¿Te pueden obligar a pagar las obras de tu comunidad de vecinos? Lo que dice la Ley de Propiedad Horizontal

Aunque no hayas votado a favor en la junta, la Ley de Propiedad Horizontal puede obligarte a asumir el coste de determinadas obras en tu comunidad, y no siempre es fácil librarse de esa factura.

Vivir en comunidad tiene sus pros y sus contras, estamos rodeados de vecinos que nos pueden echar la mano cuando lo necesitemos, pero al mismo tiempo estamos sometidos a una serie de exigencias impuestas por la Ley de Propiedad Horizontal. ¿Te pueden obligar a pagar una obra que no has pedido en tu comunidad de vecinos? La respuesta corta es sí, pero con matices importantes que muchos propietarios desconocen hasta que reciben la derrama.

La Ley de Propiedad Horizontal (LPH) no solo regula quién paga la luz del portal o el seguro del edificio, también establece cuándo estás obligado a rascarte el bolsillo aunque hayas votado en contra. En los últimos días, tras publicarse en distintos medios, el debate ha estallado en foros vecinales y redes sociales. “Yo no uso el ascensor, ¿por qué tengo que pagarlo?”, “¿Pueden obligarme aunque no esté de acuerdo?”. Las reacciones son comprensibles, pero la ley es más clara de lo que parece.

Obras necesarias: aquí no hay escapatoria

Obras necesarias: aquí no hay escapatoria
Si la obra es necesaria para la seguridad, la habitabilidad o la accesibilidad del inmueble, la obligación es automática. Fuente: Agencias

El artículo 10 de la Ley de Propiedad Horizontal establece que todos los propietarios deben contribuir a los gastos generales conforme a su cuota de participación. Esto incluye las obras necesarias para el mantenimiento, la conservación y la seguridad del edificio. Si hay que reparar la cubierta porque hay filtraciones, arreglar la estructura, solucionar una fuga general o garantizar la accesibilidad, todos pagan. Sin excepción.

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Aquí no importa si votaste en contra o si apenas utilizas ese elemento común. Si la obra es necesaria para la seguridad, la habitabilidad o la accesibilidad del inmueble, la obligación es automática. Es más, algunas actuaciones ni siquiera requieren acuerdo previo de la junta si son imprescindibles para cumplir el deber legal de conservación. Y negarse a pagar puede acabar en recargos, intereses e incluso en una demanda judicial por parte de la comunidad.

Mejoras y “lujos”: cuándo puedes decir que no

Mejoras y “lujos”: cuándo puedes decir que no
La LPH diferencia claramente entre lo necesario y lo que simplemente moderniza o embellece el edificio. Fuente: Agencias

Otra cosa distinta son las obras de mejora. La LPH diferencia claramente entre lo necesario y lo que simplemente moderniza o embellece el edificio. Cambiar la piscina por una más moderna, instalar un gimnasio comunitario o reformar zonas comunes solo por estética no tiene la misma consideración que reparar una estructura dañada.

Si el coste de esas mejoras supera tres mensualidades ordinarias de gastos comunes, el propietario que haya votado en contra puede negarse a pagar. Eso sí, esa decisión tiene consecuencias, si no contribuye, puede perder el derecho a utilizar esa mejora. La ley busca equilibrio, no obligar a todos a asumir gastos no esenciales, pero tampoco bloquear decisiones que la mayoría considera positivas para el edificio.

Tu vivienda también puede meterte en problemas

Tu vivienda también puede meterte en problemas
Cada propietario debe mantener su vivienda en buen estado para no perjudicar a los demás. Fuente: Agencias

La Ley de Propiedad Horizontal no solo habla de lo que la comunidad puede exigirte. También establece que cada propietario debe mantener su vivienda en buen estado para no perjudicar a los demás. Si tu piso genera humedades, filtraciones, malos olores o daños eléctricos que afectan a vecinos o zonas comunes, la comunidad puede exigirte que repares el problema.

Si el requerimiento no funciona, el presidente puede acudir a los tribunales. En ese caso, el propietario responsable podría asumir no solo la reparación, sino también indemnizaciones por los daños causados. A la inversa, también puedes exigir a la comunidad que actúe si el problema proviene de un elemento común. La ley obliga a realizar las obras necesarias para garantizar seguridad, accesibilidad y conservación del inmueble.

Tras la publicación de este asunto en distintos medios, muchos lectores han compartido su experiencia, derramas inesperadas de miles de euros, discusiones tensas en juntas o vecinos que descubren demasiado tarde que no asistir a las reuniones no les libra de pagar. La sensación de “no es justo” es habitual, pero el marco legal es claro: vivir en comunidad implica derechos, pero también compromisos económicos que no dependen solo de la voluntad individual.

En definitiva, sí, tu comunidad puede obligarte a pagar determinadas obras aunque no las hayas pedido. La clave está en distinguir entre lo necesario y lo accesorio. Conocer la Ley de Propiedad Horizontal no evita las derramas, pero sí ayuda a entenderlas y, sobre todo, a saber cuándo tienes margen para decir que no. Porque en cuestiones de comunidad, la información no solo es poder, también puede ahorrarte más de un disgusto.

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