamos unas voces en perfecto español que nos irán narrando la historia y nos irán haciendo comentarios a medida que vamos moviendo a las criaturas y seleccionándolas. Otro punto a favor el gran doblaje realizado en Warcraft III: Reforged.

Con sus luces y sus sombras, Warcraft III: Reforged sigue despertándonos esa ilusión por otra partida más en esta eterna lucha entre la Alianza y la Horda y nos ayudará a entender cómo el universo de Warcraft ha ido tomando forma. Jugar una partida a este juego es volver 17 años en el tiempo a cuando se lanzó el juego original. Blizzard sabe jugar con nuestra nostalgia y en este juego lo ha sabido hacer de lujo. No os va a defraudar, y os va a dar cientos de horas de diversión como ya hizo la versión original. Dadle una oportunidad porque Warcraft III: Reforged merece mucho la pena.