Durante décadas se ha pensado que las huellas dactilares son una impresión única e irrepetible, de manera que se trata de un identificador único y singular para cada dedo e individuo, motivo por el que se utilizan para el DNI, para desbloquear dispositivos, en el control de accesos y mucho más.
Sin embargo, ahora la inteligencia artificial ha desmentido una creencia de 100 años que cambia para siempre la criminología, y es que las huellas dactilares no son únicas. Este descubrimiento puede tener un gran impacto en diferentes ámbitos actuales, derivando en la adopción de otras formas de identificación única.
LAS HUELLAS DACTILARES NO SON ÚNICAS

Aunque siempre hemos dado por hecho que las huellas dactilares eran más seguras que unas contraseñas que no se deben cambiar constantemente y la ciencia forense ha sostenido durante más de un siglo que son un identificador único y singular para cada dedo o individuo, podría no estar en lo cierto.
Esta característica humana ha sido utilizada como prueba aceptada en tribunales y también se ha utilizado como verificación de identidad, llegando al punto de ser considerado el método más seguro de protección, pero podríamos estar equivocados.
Actualmente, utilizamos la huella dactilar para desbloquear el smartphone, abrir la aplicación de la banca electrónica o para hacer pagos desde el smartphone, pero podría no ser tan seguro como creíamos. De hecho, ahora una inteligencia artificial pone todo ello en duda y asegura que no son únicas.
SE DESMIENTE EL MITO DE LAS HUELLAS DACTILARES

Un nuevo estudio realizado por científicos informáticos de la Universidad de Columbia y la Universidad de Buffalo, en Estados Unidos, ha acabado con el mito de que todas las huellas dactilares son diferentes, así como las que aseguran que las de una misma mano son distintas las unas de las otras.
Han llegado a esta conclusión tras detectar gracias a la inteligencia artificial que algunas de las características estructurales de las huellas dactilares se repiten en los diez dedos de una persona. Aunque estas similitudes fueron invisibles para los examinadores humanos, un modelo de IA entrenado para detectar patrones biométricos previamente no reconocidos sí ha podido identificarlas.
Para conseguirlo, la IA contó con más de 60.000 muestras de huellas dactilares, en las que el sistema llegó a alcanzar una fiabilidad del 99,9% a la hora de determinar cuándo dos huellas pertenecían a una misma persona, y una precisión del 77% para determinar que eran diferentes dedos de un mismo individuo.
El modelo de inteligencia artificial utilizado estaba centrado en determinados aspectos como la orientación de las crestas y la curvatura. Según el estudio, estos patrones estructurales aparecen consistentemente en los dedos de una persona, incluso entre ambas manos, frente a métodos tradicionales como terminaciones de crestas y bifurcaciones en las huellas dactilares.
VERIFICACIÓN BIOMÉTRICA CON HUELLAS DACTILARES

Dado que las huellas dactilares no son únicas, gana enteros la importancia de usar medidas de ciberseguridad como YubiKey, y es que este descubrimiento tiene varias implicaciones de relevancia que pueden cambiar para siempre la criminología y la seguridad.
El hecho de que no sean únicas de cada individuo puede ser considerado porque puede servir para eliminar listas de sospechosos en segundos al comparar las huellas dactilares gracias a la IA, lo que hasta ahora era un proceso muy complejo y lento.
Sin embargo, al mismo tiempo es un descubrimiento que pone en jaque todo el sistema de verificación biométrica mediante huellas dactilares, incluidos dispositivos como smartphones, controles de acceso y controles de identidad en las fronteras, ya que todo ello estaba fundamentado en una creencia de más de 100 años que ahora se ha ido al traste.
Esto implica que estos sistemas tengan que actualizarse y adaptarse a este nuevo parámetro para mantener los niveles de seguridad necesarios, ganando enteros otros sistemas como el reconocimiento facial, ya presente en muchos smartphones y otros dispositivos.

