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Macaronesia Campus Global se ha ocupado hoy, martes 8 de octubre del ámbito económico, con las intervenciones de los investigadores Vladimir Silves Ferrara, de la Universidad de Cabo Verde, y de Ana Viña, por parte de La Laguna, quienes han disertado acerca de las economías insulares del Atlántico Medio en la primera colonización. Desde una perspectiva más actual lo ha hecho el catedrático de Análisis Económico José Luis Rivero Ceballos, de la ULL, acerca de los retos estratégicos en el desarrollo económico de los territorios insulares.

Rivero Ceballos comenzó explicando que dentro de la bibliografía sobre análisis económico hay una línea sobre las economías insulares que es poco conocida, porque realmente las islas representan tan solo el 2% de la población mundial e interesa más lo que sucede con la economía continental. Con todo, existen ciertas particularidades de las economías macaronésicas que el experto trató de despejar en su intervención. Se trata de la combinación de tres elementos que, en algunos casos, resultan excluyentes entre sí: el crecimiento económico, el pleno empleo y, por último, el medio ambiente y el bienestar global.

Estos objetivos pueden llegar a ser contradictorios porque el primero opera sobre la vulnerabilidad del medio ambiente, a su vez el pleno empleo entra en contradicción con el crecimiento económico y con el propio medio ambiente, y este último puede chocar con los dos primeros. “Por tanto, el objeto no puede ser maximizar los tres. Se trata de establecer un ‘trade-off’, es decir, una combinación de objetivos que permitan hacerlos compatibles”, apuntó el catedrático. El medio ambiente está en Canarias seriamente comprometido por las acciones intensivas sobre el turismo, y Cabo Verde, que está desplegando en este sector, puede tener también problemas de sostenibilidad si no sabe equilibrar los recursos, señaló el profesor.

“Nosotros podemos exportar algunos errores que hemos cometido, pero también podemos darles algunas ideas acerca de modelos turísticos que hemos ensayado con cierto éxito, como es el caso de Lanzarote”. El caso de la isla conejera constituye un modelo especialmente relevante para las islas de Sal y Boa Vista, “porque son islas que permiten tener diseminada por la geografía una serie de elementos culturales y patrimoniales que, puestos en valor, podrían generar un atractivo suficiente para que los turistas repitan. Alcanzar un grado de repetición es fundamental para estas economías”.

El catedrático de la Universidad de La Laguna también propone otros posibles ámbitos de colaboración, como el estudio de las políticas fiscales en las economías insulares. Rivero Ceballos explica que en la Macaronesia se dan tres modelos de política fiscal; Azores y Madeira, por un lado, que tienen unas figuras fiscales determinadas; Canarias, por otro; y luego está el estado de Cabo Verde, con sus propias figuras impositivas. “Son por tanto ejemplos diferentes y si los comparamos con modelos jurisdiccionales también distintos podemos obtener unas conclusiones interesantes”.

Otro aspecto en el que la universidad canaria y caboverdiana podrían trabajar conjuntamente es en mercados de trabajo. “En Cabo Verde se combina el mercado de trabajo formal con uno informal, muy importante, en el que se incluye el trabajo infantil, problema que no es compartido por el resto de archipiélagos macaronésicos. Por otro lado, aquí no existe una alta tasa de paro y nosotros sí la tenemos”. Así que de lo que se trata es ir viendo espacios de interés para ir trabajando conjuntamente, bien por similitud o por las diferencias encontradas, apunta el economista.

Con todo, existe una enorme distancia entre las economías de Canarias, Azores y Madeira frente a la de Cabo Verde. Canarias está en torno a 20.000 o 24.000 dólares per cápita al año, mientras que Cabo Verde el rango se mueve entre los 2.000 y 3.000. “La diferencia es abismal, pero lo cierto es que nosotros sí tenemos experiencia en cómo provocar el crecimiento económico, aunque no lo sepamos distribuir bien del todo. Esto lo podremos trasladar, advirtiendo, eso sí, de los errores cometidos en el crecimiento”.

Las economías insulares que en su día optaron por la independencia y la descolonización tienen peores resultados que las que se han mantenido dentro del estado madre y dentro de las organizaciones internacionales. Pero también es cierto que las que han decidido salirse han adquirido cierta destreza en negociar el voto a cambio de ayudas, “aunque no es lo mismo contar con fondos estructurales que llegan por derecho que estar en una continua negociación”.

Se trata, pues, de realizar una propuesta de investigación de distintos ámbitos que abarque la política fiscal, los mercados de trabajo y la política medioambiental, señala el profesor de la Universidad de La Laguna, quien espera encontrar en Macaronesia Campus Global la receptividad suficiente para sacar adelante un proyecto de investigación con socios caboverdianos. “A la Unión Europa le interesa además que Cabo Verde esté bajo un espacio común de colaboración”.