De la gloria de Pantic al milagro de Ronaldo: la remontada más salvaje de la Copa del Rey

Existen partidos que se quedan grabados en la memoria colectiva por su absoluta falta de lógica. La noche del 12 de marzo de 1997, el Camp Nou fue testigo de la mayor locura futbolística que se recuerda en España: un Atlético de Madrid que ganaba 0-3 al descanso y un Barcelona que, de la mano de un Ronaldo imparable, terminó dándole la vuelta a un guion que parecía escrito.

El Metropolitano se viste de gala este jueves para acoger la ida de una semifinal de Copa del Rey entre el Atlético de Madrid y el Barça que desprende un aroma inconfundible a fútbol de época, un enfrentamiento que inevitablemente traslada la mente de los aficionados a la noche más inverosímil jamás vivida entre ambos clubes.

Hablamos de aquel 12 de marzo de 1997, donde el Camp Nou no solo fue el escenario de un partido de fútbol, sino de una auténtica tormenta emocional que desafió cualquier lógica. El Atlético de Madrid de Radomir Antic llegaba con la vitola de campeón del doblete, mientras que el Barcelona de Bobby Robson buscaba una redención que llegaría de la forma más agónica y espectacular posible.

Milinko Pantic y un hat-trick en Copa del Rey que pareció sentenciar el duelo entre el Atlético de Madrid y el Barça

Desde el pitido inicial, el guion pareció inclinarse de forma definitiva hacia el lado madrileño. Milinko Pantic, el hombre del guante en el pie derecho, se encargó de silenciar a un estadio que asistía atónito a un despliegue de efectividad sin precedentes.

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En apenas media hora, el serbio ya había perforado la meta azulgrana en tres ocasiones, aprovechando cada desajuste defensivo local para poner un 0-3 que parecía una losa insalvable. Los seguidores del Barcelona, acostumbrados a la excelencia, empezaron a abandonar sus asientos con el rostro desencajado, convencidos de que la eliminatoria estaba muerta y que el Atleti volvería a reinar en la Copa.

Sin embargo, el descanso actuó como un catalizador de milagros. Tras la reanudación, emergió la figura de un joven Ronaldo Nazário que en aquel entonces no conocía límites físicos ni técnicos. El brasileño asumió el mando de las operaciones y, con una potencia que hoy sigue pareciendo sobrenatural, empezó a recortar distancias de forma frenética.

De la gloria de Pantic al milagro de Ronaldo la remontada más salvaje de la Copa del Rey
Ronaldo Nazário dispara entre Prodan y Toni para remontar al Atlético en la Copa del Rey de 1997 Fuente: Agencias

Dos goles del 'Fenómeno' pusieron el miedo en el cuerpo a un Atlético que, pese a ver cómo su ventaja se esfumaba, aún tuvo fuerzas para que Pantic anotara su cuarto gol de la noche, un hito que en cualquier otra circunstancia habría garantizado la victoria. Pero aquel no era un partido normal.

Éxtasis final con los goles de Figo y Juan Antonio Pizzi

Con un marcador de 3-4 y el cronómetro apretando, el Barça se volcó en un asedio total. Luis Figo, con una volea que todavía resuena en los cimientos del Camp Nou, puso el empate a cuatro en el marcador, elevando el nivel de decibelios a niveles insospechados.

La locura total llegó en el minuto 82, cuando el culé Juan Antonio Pizzi cazó un balón suelto en el área pequeña para certificar el 5-4 definitivo. El grito de "Pizzi, qué bueno que viniste" del narrador se convirtió en el himno de una remontada que rompió todos los moldes. El Atlético, que había marcado cuatro goles fuera de casa, se quedaba fuera de la Copa del Rey en una de las derrotas más dulces y amargas de su historia.

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Hoy, casi tres décadas después, el contexto de las semifinales vuelve a poner frente a frente a estos dos gigantes. Aunque el fútbol actual es más táctico y encorsetado, el espíritu de aquel 5-4 sobrevolará el césped del Metropolitano.

Esa noche quedó claro que en la Copa del Rey no hay nada escrito y que el talento de los jugadores siempre puede romper cualquier esquema rival. El partido de la noche de este jueves (21:00 horas, La 1, RTVE Play, y Movistar Plus) busca recuperar esa misma chispa, con la ilusión de que los aficionados vuelvan a disfrutar de un espectáculo donde lo imposible se hace realidad.

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