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The Game Kitchen es un estudio sevillano que hace algún tiempo financió vía Kickstarter un juego que iba a llamarse Blasphemous y que con su pixelart y su genial diseño artístico acabaría siendo el juego patrio con más éxito en su campaña de financiación ya que superó las expectativas iniciales y más de 10.000 personas con su aportación han hecho que ahora lo podamos disfrutar todos y os decimos que no os vais a arrepentir porque gracias a Team17 ya está a la venta.

Ambientado en España y diríamos más, en la Sevilla más recóndita y “semanasantera”, Blasphemous nos pone a los mandos de un Penitente, con capucha de acero incluida, que tendrá que librarse de la penitencia y resurrección a la que está abocado. Único miembro superviviente de la Hermandad del Lamento Mudo y armados con nuestra espada creada a partir del remordimiento y llamada Mea Culpa, deberemos ir recorriendo es oscuro mundo y derrotando a grotescas criaturas creadas a partir del imaginario religioso más profundo andaluz.

La historia y el lenguaje utilizado es bastante intrincado pero explicativo a medida que vamos avanzando y se nos va desvelando el misterio del juego. La jugabilidad de Blasphemous se apoya en dos pilares. Deberemos ir explorando con bastante libertad por las mazmorras de un estilo muy plataformero que no solo avanzan hacia adelante si no que también nos harán ir hacia arriba y hacia abajo.

Nuestro arma durante toda la aventura será una espada que podremos ir mejorando a partir de elementos que vamos consiguiendo y añadiendo. El botón de ataque es solo uno para dar espadazos, tenemos otro para esquivar y otro para bloquear durante un corto momento. A partir de estos tres botones se crea un sistema de juego muy básico pero efectivo. Hay gran cantidad de enemigos diferentes y deberemos conocer sus rutinas para saber qué debemos hacer contra ellos. En Blasphemous no valdrá tan solo con dar espadazos lo loco porque rápidamente nos van a eliminar, cada error se paga caro. Así que hay que jugar sabiendo lo que se hace en cada momento, esquivando o bloqueando para hacer un contraataque letal que acabe con nuestro rival. Aquí un simple enemigo, si no tenemos cuidado, puede acabar con nosotros.

También vamos a desbloquear poderes mágicos con los que gastar el maná que vamos acumulando a partir de los enemigos que vamos eliminando y que son de todo tipo, desde un poder que va por el suelo y las paredes y barre a todo lo que esté en contacto con esa superficie, otro que nos otorga más velocidad de ataque, etcétera.

Por otra parte también vamos a poder desbloquear nuevos tipos de ataques a partir de la combinación de botones con unos puntos que vamos ganando también al ir matando a los enemigos. Si lo anterior era la parte de Castlevania, aquí entramos en la parte de Dark Souls. Los puntos que vamos ganando los canjearemos por esos movimientos cuando tengamos los puntos necesarios. Este canje se realiza en ciertos altares esparcidos por el juego. Otros altares más pequeños nos servirán de puntos de control para nuestra partida, también están desperdigados y realmente no están cerca unos de otros.

Descansar en estos altares equivale a descansar en la hoguera de Dark Souls con lo que todos los enemigos se regenerarán. Por otra parte, tenemos unas botellitas de salud que van aumentando a medida que vamos consiguiendo más pero que hasta que no descansemos, no se regeneran, son el equivalente al Estus, pues de igual manera se regenerarán en estos altares. El juego tiene la complicación de que las zonas entre puntos de control es a veces demasiado grande y deberemos minimizar el daño que nos vayan haciendo para poder llegar al siguiente punto. A veces un error no contará demasiado pero si son varios o si pasamos a una nueva zona y no conocemos la rutina de los enemigos o si caemos en una trampa de pinchos, se irá al traste nuestro progreso y deberemos empezar desde el último punto de control donde descansamos. Por suerte al morir no perdemos los puntos, sin embargo si debemos volver a recuperar la culpa que dejamos allí.

En cuanto a los objetivos que tenemos que hacer no nos los marca pero están bastante claros y vamos a llegar a ellos sin problema, a pesar de que el mapa es muy abierto y a veces nos vamos a cansar un poco de explorar o de morir en el sitio menos adecuado. Hay que tener un poco de paciencia y tras unas horas de juego sabremos a la perfección, quizás no dónde ir, debemos explorar, pero si qué hacer allí donde tengamos que ir. En este aspecto lo han hecho muy bien los chicos de The Kitchen Game.

Los enemigos, como hemos comentado antes, son bastante variados teniendo desde los que atacan desde el suelo fijo, los que se mueven con ataques directos, los que vuelan y cuyos ataques no se pueden bloquear, tan solo esquivar. Dar espadazos únicamente no nos valdrá, con lo que hay que saber qué hacen, conocer su timing y bloquear o atacar en el momento exacto. Con uno al comienzo va a ser sencillo, pero a medida que avancemos y se junten varios en pantalla, lo pasaremos mal. Por supuesto que mención especial merecen los jefes finales de cada zona que nos harán sudar sangre para cargárnoslos, nunca mejor dicho.

En cuanto a la parte gráfica, el punto más fuerte de Blasphemous reside en su estética pixel art de gran calidad en el orden general. Los enemigos es una delicia ver cómo han sido diseñados, así como el protagonista y la mayoría de los escenarios. Realmente vemos toda la cultura religiosa sevillana dentro del este juego y vamos a reconocer muchas de las cosas que se suelen ver por la tele en esa época del año. La parte sonora cumple con su propósito de ambientar el oscuro estilo del juego con un doblaje en inglés y una destacable traducción a nuestro idioma que utiliza un lenguaje algo retorcido a veces, como de siglos pasados.

Sin duda Blasphemous plasma todo lo que sus desarrolladores se han propuesto dentro de una estética oscura y barroca con elementos sacros de por medio y con un halo de blasfemia incluso como el propio nombre del juego indica. The Game Kitchen ha unido muy bien dos géneros de mazmorras de Castlevania y de combate complicado de Dark Souls que nos aportará una buena, divertida e incluso a veces, frustrante experiencia. Un juego español que merece una oportunidad de estar en vuestra estantería o en el almacenamiento interno de vuestra consola.