La primera carrera de la temporada 2026 de la Fórmula 1 ha encendido todas las alarmas en DAZN. El Gran Premio de Australia, tradicional termómetro del interés del público español por el Mundial, dejó unas cifras preocupantes para la plataforma mientras los televidentes confirmaban que el nuevo reglamento deja un espectáculo antinatural que critican hasta los pilotos.
DAZN registró en torno a 70.000 espectadores y un 10,4 % de share frente a los 77.000 de 2025, los 79.000 de 2024 y, por supuesto, los inalcanzables 344.000 espectadores de 2023, cuando Fernando Alonso subió al podio en Albert Park. Es un descenso del 9 % a pesar de que la retransmisión de DAZN F1 llegó a concentrar 92.000 espectadores en algún momento de la carrera (que tiene un horario prohibitivo) y en diferido fue lo más visto del día con 229.000, según datos recogidos por MedF1osTV.
La tendencia negativa es inequívoca porque cada año se pierde público, pero lo peor está por llegar. Este seguimiento ha sido con la incógnita de cómo iba a ser la nueva Fórmula 1, que sufrirá ahora las consecuencias de miles de personas que se van a desenganchar del producto tanto por el espectáculo ofrecido como por el desplome de la narrativa deportiva de los españoles, con Williams y —sobre todo— Aston Martin hundidos.
Para DAZN, que ha construido buena parte de su posicionamiento en España sobre el "efecto Alonso" y el tirón de la F1, el riesgo es estructural. Si el nuevo Mundial no engancha, si los pilotos españoles quedan relegados a la parte baja de la parrilla y si el debate público se contamina por la sensación de censura y manipulación en redes (de lo que ahora hablaremos), la plataforma corre el peligro de pagar una factura desproporcionada por unos derechos que dejan de ser palanca de crecimiento.

Este fin de semana es la carrera de China, buen termómetro para medir la situación, pero todo apunta a que el producto central del paquete de DAZN Motor se devalúa justo cuando más necesario era un empujón.
Críticas a la nueva Fórmula 1... desde dentro de la propia DAZN
Y es que la primera carrera con la nueva normativa confirmó los peores presagios de buena parte del paddock. El cambio en la filosofía técnica, con una gestión eléctrica abrumadoramente dominante, curvas que se pasan sin frenar y adelantamientos facilitados por diferencias de potencia y modos de energía, ha sido recibido con un rechazo mayúsculo de casi todas las partes implicadas.
Max Verstappen, actual gran referencia del campeonato, llegó a calificar la experiencia como más cercana a un videojuego que a la F1 tradicional. "No ha sido divertido, esto parece el Mario Kart. Queremos que sea Fórmula 1, Fórmula 1 de verdad, no una Fórmula 1 dopada", lamentó tras Melbourne, apuntando al carácter artificial de muchas maniobras en la zona media de la parrilla.
Carlos Sainz, que entró en la pretemporada con una cierta voluntad de dar margen al nuevo reglamento, ha endurecido el discurso. "La fórmula que han creído que era buena para la F1 no es la adecuada y hay que cambiarla. No parece que esté funcionando ni que nadie esté contento", ha comentado, subrayando también la peligrosidad de las salidas con grandes diferencias de velocidad entre coches por la gestión eléctrica.
No ha sido divertido, esto parece el Mario Kart
Max Verstappen, cuatro veces campeón del mundo de Fórmula 1
De hecho, Carlos Sainz padre, bicampeón del mundo de rallies y figura muy respetada entre los aficionados españoles, describió en El Confidencial la nueva F1 como un cambio de ADN que rompe con la esencia del deporte. Aunque reconoce que los coches son más ligeros y estéticamente atractivos, considera que el actual formato se parece "un poco más a la Fórmula E" y que muchos adelantamientos resultan "muy artificiales y fáciles", sin la emoción de las apuradas de frenada de toda la vida.
El problema más grave para DAZN, que comercializa la F1 como un producto de entretenimiento masivo y no solo para entendidos, es que desde la propia retransmisión hay duras críticas. Antonio Lobato, voz histórica de la Fórmula 1 en España y narrador de la plataforma, ha dejado claro tanto en las retransmisiones como en contenidos asociados a su proyecto SoyMotor una incomodidad evidente con el rumbo del campeonato.
Los comentarios críticos sobre la artificialidad del nuevo reglamento, la dificultad para explicar el funcionamiento de los sistemas eléctricos o la pérdida de alma de las carreras ya son habituales en cada retransmisión de entrenamientos libres, clasificación o carrera, y que la principal figura mediática del relato televisivo de la F1 en España cuestione el producto desde dentro no es para nada positivo para DAZN.
Asimismo, DAZN necesita carreras que el espectador medio pueda seguir sin tener que estudiar estrategias energéticas, ventanas de "overtake mode" o limitaciones de batería, y hasta el momento todo se percibe como un lío monumental. Si el público se desconecta porque no entiende qué está pasando o percibe que las luchas en pista son falsas, la tarea de retener suscriptores se complica incluso aunque el equipo de narración haga equilibrios para mantener el entusiasmo en antena.
Censura en redes, bots y un relato artificial
Con todo, la brecha entre el discurso oficial de la Fórmula 1 y la percepción de una parte mayoritaria de los aficionados se demuestra muy claramente con la gestión en redes tras el Gran Premio de Australia y los primeros días en Shanghái.
Un buen ejemplo es un tuit de la cuenta oficial del campeonato en X donde presumió de los 120 adelantamientos registrados en la carrera, frente a los 45 de 2025, con el texto "Acción en todas las partes donde miraras". Los fans inundaron inmediatamente las respuestas señalando que muchos de esos adelantamientos eran producto de diferencias de energía, no de talento o lucha real, y que el espectáculo había perdido autenticidad, por lo que no era algo de lo que presumir.
Algunos mensajes críticos fueron ocultados/censurados por la propia F1, hasta el punto de que la red social añadió una nota de la comunidad explicando que "la F1 está censurando activamente la opinión de los aficionados sobre las nuevas regulaciones, como se ve en las respuestas ocultas". Pilotos profesionales como Dani Juncadella se sumaron a los reproches, preguntándose abiertamente quién iba a explicar a los responsables del campeonato el descontento general.
En este sentido, también se denuncia censura oficial al comprobar que F1TV no incluye las críticas de Max Verstappen en las entrevistas previas al Gran Premio de China. Unas críticas que se han podido escuchar alto y claro en directo, pero que en el vídeo resubido no están. Hay que aclarar, eso sí, que parece que F1TV solo incluye las preguntas de televisiones en sus diferidos, y en este caso la intervención era de un periodista de prensa escrita.
Sea como fuere, la sensación de censura se suman las sospechas sobre la presencia de bots y cuentas automatizadas defendiendo el nuevo reglamento o atacando a quienes lo critican, siendo denunciado por creadores de contenido de la principal competición de motor del mundo.
No hace falta recordar, por tanto, que este clima enrarecido complica aún más la posición de DAZN. En paralelo, se ha anunciado que Mediaset emitirá en abierto el Gran Premio de España en Barcelona y el nuevo Gran Premio de Madrid, además de tres citas de MotoGP, en virtud de un acuerdo con la propia DAZN y MotoGP Sports Entertainment Group.
Parches momentáneos antes de confirmar si van a tener que sostener durante toda una temporada la retransmisión de un producto en el que casi nadie parece creer.



