En un giro inesperado para el "Caso Negreira", el exentrenador del Barça B, Gerard López, ha admitido públicamente que los polémicos informes arbitrales no solo existían, sino que eran una herramienta clave en su día a día. Mientras otros técnicos como Luis Enrique o Valverde negaron haberlos visto, Gerard reconoce su valor estratégico durante su etapa en el filial.
El testimonio que rompe el silencio en el Camp Nou
Las declaraciones de Gerard López en Onda Cero han caído como una bomba en el entorno azulgrana al confirmar que los informes del hijo de Negreira eran superútiles para la preparación de los partidos. A diferencia de las versiones que apuntaban a documentos irrelevantes o inexistentes, el técnico catalán asegura que el material aportaba un valor técnico real sobre el comportamiento de los colegiados.
Este reconocimiento directo supone un alivio para la narrativa de defensa del club, que siempre ha sostenido que los pagos correspondían a servicios profesionales. Aunque muchos sospechan de la cifra total pagada, es cierto que la estructura del club utilizaba estos dossiers para conocer los hábitos y manías de los árbitros que pitaban en Segunda División y categorías inferiores.
Una contradicción directa con el relato de Luis Enrique
Lo que más escuece en este nuevo escenario es la comparativa con otros pesos pesados que pasaron por el banquillo del Barcelona. Resulta curioso que mientras el actual seleccionador de Catar y Ernesto Valverde afirmaban no haber tenido contacto con este material, el entrenador del filial recibía análisis detallados de forma recurrente durante sus tres temporadas al frente del equipo.
Esta brecha en las declaraciones sugiere que el flujo de información dentro del club no era uniforme, o quizás, que el valor de los informes dependía del perfil del entrenador. Es innegable que el conocimiento de los perfiles arbitrales ayuda a los jugadores a medir su agresividad en el campo, una ventaja competitiva que Gerard López no ha tenido reparos en admitir a pesar del ruido judicial.
El contenido de los dossiers bajo la lupa judicial
No hablamos de simples folios con estadísticas básicas, sino de documentos que, según investigaciones previas, incluían detalles sobre los gustos personales de los colegiados. Gerard López insiste en que la preparación técnica requiere de datos específicos sobre cómo reacciona cada árbitro ante las protestas o el juego de contacto, algo que Javier Enríquez Romero dominaba por su cercanía al estamento.
A pesar de que la opinión pública sigue dividida, el testimonio de Gerard aporta un matiz de normalidad profesional a una relación contractual bajo sospecha. Para el técnico de Granollers, es evidente que el asesoramiento arbitral formaba parte del organigrama técnico del filial, desmarcándose de la idea de que se tratara de una pantalla para actividades ilícitas de mayor calado.
El error histórico frente a la utilidad deportiva
Gerard López no se esconde y califica la relación económica con el vicepresidente de los árbitros como un "error histórico", pero separa la gestión institucional del trabajo de campo. En su visión, el hecho de que los informes fueran de gran calidad técnica no justifica la cuestionable arquitectura financiera que se montó durante décadas bajo diferentes presidencias en las oficinas del club.
Esta distinción es vital para entender la postura de muchos profesionales que pasaron por la entidad: una cosa es el despacho y otra el césped. El exjugador defiende que nunca se sintió beneficiado por decisiones arbitrales de forma premeditada, limitando el papel de Enríquez Romero al de un analista externo que cumplía con un servicio demandado por el staff técnico.
El futuro del Caso Negreira tras estas revelaciones
Con el proceso judicial todavía en marcha, estas palabras podrían ser citadas por la defensa para demostrar que el objeto del contrato se cumplía de manera efectiva. Si un profesional del fútbol asegura que los servicios prestados tenían una utilidad real, el argumento de la falsedad documental pierde fuerza, aunque la sombra de la corrupción deportiva siga siendo el centro del debate nacional.
El barcelonismo vive este capítulo con una mezcla de resignación y necesidad de pasar página tras años de filtraciones constantes. Al final del día, lo que queda es la confirmación de que el rastro de los informes es real y que, al menos para una parte de la estructura deportiva del club, esos papeles tenían un sentido práctico que iba mucho más allá del simple intercambio de facturas.







