La ONU prevé una caída del 7% en las emisiones de CO2 este año

Un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicado este miércoles prevé una caída de hasta el 7% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) para este 2020 en todo el mundo como resultado de la reducción en los viajes, la actividad industrial y la generación de electricidad a causa de la pandemia de COVID-19.

Sin embargo, a pesar de la caída en las emisiones de dióxido de carbono en este año, «el mundo todavía se dirige a un aumento de temperatura superior a 3°C este siglo». De hecho, el informe pone de manifiesto que la caída se traduce en una reducción de únicamente 0,01°C en el calentamiento global para 2050.

Cada año, el ‘Informe sobre la Brecha de Emisiones’ evalúa la discrepancia entre los niveles de emisiones previstos y los que serían consistentes con los objetivos del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global en este siglo muy por debajo de 2°C, haciendo todo lo posible por frenarlo en 1,5°C.

El informe indica que en 2019 las emisiones totales de gases de efecto invernadero, incluyendo el cambio de uso de la tierra, alcanzaron un récord de 59,1 gigatoneladas de CO2 equivalente (GtCO2e). Las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero han aumentado en promedio un 1,4% anual desde 2010, pero en 2019 este incremento fue más rápido, del 2,6%, debido al mayor impacto de los incendios forestales.

LA RECUPERACIÓN VERDE, CRUCIAL

Sin embargo, el informe destaca que una recuperación sostenible de la pandemia podría reducir hasta un 25% las emisiones de gases de efecto invernadero previstas para 2030 y acercar al mundo al logro del objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 2°C.

La recuperación verde situaría las emisiones en 2030 en 44 GtCO2e, en lugar de las 59 GtCO2e previstas, un escenario mucho más esperanzador que el de las reducciones de emisiones contempladas en las actuales Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) no condicionadas de los países, que dejan al mundo encaminado hacia un aumento de temperatura de 3,2 C.

Así, si los gobiernos invierten en la acción climática como parte de la recuperación de la pandemia y concretan sus nuevos planes de neutralidad de emisiones en sus compromisos del Acuerdo de París en la próxima cumbre climática (que se celebrará en Glasgow en noviembre de 2021), pueden llevar las emisiones a niveles consistentes con el objetivo de 2°C.

Una recuperación ecológica de este tipo pondría las emisiones dentro del rango que contempla un 66% de posibilidades de mantener las temperaturas por debajo de 2°C, pero aún sería insuficiente para alcanzar el objetivo de 1,5°C.

«El año 2020 va en camino de ser uno de los más cálidos jamás registrados, con incendios forestales, tormentas y sequías que continúan causando estragos. El ‘Informe sobre la Brecha de Emisiones’ muestra que una recuperación verde de la pandemia puede reducir enormemente las emisiones de gases de efecto invernadero y ayudar a frenar el cambio climático», señala la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, que insta a los gobiernos a respaldar la recuperación sostenible en la próxima etapa de las intervenciones fiscales de la COVID-19 y a aumentar significativamente sus ambiciones climáticas en 2021.

MEDIDAS

Las medidas para priorizar en la recuperación fiscal verde, según el documento, incluyen el apoyo directo a las tecnologías e infraestructuras de cero emisiones, la reducción de los subsidios a los combustibles fósiles, la eliminación de nuevas plantas de carbón y el impulso de las soluciones basadas en la naturaleza, incluyendo la restauración de paisajes a gran escala y la reforestación.

De acuerdo con el informe, hasta ahora las medidas fiscales de recuperación sostenibles han sido «limitadas»: alrededor de una cuarta parte de los miembros del G20 han dedicado partes de su gasto –hasta 3% del PIB– a medidas bajas en emisiones de carbono.

No obstante, sigue existiendo una gran oportunidad para que los países implementen políticas y programas sostenibles. Según el PNUMA, los gobiernos deben aprovechar esta oportunidad en la próxima etapa de intervenciones fiscales de la COVID-19.

El informe también concluye que el creciente número de países que se han comprometido a lograr cero emisiones netas a mediados de siglo demuestra un «avance significativo y alentador». Hasta el momento de finalización del informe, 126 países que producen el 51% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero habían adoptado, anunciado o estaban considerando metas de neutralidad de emisiones.

Sin embargo, para que sean factibles y creíbles, estos compromisos deben traducirse urgentemente en políticas y acciones sólidas a corto plazo y ser reflejados en las NDC, según el informe. «Los niveles de ambición en el Acuerdo de París todavía deben triplicarse, aproximadamente, para encaminar al mundo a la trayectoria de 2°C y aumentarse al menos cinco veces para la vía de 1,5°C», advierte.

TRANSFORMAR EL CONSUMO Y EL TRANSPORTE

Cada año, el informe también analiza el potencial de sectores específicos en la lucha contra el cambio climático. En 2020, el PNUMA considera el comportamiento de los consumidores y los sectores del transporte marítimo y la aviación.

Con respecto al transporte marítimo y aéreo, que representa el 5% de las emisiones mundiales, el informe señala que las mejoras en tecnologías y operaciones pueden aumentar la eficiencia en el uso de los combustibles, pero la mayor demanda proyectada indica que esto no resultará en la descarbonización y en reducciones absolutas de CO2. Así, el PNUMA urge a ambos sectores a combinar la eficiencia energética con un rápido abandono de los combustibles fósiles.

El documento también indica que una acción climática más fuerte debe incluir transformaciones en el comportamiento de consumo del sector privado y los individuos, pues alrededor de dos tercios de las emisiones globales están vinculadas a los hogares particulares, según la contabilidad basada en el consumo.

Y es el segmento de la población con más ingresos la que tiene la mayor responsabilidad: las emisiones del 1% más rico de la población mundial representan más del doble que las del 50% más pobre. Por tanto, el informe considera que este grupo deberá reducir su huella 30 veces para mantenerse en línea con los objetivos del Acuerdo de París.

Entre las posibles acciones para apoyar y permitir un menor consumo de carbono se encuentran la de sustituir los vuelos domésticos de corta distancia por viajes en tren, crear incentivos e infraestructuras para permitir el uso de bicicletas y automóviles compartidos, mejorar la eficiencia energética de las viviendas y diseñar políticas para reducir el desperdicio de alimentos.