Si pensábamos que lo sabíamos todo sobre el caso Nóos y las dinámicas internas de la familia real durante sus años más críticos, estábamos equivocados. Iñaki Urdangarin, quien fuera duque de Palma y figura central de uno de los escándalos más mediáticos de las últimas décadas, ha decidido dar un paso al frente. Lo hace rompiendo una regla no escrita pero férreamente respetada: el silencio de los consortes.
El próximo 12 de febrero está previsto que salga a la venta el libro de las memorias de Iñaki Urdangarin, indiscutiblemente, una pieza que pondrá en jaque a más de uno. Se trata de un ajuste de cuentas con el pasado y una exposición cruda de lo que sucedía de puertas para adentro mientras España entera debatía sobre su situación legal. Iñaki Urdangarin se ha sentado con Jordi Évole para ofrecer un adelanto de lo que veremos en sus memorias, que saldrán a la venta el próximo 12 de febrero. Y lo que cuenta sobre el papel del rey Juan Carlos en su matrimonio es, sencillamente, demoledor.
Es extraño ver a alguien que ha pertenecido al círculo más íntimo de la Zarzuela hablar con tanta libertad ante las cámaras. Iñaki Urdangarin (58 años) ha decidido que ya es hora de contar su verdad, alejándose de la imagen hermética que suelen mantener quienes han compartido vida con la realeza.
Un emisario real con un mensaje tajante para Iñaki Urdangarin

Para entender la gravedad de la situación que relata Iñaki Urdangarin, hay que situarse en el contexto geográfico y emocional de aquel momento. La pareja residía en Estados Unidos, intentando mantener una vida alejada del foco mediático que empezaba a arder en España. Sin embargo, la distancia no fue suficiente para evitar la intervención directa de la Corona. Según relata Iñaki, el rey emérito no se limitó a una llamada telefónica; envió a una persona de su máxima confianza para gestionar la crisis en persona.
Jordi Évole le recuerda a Iñaki que “Juan Carlos envía a un emisario a Estados Unidos, no un emisario cualquiera. Había sido jefe de la Casa Real. Es el señor Fernando Almansa”. La elección del mensajero dejaba claro que no se trataba de una visita de cortesía.
Iñaki Urdangarin describe el encuentro con una mezcla de dolor y tensión. No fue una reunión familiar para buscar soluciones conjuntas, sino una imposición. El exduque explica que “hubo una conversación muy tensa y muy triste sobre la posición que nos pide que adoptemos. Primero nos vino a decir que no nos estábamos enterando de nada de lo que estaba ocurriendo, cuando era mentira porque teníamos información de primera mano en todo momento”. Con estas palabras, Iñaki desmonta la idea de que vivían ajenos a la realidad y subraya lo incómodo que resultó que intentaran tratarles como si desconocieran la gravedad de su propio caso.
La arrogancia de Juan Carlos I y la caja de la discordia

El relato se vuelve más gráfico y duro cuando se entra en los detalles de cómo se desarrolló esa reunión. No solo fue el mensaje, sino las formas. Para ilustrar la atmósfera que se respiraba en esa habitación, Jordi Évole lee un fragmento textual de las memorias de Iñaki Urdangarin que describe la actitud del emisario enviado por Juan Carlos.
"La descripción que haces en el libro es tremenda, dices: ‘Fernando Almansa nos saludó con arrogancia, con una altanería casi ofensiva. Dijo: ¿Sois conscientes de lo que está pasando? Tirando sobre la mesa con desprecio una caja enorme que sonó a bofetada con toda la información de informes de prensa. Y nos soltó la bomba. Iñaki, creemos que es mejor que te divorcies de doña Cristina’".
Esa "bomba" no era otra que la petición formal de que el matrimonio se rompiera inmediatamente. Según explica Iñaki Urdangarin, el objetivo era establecer un cortafuegos, una estrategia desesperada para proteger a la institución por encima de las personas. “Y luego viene a solicitar que nos divorciemos en ese mismo momento para poner otro cordón sanitario a la situación. Que Iñaki se defienda solo, entiendo que la voluntad era reflotar la imagen de la institución. Fue muy triste”, confiesa Urdangarin.
La explosiva defensa de la infanta Cristina

Quizás uno de los puntos más reveladores de esta entrevista con Jordi es el papel que jugó la infanta Cristina en ese instante crítico. A menudo se ha especulado sobre su postura, pero Iñaki Urdangarin deja claro que su lealtad fue inquebrantable en aquel momento, enfrentándose incluso a la voluntad de su padre.
Cuando el emisario planteó el divorcio como única salida viable, la reacción de la infanta fue visceral. Jordi Évole rescata otro pasaje del libro donde se cita textualmente la respuesta de ella: “Aquí, tú pones una frase de tu mujer. Dices: "Cristina explota y le dice: '¿Tú te estás oyendo? No ha hecho nada malo, nada. Y venís a pedir la cabeza de mi marido’”.
Al escuchar estas palabras de boca del presentador, Iñaki Urdangarin asiente y confirma con rotundidad: “Así fue. Exactamente así”. Este testimonio pone de manifiesto que, pese a la presión colosal que recibían desde Madrid para que ella se desvinculara de él y salvara su imagen pública, Cristina se negó a entregar la cabeza de su esposo.







