La Dirección General de Tráfico (DGT) ha comenzado a utilizar en este mes de marzo una nueva clase de radares que destacan por su rapidez y movilidad. Estos dispositivos, que funcionan con tecnología láser, furron diseñados y usados primero en Francia.
El responsable de la DGT, Pere Navarro, mostró su interés por este sistema a principios de este año y ahora los primeros equipos ya operan en las vías españolas.
La característica principal de estos radares es su capacidad para captar infracciones en poco más de un segundo, lo que permite emitir una gran cantidad de sanciones en tramos con mucho tráfico.
Uno de estos equipos se encuentra actualmente en la autovía A-1, en el kilómetro 44, cerca de la localidad de El Vellón, en Madrid. El lugar elegido es una pendiente descendente donde la velocidad máxima permitida baja de forma repentina. En ese punto exacto existe una señal que limita la marcha a 100 kilómetros por hora.
LA DGT UTILIZA RADARES CON RUEDAS PARA MULTAR CADA TRES SEGUNDOS EN ZONAS DE OBRAS Y BAJADAS
Sin embargo, justo después comienza una zona señalizada por obras donde el límite se reduce a 90 kilómetros por hora. Esta ubicación genera dudas entre los usuarios, ya que el radar está colocado de forma que capta a los vehículos justo en el cambio de velocidad.
La situación en este tramo de la carretera de Burgos es confusa para los conductores. La zona de obras lleva meses con conos instalados, pero no se observa actividad de operarios ni trabajos de mantenimiento recientes. Aun así, las señales de limitación siguen vigentes y el radar aprovecha esta circunstancia para multar a quienes no frenan a tiempo en la bajada.

Debido a su precisión, el aparato puede sancionar a unos veinte coches por minuto. Esto supone una multa cada tres segundos, una cifra muy superior a la de los radares fijos convencionales que se utilizaban hasta ahora.
La ventaja de estos nuevos radares es su facilidad de transporte. Al tener ruedas, los operarios de mantenimiento pueden moverlos de sitio en pocos minutos sin necesidad de grúas o instalaciones fijas complejas. Además, al ser considerados radares móviles por la normativa actual, la DGT no tiene la obligación de avisar de su presencia con carteles luminosos o señales fijas en la carretera. Esto permite que el dispositivo pase desapercibido para los conductores que circulan por la zona de forma habitual y que confían en conocer la ubicación de los controles de velocidad.
LOS NUEVOS RADARES DE LA DGT BUSCAN MULTAR LOS DESPISTES AL VOLANTE
Este tipo de radares no busca captar únicamente a quienes circulan a velocidades muy altas. Su objetivo principal son los pequeños excesos de velocidad causados por el relieve de la carretera o por la falta de atención a las señales temporales. En una cuesta abajo, un vehículo gana velocidad de forma natural si el conductor no pisa el freno de manera constante.
Si a esto se suma una señal de obra que reduce el límite máximo, el riesgo de recibir una sanción aumenta considerablemente. La tecnología láser es mucho más exacta que las ondas de radio de los radares antiguos y no comete errores de medición por el ángulo del coche.

La llegada de estos equipos de fabricación francesa regleja un cambio en los sistemas de vigilancia en España. La movilidad total de los dispositivos impide que los usuarios puedan memorizar su posición. Los conductores se enfrentan ahora a un sistema que puede aparecer en cualquier tramo peligroso o en zonas de trabajo sin previo aviso. La rapidez de procesamiento de datos permite que la multa se gestione casi al instante, enviando la información de la matrícula al centro de tratamiento de denuncias de forma telemática.
Con todo, la DGT apuesta por herramientas más pequeñas y eficaces para controlar el cumplimiento de las señales de tráfico. El caso de la A-1 en Madrid es el primer ejemplo de cómo estos radares láser se instalan en puntos donde el límite de velocidad es variable o difícil de mantener por la inclinación del terreno. La prioridad de las autoridades es reducir la velocidad media en puntos específicos, aunque esto suponga un incremento notable en el número de sanciones por despistes menores. La facilidad para cambiar la ubicación de estos radares con ruedas obligará a los conductores a mantener una atención constante sobre el velocímetro en todo tipo de vías, especialmente en aquellas donde existan señales de obras de larga duración.



