La semana comenzó de la peor manera posible para los usuarios de Rodalies. Y es que el sistema ferroviario de Cataluña ha vuelto a demostrar su fragilidad en una mañana que quedará grabada por la tensión en los andenes.
Hablamos de que inicialmente se había plantado como una jornada de huelga regulada (finalmente desconvocada), con unos servicios mínimos del 66% acordados con la Generalitat para exigir mejoras en la seguridad de los ferrocarriles tras los accidentes mortales de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona).
Sin embargo, este parón se ha transformado en un bloqueo casi absoluto de la movilidad. Desde primera hora de este lunes, el incumplimiento de estos servicios por parte de los maquinistas ha dejado las pantallas de estaciones neurálgicas como Sants, Plaza Cataluña y Paseo de Gracia teñidas de rojo con un mensaje recurrente: "tren cancelado".
Esta situación no es un hecho aislado, pues llega en un momento crítico para la red de Rodalies. Los usuarios llevan semanas soportando una acumulación de incidencias, desde averías en los centros de control hasta desprendimientos y árboles caídos en las vías.
Sin embargo, la acción del lunes ha supuesto un punto de ruptura. La falta de convoyes ha obligado a los pocos viajeros que lograban subir a un tren a viajar en condiciones de total hacinamiento, comprometiendo no solo la puntualidad, sino también la comodidad mínima exigible en el transporte público de Rodalies.
INDIGNACIÓN EN RODALIES ANTE EL FALLO DE LOS SERVICIOS MÍNIMOS
La consellera de Territori, Sílvia Paneque, ha sido tajante al valorar lo ocurrido durante la mañana. Aunque ha reconocido que el derecho a la huelga "es un pilar fundamental de la democracia", ha recordado que el derecho a la movilidad ciudadana es igualmente prioritario.
La administración catalana ha confirmado que los datos de circulación no correspondieron en absoluto a lo pactado, lo que deja al descubierto una falta de compromiso con los servicios esenciales que ha terminado por castigar al trabajador que depende del tren.

La indignación en las estaciones resultó palpable. Y no por otra razón que porque los viajeros, que en muchos casos han adelantado su despertador para intentar sortear los efectos de la huelga, se han sentido engañados al comprobar que ni siquiera los trenes programados como mínimos hacían su aparición. De hecho, esta falta de fiabilidad en la información oficial ha generado situaciones de angustia y desorientación, con cientos de personas vagando por los vestíbulos de las estaciones en busca de un transporte alternativo que, a menudo, también se encontraba saturado.
RODALIES OBLIGA A RECUPERAR HORAS A LOS TRABAJADORES
La paralización del servicio ferroviario ha provocado un trastorno severo en la vida cotidiana de los viajeros en Cataluña. Además, el incumplimiento de los horarios obliga a los trabajadores a recuperar el tiempo perdido durante sus tardes o en días de descanso, eliminando cualquier margen para la conciliación familiar. Como han declarado algunos de los afectados a RAC1 este lunes, la situación ha forzado a muchas familias a contratar servicios de guardería de emergencia o a depender de favores personales para recoger a sus hijos, una realidad que se ha convertido en el testimonio común en todos los andenes.
Además, el malestar se acrecienta ante la sensación de que el servicio de Roalies no responde a las necesidades reales de la gente. Los usuarios habituales consideran que las incidencias constantes forman parte del funcionamiento habitual de la red. La capacidad de una huelga de maquinistas para anular por completo la movilidad en Cataluña demostró la fragilidad de una infraestructura que, hoy por hoy, opera al límite. O lo que es lo mismo; sin trenes, los usuarios se quedan sin opciones para moverse porque no existen otros transportes que funcionen cuando las vías fallan.
LA BÚSQUEDA DE ALTERNATIVAS EN UN SISTEMA DE TRANSPORTE AGOTADO

Ante la falta de trenes, la reacción lógica de la ciudadanía ha sido volcarse en las carreteras y el transporte por carretera. Las paradas de autobuses interurbanos han registrado colas interminables y los servicios de taxi han visto desbordada su demanda. Sin embargo, estas alternativas no son capaces de absorber el volumen de pasajeros que mueve Rodalies a diario, lo que ha provocado también retenciones importantes en los accesos por carretera a Barcelona y otras ciudades metropolitanas.
La frase más repetida en los andenes de Sants ha sido la de "resignación". Los viajeros sienten que su tiempo no tiene valor para los responsables del servicio. Algunos usuarios, cansados de las constantes disculpas institucionales, sugirieron a Europa Press que la única forma de que los políticos entiendan la gravedad del problema es que ellos mismos utilicen el tren para sus desplazamientos diarios. Solo así, aseguran, se percibiría la "rabia y la desesperación" que supone ver pasar las horas en un andén sin saber si se podrá llegar al destino.
LOS MAQUINISTAS SUSPENDEN LOS PAROS PREVISTOS TRAS PACTAR CON EL MINISTERIO EL FIN DE LA HUELGA
El conflicto de este lunes abre una brecha todavía mayor entre los trabajadores del sector ferroviario, la administración y los usuarios. El incumplimiento de los servicios mínimos sentó un precedente peligroso que pone en duda la efectividad de los acuerdos futuros entre los sindicatos y el Ministerio de Transporte.
A corto plazo, la prioridad de la Generalitat y de Renfe es restablecer la normalidad. De hecho, a media tarde de este día, los sindicatos y Transporte han llegado a un acuerdo para desconvocar la huelga de maquinistas, prevista para los días 10 y 11 de feberero. Desde el Ministerio de Transportes se ha destacado la importancia del entendimiento logrado, que permite asegurar la continuidad del servicio ferroviario y reducir el impacto sobre los usuarios.







