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Muchas veces comer en un bar o un restaurante tiene una desagradable sorpresa a la hora de pagar con cargos que nunca pensaste que añadirían a la factura. Aquí algunos de ellos.

1¿La carne como la quiere? Si te gusta hecha, pagas más

Aunque parezca sorprendente, hay ciertos locales que no tienen ningún tipo de problema en cobrarte un suplemento cuando pides la carne “muy hecha”. Si eres de los que te la comes “al punto” te libras pero si te gusta bien “tostadita” (¡se tarda más, te toca pagar más!) te va a tocar soltar algún euro más.

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