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viernes, 30 octubre 2020 23:54

Cuando esquivas la primera patada, la segunda también, pero la tercera es inevitable.

Hay días que te levantas que te comes al mundo y sabes que esa tarde, en ese partido con amigos, harás la diferencia. Tienes que tener en cuenta de que tu rival juega y hará lo imposible para detenerte y esto es lo que le paso a este joven que pudo sortear dos patadas pero la tercera se le hizo imposible esquivarla. ¡Qué patada!

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