La industria del automóvil en España atraviesa una transformación profunda de la que los coches chinos no dejan de crecer y que los datos de Anfac, Ganvam y Faconauto confirman con total claridad. Durante el ejercicio de 2025, el mercado nacional registró la matriculación de 106.986 vehículos con origen chino, una cifra muy alta que supone un incremento del 125% respecto al año anterior.
Este es un fenómeno que ha elevado la cuota de mercado de estos fabricantes asiáticos hasta el 9,5%, situando a España como uno de los países europeos más abiertos a este tipo de marcas, con una presencia que ya duplica la media del resto del continente.
Hablamos del que es un crecimiento tan rápido que ha permitido que marcas desconocidas para el gran público hace apenas tres años alcancen hoy volúmenes de ventas similares a los de fabricantes históricos con décadas de presencia en nuestro país.
LOS COCHES CHINOS MG Y BYD LIDERAN EL MERCADO ESPAÑOL CON MOTORES DE GASOLINA Y SIETE AÑOS DE GARANTÍA
El éxito es tan evidente que marcas como MG ZS se ha consolidado como el tercer coche más vendido de España en estos momentos, superando a modelos emblemáticos y quedando solo por detrás de éxitos de ventas como el Dacia Sandero y el Renault Clio.
El plan de estos fabricantes, con MG, BYD, Omoda y la renacida Ebro al frente, ha sido llenar los concesionarios con coches disponibles mientras la competencia europea sufría para entregar sus pedidos por la falta de piezas.

A diferencia de lo que se suele pensar, el coche chino no triunfa solo por ser eléctrico. El verdadero motor de sus ventas en España es su capacidad para ofrecer lo que el comprador busca realmente. Casi el 70% de sus ventas se realizan a clientes particulares, lo que demuestra que es el usuario de a pie quien apuesta por estos modelos. Los motores de gasolina suponen el 38% de sus ventas, seguidos de los híbridos enchufables con un 27% y, finalmente, los eléctricos puros con un 17%.
Esta variedad de motores ha sido clave para convencer a una clase media que quiere tecnología moderna pero aún tiene dudas con el coche eléctrico por la falta de enchufes públicos. Marcas como MG o BYD han ocupado el hueco dejado por los fabricantes de toda la vida, cuyos precios medios subieron casi un 40% tras la pandemia. Al ofrecer coches con tecnología avanzada, siete años de garantía y mucho equipamiento de serie a precios competitivos, han logrado que estrenar coche vuelva a ser posible para las familias que no pueden pagar los precios de lujo de otras marcas.
LA EXPLOSIÓN DE MARCAS Y LA TRANQUILODAD DE LA POSVENTA
El número de coches chinos, de fabricantes chinos que ya operan en España es enorme. En las listas de ventas ya aparecen nombres como Baic, BYD, Omoda, Jaecoo, Polestar, Xpeng o Voyah. Lo más importante es que seis de estas marcas ya concentran más del 94% de las ventas totales de origen chino, lo que indica que el mercado se está agrupando en torno a las firmas que ofrecen más confianza y una red comercial más fuerte.
Siete de cada diez compradores de marcas chinas en España son particulares que apuestan por motores de gasolina e híbridos
El caso de la marca hispanochina Ebro es sorprendente: tras vender solo 29 coches en 2024, ha cerrado 2025 con más de 12.400 unidades matriculadas, multiplicando su tamaño en un tiempo récord.
Uno de los grandes miedos al comprar coches chinos de estas marcas era qué pasaría con las averías o las piezas de repuesto. Este punto ha mejorado rápido para dar seguridad al comprador. Las marcas chinas se han aliado con redes de concesionarios con mucha experiencia en España o han creado sus propios almacenes para asegurar que los recambios lleguen pronto.

Esta apuesta por estar cerca del cliente y ser claros con los precios a través de sus webs ha quitado el miedo al 'made in China'. El cliente ahora sabe que si tiene un problema, habrá alguien cerca para solucionarlo.
BYD YA VENDE EN ESPAÑA EL MISMO VOLUMEN DE COCHES QUE MARCAS HISTÓRICAS COMO FORD U OPEL
La realidad actual deja claro que el coche chino ya no se compra solo por ser la opción más barata del mercado. El factor que decide la compra es una experiencia de usuario que incluye pantallas grandes, asistentes de conducción modernos y acabados que a las marcas europeas les cuesta igualar sin subir sus precios a niveles prohibitivos.
La industria china ha pasado de copiar a otros a liderar la tecnología, ofreciendo una relación entre calidad, equipamiento y precio que ha cambiado las reglas del juego para siempre.
Al cierre de 2025, la situación es muy distinta a la de hace solo dos años. Marcas como BYD, que han pasado de vender 5.000 coches a superar los 25.000 en un solo año, ya compiten cara a cara en volumen con gigantes como Ford u Opel.
España es el escenario principal de esta expansión y, si la tendencia sigue igual, la cuota de mercado continuará subiendo. Esto obliga a las marcas tradicionales a cambiar sus planes si quieren recuperar a los clientes que se han pasado a los coches chinos atraídos por su tecnología y sus precios razonables.
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