¿Lo dejas todo para luego? Científicos japoneses localizan la zona del cerebro que causa la pereza

Un equipo de científicos japoneses ha encontrado el motivo por el que el cerebro procrastina y este tiene que ver con el denominado circuito VS-VP. Ahora, los expertos barajan diferentes ideas y opciones para tratar de desactivarlo y ayudar a las personas a combatir la pereza.

Si eres una de esas personas que lo deja todo para luego, para hacerlo en otro momento, tienes que saber que la ciencia ha encontrado la causa de la pereza que sientes. Si en lugar de hacer lo que necesitas para conseguir tus objetivos te entretienes perdiendo el tiempo con vídeos absurdos o tareas improductivas, la clave está en tu cerebro.

Un nuevo estudio de científicos japoneses ha dado con la clave de este problema, descartando de esta manera que sea la motivación la que se encuentra detrás de este fenómeno, sino que se ha localizado una zona en el cerebro que causa la procrastinación, lo cual contradice esa idea.

ESTA ES LA ZONA DEL CEREBRO QUE CAUSA LA PEREZA

La pereza podría estar vinculada a una región específica del cerebro según investigadores japoneses
Fuente: Unsplash

Ya sabemos que nuestra concentración cambia con la edad, pero ahora un grupo de científicos de la Universidad de Kioto, liderado por Ken-Ichi Amemori, se ha centrado en analizar de manera detallada lo que sucede en el cerebro cuando sentimos pereza.

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El estudio, que ha sido publicado en la revista Current Biology, propone que es el cerebro el que valora la necesidad de una acción, pero que puede llegar a impedir que esta se inicie por culpa de la procrastinación.

Para conocer cómo funciona el cerebro cuando se enfrenta a una tarea que le puede reportar beneficios, pero que también puede afrontar incomodidades al afrontarla, los investigadores trabajaron con monos por su similitud con los seres humanos.

A los animales, a los que se mantuvo sedientos fuera del experimento, se les enfrentó a dos pruebas. En la primera podían accionar dos palancas y recibir dos cantidades de agua diferentes, midiendo de esta forma la implicación de cada circuito en la motivación. A continuación, podían beber en dos condiciones: un pequeño sorbo sin incomodidad alguna, o uno mayor a cambio de lidiar con un desagradable soplo de aire en la cara.

Con este experimento se pudo identificar un circuito cerebral que funciona como un freno a la motivación, y que no decide si la recompensa merece la pena, sino si merece la pena empezar. Esta es la conexión entre el estriado ventral (EV) y el pálido ventral (PV), situada en los ganglios basales, una parte profunda del cerebro en la que tienen lugar la motivación o el placer.

LAS CLAVES DE LA PEREZA EN EL CEREBRO

Nuevos estudios apuntan a una conexión directa entre ciertas zonas cerebrales y la sensación de pereza
Fuente: Unsplash

Después de conocer por qué el cerebro se despierta minutos antes de que suene la alarma, ahora podemos saber dónde se encuentran las claves de esa sensación de pereza en el cerebro. El grupo de científicos detectó que existen dos variables implicadas en la motivación, pero que están codificadas por sistemas neuronales diferentes.

El primero de ellos tiene que ver con el cálculo del coste-beneficio para evaluar si merece la pena la recompensa y el castigo sufrido. Por otro lado, la probabilidad de no querer iniciar una acción, ambos mecanismos conservados tras millones de años de evolución porque mantuvieron con vida a nuestros antepasados.

En este sentido, se concluye que el estriado ventral se activa ante la expectativa de que algo va a ser difícil, incómodo o exigente a nivel emocional, sin pararse a evaluar la recompensa final. El pálido ventral es el que se activa para comenzar a actuar y sostener la acción.

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En el estudio se pudo ver cómo, cuando las dos regiones se encontraban conectadas, la advertencia de incomodidad del EV podía bloquear el inicio de la acción de PV, pero al apagar la comunicación entre los dos grupos de neuronas con una técnica quimiogenética, vieron que era suficiente para soltar el freno motivacional.

DIVIDIR LA TAREA PARA COMBATIR LA PEREZA

Un grupo de científicos japoneses identifica una zona del cerebro relacionada con la pereza y la procrastinación
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Los investigadores de la Universidad de Kioto ha cambiado los enfoques al respecto de cómo nos afecta la pereza. Prometerse a uno mismo grandes recompensas, recordarse la importancia de hacer una tarea o incrementar la presión externa hace que se mantenga activo el freno de el EV.

Es por ello por lo que los científicos aseguran que para combatir esa procrastinación la clave podría encontrarse en reducir las señales que impulsas el desenganche del cerebro y que activa la pereza, asegurando que puede ser más eficaz que apostar por aumentar los incentivos.

Además, se recalca que el dividir una tarea en pasos menores o reducir la exposición al juicio o la amenaza de evaluación pueden ser estrategias útiles para combatir la pereza, pero también ayudaría evitar entornos laborales estresantes.

Desde el punto de visa social, reducir la señalización continua del estrés podría ayudar a prevenir la sobrecarga crónica de este circuito que acabaría echando el freno a la motivación. Las conclusiones del estudio aseguran que podrían desarrollarse terapias para modular el equilibrio del circuito VS-VP.

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