Ernesto Valverde ha decidido cerrar su etapa en el Athletic y el club ha puesto sus ojos en Iraola. El ciclo del preparador en Bilbao llega a su fin tras lograr la gloria con el título de copa. La noticia no ha pillado por sorpresa a la directiva, que ya tenía un plan en marcha para que el banquillo de San Mamés no quedara vacío. El nombre que genera un consenso total en el club y en la grada es el de Andoni Iraola. El antiguo capitán es el hombre elegido para liderar el nuevo proyecto a partir de la próxima temporada.
Iraola ha demostrado fuera de España que está listo para los grandes retos. Su paso por el fútbol inglés le ha servido para ganar un peso que pocos tienen ahora mismo en el mercado.
Conoce la casa de arriba a abajo y su forma de ver el juego encaja con lo que pide el socio: un equipo que muerda arriba, que recupere rápido el balón y que ataque con mucha fe. No es un extraño, es un hijo pródigo que vuelve con la lección aprendida tras medirse a los mejores del mundo.
El modelo de juego de Iraola no cambia
La intención del club es que el relevo no sea un trauma para la plantilla. Valverde ha dejado una base muy sólida y un grupo de jugadores que creen en una idea de fútbol muy clara. Iraola no llegaría para romperlo todo, sino para dar un paso más en la evolución de este equipo. Su estilo es incluso más directo y agresivo en la presión que el de Valverde, algo que gusta mucho en los despachos de Ibaigane. Se busca una energía nueva que mantenga al grupo en los puestos de arriba.
El vestuario ve con muy buenos ojos la llegada de un símbolo del club. Muchos de los pesos pesados compartieron minutos en el campo con él y saben de su capacidad de mando. Iraola tiene ese don de gentes que hace que el jugador le siga a muerte desde el primer día. Además, su apuesta por la cantera de Lezama es total, algo vital para que el equipo siga sacando perlas que alimenten al primer grupo año tras año sin perder la identidad.

El reto de sustituir a un mito como Valverde
Sustituir a Valverde no es una tarea sencilla. Se va el hombre que ha devuelto la alegría a la ciudad con un título que se resistía durante décadas. Pero Iraola tiene la espalda ancha y sabe lo que significa la presión de San Mamés. No le asusta el reto de tomar el mando de un equipo que ahora mismo compite de tú a tú con los más grandes de la liga. Su regreso se ve como el paso lógico en una carrera que siempre ha apuntado hacia el banquillo del Athletic.
Los contactos entre las partes han sido fluidos en las últimas semanas. Iraola termina su etapa en Inglaterra con ganas de volver a su tierra y empezar un ciclo de largo recorrido.
Quiere un proyecto donde pueda poner su sello desde el primer día de la pretemporada. El club le ofrece plenos poderes en la parcela deportiva para que diseñe la plantilla a su gusto, buscando piezas que encajen en su idea de fútbol de alta intensidad y ataques rápidos por las bandas.
El anuncio del fichaje de Iraola servirá para calmar las aguas tras el adiós de Valverde. La afición necesitaba un nombre que generara ilusión y nadie mejor que el eterno lateral derecho para esa labor. El verano en Bilbao será movido, con llegadas y salidas que den forma al nuevo estilo del equipo. El objetivo sigue siendo el mismo: pelear por entrar en Europa cada año y ser un bloque difícil de batir en cualquier campo.

La era de Valverde se cierra con letras de oro, pero la de Iraola promete emociones fuertes. El fútbol vuelve a ser una cuestión de sentimiento en San Mamés, donde esperan que el nuevo guía sepa mantener la llama encendida. La directiva ha hecho sus deberes a tiempo y el relevo está asegurado. Ahora solo falta que ruede el balón para ver si la apuesta por la casa vuelve a dar los frutos esperados en una temporada que se presenta como una de las más ilusionantes.



