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La OMS avisa del impacto que está provocando el Covid-19 en los sistemas sanitarios de África

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha avisado este jueves del impacto que está provocando el Covid-19, la enfermedad que ocasiona el nuevo coronavirus, en los sistemas sanitarios de los diferentes países de África.

El análisis preliminar de indicadores clave de servicios de salud esenciales en 14 países, entre los que se incluyen la consulta ambulatoria, el ingreso hospitalario, la asistencia al parto por personal cualificado, el tratamiento de casos confirmados de malaria y la provisión de la vacuna pentavalente combinada, ha evidenciado una “fuerte” disminución en estos servicios entre enero y septiembre de 2020, en comparación con los dos años anteriores.

Las brechas fueron más pronunciadas en los meses de mayo, junio y julio, momento en el cual muchos países habían establecido y aplicado restricciones a la circulación y otras medidas sociales y de salud pública para controlar la propagación de Covid-19. Durante estos tres meses, los servicios en las cinco áreas monitoreadas cayeron de media más del 50 por ciento.

“La pandemia del Covid-19 ha traído efectos secundarios ocultos y peligrosos para la salud en África. Con los recursos sanitarios centrados en gran medida en el Covid-19, así como con el miedo y las restricciones en la vida diaria de las personas, las poblaciones vulnerables se enfrentan a un riesgo creciente de quedarse en el olvido”, ha dicho el director regional de la OMS para África, Matshidiso Moeti.

Por ello, ha destacado la necesidad de reforzar los sistemas sanitarios para resistir “mejor” a futuras crisis, ya que una nueva ola de infecciones por Covid-19 en África podría perjudicar “aún más” a los servicios sanitarios, los cuales se están recuperando del impacto que ha tenido la primera ola.

Incluso antes de la pandemia de COVID-19, la mortalidad materna en África subsahariana era “inaceptablemente alta” y representó alrededor de dos tercios de las muertes maternas mundiales en 2017. En este sentido, la OMS ha advertido de que los datos preliminares indican que es probable que el Covid-19 agrave los problemas de salud de las mujeres, ya que se ha reducido la asistencia al parto.

Por ejemplo, en Nigeria 362.700 mujeres embarazadas no recibieron atención prenatal entre marzo y agosto de 2020; más de 97.000 dieron a luz fuera de los centros de salud y más de 193.000 no recibieron atención posnatal en los dos días posteriores al parto. Además, se produjeron 310 muertes maternas en los centros de salud de Nigeria en agosto de 2020, lo que supone el doble de la cifra registrada en agosto de 2019.

Asimismo, 1,37 millones de niños de África no recibieron la BCG que protege contra la tuberculosis (TB) y 1,32 millones de niños menores de un año no recibieron su primera dosis de la vacuna contra el sarampión entre enero y agosto de 2020. De hecho, este año se han pospuesto las campañas de inmunización sobre el sarampión, la fiebre amarilla, la poliomielitis y otras enfermedades en, al menos, 15 países africanos. La introducción de nuevas vacunas se ha detenido y varios países han informado que se han agotado las existencias de vacunas.

“Ahora que los países están reduciendo sus restricciones, es fundamental que implementen rápidamente campañas de vacunación de actualización. Cuanto más tiempo pase de que los niños permanezcan desprotegidos contra el sarampión y otras enfermedades infantiles, es más probable que veamos brotes mortales que se desatan y se cobran más vidas que el Covid-19”, ha señalado Moeti.

No obstante, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo y Etiopía ya han llevado a cabo campañas de vacunación contra el sarampión para ponerse al día. Otros 13 países africanos tienen como objetivo reiniciar las campañas de inmunización contra el sarampión, la poliomielitis y el virus del papiloma humano en los próximos meses, y la OMS está brindando orientación sobre las medidas de prevención del Covid-19 para mantener seguros a los trabajadores de la salud y las comunidades.

La OMS también ha proporcionado orientación a los países sobre cómo garantizar la continuidad de otros servicios de salud esenciales optimizando los entornos de prestación de servicios, redistribuyendo la capacidad del personal sanitario y proponiendo formas de garantizar el suministro ininterrumpido de medicamentos y otros productos sanitarios.

Como parte de la respuesta Covid-19, los trabajadores sanitarios han recibido formación en infecciones, prevención y control, se han fortalecido los laboratorios y se ha mejorado la recopilación y los análisis de datos. Estos esfuerzos apoyan la lucha contra el virus al mismo tiempo que fortalecen los sistemas de salud.

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