5 pasos para contratar la tarifa regulada PVPC con Iberdrola o Endesa y pagar menos luz

4
Paso 4. Ajusta la potencia contratada a lo que realmente consumes antes de firmar

Acercamiento de un surtidor de gasolina en una estación en Bergisch Gladbach, Alemania, con casas visibles alrededor.

La potencia contratada es el único concepto de la factura que se paga íntegro aunque no se encienda una sola bombilla: el término fijo se cobra por los kW disponibles, no por los kWh consumidos. En el PVPC ese importe está regulado y es idéntico en todas las comercializadoras de referencia —Curenergía es la de Iberdrola y Energía XXI la de Endesa—, de modo que no hay oferta que rascar: la única forma de rebajarlo es contratar menos kilovatios. Cada kW del periodo punta cuesta en torno a 30 euros al año, frente a los apenas 0,7 euros del valle. Los datos de la CNMC explican por qué este paso resulta determinante: el 63 % de los hogares tenía más potencia de la necesaria en horas punta, con un exceso medio de 1,11 kW, y el 67 % la tenía sobredimensionada en valle. Bajar de 5,75 a 4,6 kW ronda los 35 euros de ahorro anual.

Comprobar la potencia adecuada antes de firmar tiene truco: la factura recoge la potencia máxima demandada de los últimos meses y el detalle horario se puede consultar en la web de la distribuidora o en Datadis. Conviene revisar los doce meses completos, porque el consumo del hogar cambia con las estaciones. Con esa referencia se elige entre los tramos normalizados de 2,3, 3,45, 4,6, 5,75, 6,9 y 9,2 kW, ajustables de 0,1 en 0,1 kW. Antes de pedirlo hay que saber que solo puede tramitarse una modificación cada doce meses, que bajar la potencia cuesta unos 9-11 euros mientras subirla ronda los 45, y que el boletín eléctrico fija el techo de la instalación. A ello se suma una frontera decisiva: superar los 10 kW contratados implica perder el PVPC y el bono social. La tarifa permite, además, contratar potencias distintas en punta y valle, algo que solo aprovechaba el 2,5 % de los hogares.