Compartir

Todas las componentes de la mesa inaugural coincidieron que es necesario reflexionar sobre cómo se puede mejorar y disminuir, hasta su erradicación, la violencia de género y alcanzar la igualdad

 

Durante la mañana de este jueves, 12 de diciembre ha tenido lugar la segunda edición de las jornadas “Miradas Violeta”, que este año ha realizado un análisis crítico del conjunto de leyes europeas, nacionales, autonómicas contra la violencia de género. A la inauguración asistieron Carla Vallejo Torres, viceconsejera de Justicia del Gobierno de Canarias, María Ana Franquet  Navarro, consejera de igualdad y Prevención de la Violencia de Género del Cabildo de Tenerife, las concejalas del ayuntamiento de Adeje, Amada Trujillo Bencomo y Carmen Lucía Rodríguez del Toro, responsables de las áreas de Protección a la Salud y Calidad de Vida  e Igualdad, respectivamente y la representante de la Asociación Domitila Hernández, Laura Hernández García.

“Si no actuamos somos cómplices”. Todas las componentes de la mesa inaugural coincidieron que es necesario reflexionar sobre cómo se puede mejorar y disminuir, hasta su erradicación, la violencia de género y alcanzar la igualdad. Dentro de este punto, coincidieron en el hecho de que se debe seguir trabajando en el marco educativo paralelamente al social. Las políticas también reiteraron que queda mucho trabajo por hacer y en ese sentido recuerdan la relevancia que tiene  el contar con recursos que lleguen directamente a las mujeres que sufren violencia de género.

Amada Trujillo Bencomo subrayo que “no nos cabe duda que la sociedad española ha sabido reconocer el problema y  que estamos a la vanguardia a nivel de leyes y medidas. Referente, e incluso pionera a nivel mundial tanto en lo jurídico como en atención a las víctimas. Sin embargo, los resultados aún son muy pobres. Seguimos lamentando asesinatos machistas cada año y cursando miles de denuncias. En algo estamos fallando”.

Carmen Lucía Rodríguez del Toro ha apuntado que Adeje aporta cada año su granito de arena desarrollando acciones de formación y sensibilización dirigidas a diferentes ámbitos: educativo, cultural, asociativo. Justo en esta última campaña, que ha llevado por lema “En la lucha contra las violencias de género, Cuenta conmigo, Cuento Contigo… hemos querido comprometer y comprometernos a ser parte de la solución porque todas y todos debemos sentirnos así, corresponsables en la construcción de una sociedad mejor”.

“Nos estamos encontrando con movimientos políticos retrógrados contra las mujeres y nuestros derechos, nos tenemos que reagrupar y seguir avanzando en igualdad porque hemos avanzado mucho en un corto período de tiempo y no podemos perder ninguna de las metas que hemos logrado”, afirmó María Ana Franquet  Navarro, consejera de igualdad y Prevención de la Violencia de Género del Cabildo de Tenerife.

Carla Vallejo Torres, viceconsejera de Justicia del Gobierno de Canarias “el feminismo es una de las causas que defienden  los derechos humanos y la igualdad”. Seguidamente, detalló la relevancia de los puntos de encuentro familiar, los cuales definió como “espacios neutrales en los que niños, niñas y adolescentes mantiene sus relaciones familiares cuando hay un motivo de riesgo. Estos puntos se crearon para garantizar los derechos de dichas personas y son de obligado cumplimiento, pero al llegar a la consejería, nos dimos cuenta de que estos espacios no estaban regulados, ni estaban siendo utilizados para lo que son, un espacio neutral y seguro, por lo tanto, estamos trabajando para mejorarlos y puedan atender un abanico más grande del que atienden ahora”.

Actualmente existen tres puntos de encuentro en Tenerife, uno en Gran Canaria, La Gomera y El Hierro, en las islas de Fuerteventura y Lanzarote no existe ningún punto de momento. Vallejo continuó explicando que “sabemos que son espacios necesarios para que exista una mediación, con una perspectiva de género y feminista que prime los derechos del niño, la niña y los y las adolescentes, por lo tanto, estamos trabajando en un reglamento que regule el funcionamiento de esos puntos de encuentro, que los blinde como instrumento que favorezca protección del conjunto de menores, además de una intervención familiar específica en cada caso”.

Orientación familiar, intervención familiar y mediación. Los puntos de encuentro son instituciones de protección y defensa del interés familiar siempre protegiendo los intereses del menor, que es su principal objetivo. “Son un recurso temporal, que a través de una intervención justa y necesaria puedan conseguir desarrollarse de forma autónoma, ya que son espacios voluntarios, salvo que sea derivado por la vía judicial, son un espacio neutral, correcto, imparcial que atiende el interés del menor pero también cuando se ponga de manifiesto una protección de cara a una víctima de violencia de género”.

En esta línea, la viseconsejera detalló que tenemos que “hay que proponer protocolos de actuación en aquellos casos excepcionales en el que el mantenimiento de las visitas a menores  sea perjudicial para ellos o ellas, porque hay que recordar que es lo que prima es la atención y bienestar del menor”. Seguidamente explicó que “lo que se pretende incluir también en el reglamento es que las visitas de padres maltratadores a sus hijos e hijas siempre que sean una amenaza para el o la menor, no se realice en estos puntos de encuentro, dado que no son beneficiosos para el o la menor”.

La presencia de la viceconsejera despertó entre el público participante varias inquietudes, entre ellas, el que haya una persona que medie entre el punto de encuentro y la propia administración de justicia o el juzgado para que la coordinación y atención que se realizada tanto a los y las menores como a la familia sea más rápida y eficaz y para ello hace falta que la dotación de recursos económicos específicos para los puntos de encuentro se haga de forma directa y no a través de subvenciones.

Esta ponencia culminó con una pregunta ¿Es importante mantener las visitas en los puntos de encuentro cuando los niños y niñas son hijos de mujeres víctimas de violencia de género? ¿Debemos someter a esos menores a que vean a sus padres maltratadores?