Ahora es TikTok quien educa sexualmente a tus hijos y tiene consecuencias: ETS en aumento, menos preservativo y falsas expectativas

Un informe de Sanidad alerta de que, mientras las redes sociales como TikTok se han convertido en una de las principales fuentes de educación sexual entre adolescentes, cae el uso del preservativo, aumentan las ETS y se consolidan ideas erróneas sobre el sexo y la prevención.

Las razones por las que los más pequeños de la casa, no debería tener acceso a TikTok no paran de crecer. ¿Quién está enseñando hoy a los adolescentes a relacionarse sexualmente? ¿La escuela, la familia… o el algoritmo? Los últimos datos del Ministerio de Sanidad han vuelto a poner una realidad incómoda sobre la mesa, un tercio de los adolescentes en España ya ha tenido relaciones sexuales, pero cada vez se protege menos.

No es una percepción ni una alarma exagerada. El estudio HBSC-2022 confirma que el uso del preservativo ha caído con fuerza desde 2002 y marca mínimos históricos. La cifra impacta especialmente entre las chicas más jóvenes, justo cuando más vulnerables son. Y mientras tanto, las infecciones de transmisión sexual no dejan de crecer.

En redes, la reacción ha sido inmediata. Padres preocupados, docentes desbordados y adolescentes que se informan (o se desinforman) a golpe de vídeo viral. La pregunta ya no es si los jóvenes tienen sexo antes o después, sino quién está marcando las reglas del juego.

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Menos miedo al embarazo, más desprecio al riesgo real

Menos miedo al embarazo, más desprecio al riesgo real
Los adolescentes no tienen más sexo que hace veinte años, pero sí lo tienen peor protegido. Fuente: Agencias

Los datos son claros, los adolescentes no tienen más sexo que hace veinte años, pero sí lo tienen peor protegido. El preservativo sigue siendo el método más usado, pero solo lo empleó el 65,5% en su última relación sexual. Son 18 puntos menos que a principios de siglo y diez menos que en 2018. El retroceso es especialmente acusado entre chicas de 15 y 16 años.

En paralelo, se normalizan prácticas que no protegen frente a las infecciones, como la “marcha atrás”, y aumenta el recurso a la píldora anticonceptiva y a la de emergencia. El resultado es un cambio de paradigma preocupante, menos miedo al embarazo, más confianza (infundada) en que “no pasa nada”. Sanidad lo resume sin rodeos: uno de cada tres adolescentes no se protege frente a las ITS.

Este contexto explica por qué enfermedades que parecían controladas vuelven a crecer. No es solo una cuestión médica, sino cultural. La percepción del riesgo ha cambiado, y no precisamente para bien.

El algoritmo como educador sexual (y sus distorsiones)

El algoritmo como educador sexual (y sus distorsiones)
TikTok, Instagram o YouTube se han convertido en espacios donde se habla de sexo constantemente, pero no siempre bien. Fuente: Agencias

Buena parte de esta transformación no ocurre en las aulas, sino en las pantallas. TikTok, Instagram o YouTube se han convertido en espacios donde se habla de sexo constantemente, pero no siempre bien. Abundan los mensajes simplificados, las experiencias idealizadas y los contenidos que convierten la sexualidad en espectáculo sin consecuencias.

Muchos expertos coinciden en que el problema no es que los jóvenes consuman estos contenidos, sino que lo hagan sin contexto ni herramientas críticas. En los últimos días, tras conocerse el informe, educadores y sanitarios han insistido en que la educación sexual formal llega tarde, es irregular o directamente inexistente en muchos centros.

Las redes no explican qué es una ITS, cómo se negocia el uso del preservativo o por qué la responsabilidad no puede recaer solo en ellas. Y cuando esa educación se sustituye por influencers o tendencias virales, las expectativas se distorsionan y la prevención desaparece del relato.

Desigualdad, género y una conversación pendiente en casa

Desigualdad, género y una conversación pendiente en casa
El límite se sitúa en los 15 años y la norma impide crear nuevas cuentas. Fuente: Agencias

El estudio también deja claro que no todos los adolescentes parten del mismo lugar. En hogares con menos recursos económicos se registran inicios sexuales más precoces, menor uso del preservativo y más embarazos. La educación sexual, una vez más, también es una cuestión de desigualdad.

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La brecha de género añade otra capa al problema. Las chicas usan menos preservativo que los chicos y recurren más a métodos hormonales y de emergencia, lo que las expone a mayores riesgos. No es solo una decisión individual, sigue habiendo dificultades para negociar la protección dentro de la pareja y una carga desigual de responsabilidad.

Mientras tanto, muchas familias siguen evitando la conversación. El sexo continúa siendo un tema incómodo en casa, lo que deja a los adolescentes solos frente a un entorno digital que no educa, sino que entretiene. Y eso tiene consecuencias reales, medibles y cada vez más visibles.

Los datos no hablan de una generación irresponsable, sino de una generación desorientada. Cuando la educación sexual se delega en el algoritmo, el resultado no es libertad, sino desinformación. Quizá ha llegado el momento de recuperar una conversación que llevamos demasiado tiempo posponiendo. Porque el silencio, visto lo visto, también educa. Y no siempre bien.

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