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Un hombre ofrece una recompensa de 500 euros al contado a quien le devuelva su móvil perdido. Lo hará sin hacer preguntas porque no le interesa su valor económico, sino las fotos de su hija de 4 años muerta, que guarda en su interior: “Solo quiero pasar las fotos a una memoria externa. En caso de que esté reseteado también me interesa porque hay posibilidad de recuperar las fotos (en ese caso pago 400 euros y 100 más al recuperar las fotos)”.

En su desesperación, el padre ha colgado carteles por las calles de Barcelona, con el ruego de que no los retiren, en los que indica en que se trata de un Samsung S7 de color negro, que perdió el pasado 7 de marzo en el primer vagón de la línea azul del metro, entre las paradas Diagonal y Verdaguer o Sagrada Familia.

Según la nota publicada, el hombre  cuenta que “contiene todas las fotos de los últimos nueve meses de vida de mi hija de cuatro años. La copia de seguridad no funcionó: del disgusto no puedo comer, ni dormir, solo tengo ganas de llorar”.

Entre otras pistas para reconocer el móvil señala que el fondo de pantalla era una foto de una niña pequeña con pijama rosa sentada sobre un sofá de color verde.