La guerra en Oriente Medio puede encarecer aún más la vivienda en España aunque parezca que no tiene relación

Aunque parezca un conflicto lejano, la guerra en Oriente Medio podría tener consecuencias directas en el mercado inmobiliario español. El encarecimiento de la energía y de materias primas clave para la construcción amenaza con seguir empujando al alza el precio de la vivienda.

¿Puede una guerra a miles de kilómetros terminar encareciendo el precio de la vivienda en España? Aunque a primera vista parezca una relación lejana, el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán podría acabar afectando directamente al coste de construir casas y edificios en nuestro país.

El motivo no está en el mercado inmobiliario en sí, sino en algo mucho más básico, la energía y las materias primas. Cuando suben el petróleo, el gas o el acero, construir se vuelve más caro. Y ese sobrecoste suele terminar trasladándose al precio final de la vivienda.

En un momento en el que España ya arrastra un fuerte déficit de viviendas y los precios no dejan de subir, el sector de la construcción empieza a mirar con preocupación lo que ocurre en Oriente Medio. Porque si los materiales vuelven a encarecerse, levantar nuevos edificios podría volverse todavía más complicado.

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Cuando sube la energía, construir casas se vuelve más caro

Cuando sube la energía, construir casas se vuelve más caro
Y cuando los costes suben, las constructoras tienen que ajustar sus presupuestos. Fuente: Agencias

La relación entre una guerra en Oriente Medio y el precio de una vivienda en España pasa primero por el mercado energético. El petróleo y el gas son esenciales para la producción y el transporte de muchos materiales de construcción, desde el acero hasta el asfalto.

Si el conflicto eleva los precios de la energía, fabricar y transportar estos materiales se encarece automáticamente. Y cuando los costes suben, las constructoras tienen que ajustar sus presupuestos. En muchos casos, eso termina traduciéndose en viviendas más caras o en proyectos que se retrasan porque las cuentas ya no salen.

El problema es que el sector ya venía acumulando una fuerte subida de costes desde hace años. Tras la pandemia y la guerra de Ucrania, algunos materiales de construcción han aumentado más de un 45% desde 2021, según la Confederación Nacional de la Construcción (CNC). Con este nuevo escenario geopolítico, la incertidumbre vuelve a instalarse en el sector.

Obras que se ralentizan o proyectos que pueden quedarse en el aire

Obras que se ralentizan o proyectos que pueden quedarse en el aire
El sector teme que algo parecido pueda repetirse si los precios de la energía vuelven a dispararse. Fuente: Agencias

El encarecimiento de las materias primas no solo afecta al precio final de las viviendas. También puede poner en riesgo la continuidad de muchas obras. Cuando los costes se disparan durante la ejecución de un proyecto, las constructoras pueden encontrarse trabajando prácticamente sin margen de beneficio.

En ese escenario, algunas empresas optan por ralentizar las obras mientras esperan que los precios se estabilicen. Otras, directamente, deciden no presentarse a nuevos proyectos si consideran que los presupuestos no reflejan la realidad del mercado.

Esta situación ya se vivió tras el estallido de la guerra en Ucrania. En aquel momento, algunas obras públicas quedaron desiertas porque las empresas no estaban dispuestas a asumir el riesgo de trabajar con costes imprevisibles. Ahora, el sector teme que algo parecido pueda repetirse si los precios de la energía vuelven a dispararse.

Más presión sobre un mercado de vivienda que ya está al límite

Más presión sobre un mercado de vivienda que ya está al límite
Y la vivienda, como uno de los sectores más sensibles a los costes de producción, suele ser uno de los primeros en notarlo. Fuente: Agencias

Todo esto llega, además, en un momento especialmente delicado para la vivienda en España. El país arrastra un déficit estimado de unas 700.000 viviendas, lo que ya está generando una fuerte presión sobre los precios tanto de compra como de alquiler.

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Si construir se vuelve más caro o más lento, la oferta de nuevas viviendas podría seguir creciendo a un ritmo insuficiente para cubrir la demanda. Y cuando eso ocurre, el mercado suele reaccionar de la forma más previsible, los precios continúan subiendo.

En los últimos cinco años, el coste de construir obra nueva ya ha aumentado más de un 32%. Si la escalada de las materias primas se mantiene por el impacto del conflicto en Oriente Medio, ese encarecimiento podría continuar. Y eso significa que, aunque la guerra parezca lejana, sus efectos podrían terminar sintiéndose también en algo tan cotidiano como el precio de una vivienda.

Al final, el mercado inmobiliario no vive aislado del resto del mundo. Las guerras, las crisis energéticas o los problemas en las cadenas de suministro terminan influyendo en muchos aspectos de la economía. Y la vivienda, como uno de los sectores más sensibles a los costes de producción, suele ser uno de los primeros en notarlo.