La puja por el nuevo canal de televisión digital terrestre ya tiene una propuesta en firme por parte de Mediaset. La compañía de la quinta cadena quiere lanzar una señal dedicada exclusivamente al público infantil. Esta decisión busca reforzar su oferta actual, donde ya cuenta con Boing, aunque en este caso se trata de un canal compartido con Warner Bros. Discovery.
Con este movimiento, el grupo a cargo de Cuatro y Telecinco pretende ocupar el espacio que dejó libre la desaparición de Disney Channel en la emisión en abierto y recuperar a los espectadores más jóvenes que se han desplazado a las plataformas de internet.
La competencia por la licencia se divide en dos modelos de televisión muy distintos. Por un lado, un grupo de accionistas vinculado a Prisa impulsa un canal centrado en la actualidad, los debates y los informativos. Esta opción se alinea más con los contenidos de corte político.
Por otro lado, la apuesta de Mediaset por los dibujos animados y programas para niños se presenta como un soplo de aire fresco"ñ para la parrilla actual. El objetivo de esta propuesta es frenar la caída de audiencia en la televisión convencional ofreciendo contenidos que generen interés entre los niños, un sector que cada vez consume menos televisión lineal.
LA RESOLUCIÓN DEL GOBIERNO PARA LA LICENCIA DEL NUEVO CANAL SE ADELANTARÁ AL MES DE ABRIL
Aunque el plazo legal para adjudicar la licencia llega hasta octubre de 2026, las previsiones indican que el Gobierno tomará una decisión definitiva el próximo mes de abril.
El proceso administrativo debería quedar totalmente cerrado en junio. Una vez que se anuncie el ganador, la empresa tendrá un plazo máximo de seis meses para comenzar las emisiones oficiales. Si Mediaset logra hacerse con la victoria, su intención es tener el canal operativo antes de que termine el año para aprovechar el tirón publicitario de la época navideña.

MEDIASET PODRÍA TENER UN NUEVO PROYECTO PARA LOS PRÓXIMOS 15 AÑOS EN TELEVISIÓN
La licencia que está en juego tiene una duración de 15 años, lo que garantiza estabilidad a largo plazo para el proyecto ganador. En el caso de que la propuesta infantil salga adelante, los espectadores tendrán acceso a una mayor variedad de dibujos y series sin necesidad de pagar suscripciones. Los expertos del sector consideran que recuperar al público joven es vital para la supervivencia de la TDT. Un canal con un perfil similar al de Boing permitiría a Mediaset controlar mejor la publicidad dirigida a menores y competir directamente con las aplicaciones de streaming que dominan el mercado actual.
El Ministerio de Transformación Digital tiene ahora la tarea de evaluar ambas propuestas. La de Prisa cuenta con el interés político de reforzar la oferta informativa, mientras que la de Mediaset destaca por su viabilidad comercial y su capacidad para atraer a una audiencia que la televisión en abierto está perdiendo. La aparición de esta propuesta infantil ha cambiado el escenario de las negociaciones, ya que ofrece una alternativa de entretenimiento puro en un momento en el que la oferta de canales de noticias ya es bastante amplia en España.

El calendario previsto para el concurso encaja con los planes comerciales de las grandes cadenas. Si el proceso termina en junio, el nuevo canal podría empezar a emitir en noviembre o diciembre.
LA TDT BUSCA FRENAR LA FUGA DE ESPECTADORES A LAS PLATAFORMAS
Para una señal infantil, estas fechas son críticas debido al alto volumen de anuncios de juguetes y productos para niños. Mediaset ya conoce bien este mercado gracias a su experiencia con Boing y sabe que un lanzamiento a finales de año garantizaría un arranque sólido en términos de ingresos. De momento, el grupo mantiene bajo llave los contenidos específicos y las series que formarían parte de la nueva parrilla.
Este nuevo canal representa una de las últimas oportunidades para renovar la oferta de la televisión gratuita en España. Con el auge de opciones como Netflix o YouTube, la televisión tradicional necesita contenidos que obliguen al espectador a sintonizar su receptor. Un canal infantil potente no solo daría servicio a las familias, sino que ayudaría a equilibrar una oferta que actualmente está muy saturada de cine repetido y programas de tertulia. La decisión final de abril marcará el rumbo de la TDT para la próxima década.




