Javier Tebas y LaLiga han decidido redoblar su cruzada contra la piratería justo en el momento en que la reputación de la competición y el peso competitivo de sus clubes atraviesan una de sus etapas más delicadas. La nueva campaña impulsada por la organización ofrece 50 euros a particulares que denuncien a bares que emitan fútbol de forma ilegal y es solo otro ejemplo de dejar de poner el foco en lo importante.
El producto que se protege a golpe del amparo de la justicia y chivatazos ciudadanos suscita cada vez más críticas entre los aficionados por su pérdida de atractivo frente a otras competiciones europeas y por las recientes polémicas en torno a los bloqueos de direcciones IP vinculadas a Cloudflare.
Esta vez, LaLiga ha optado por institucionalizar la figura del "denunciante incentivado" en el entorno de la hostelería, y a través de su canal de denuncias específico para bares y restaurantes, invita a cualquier persona a informar de posibles emisiones irregulares de partidos en establecimientos HORECA (hoteles, restaurantes y cafeterías), con la promesa de una gratificación económica en caso de que la denuncia resulte validada. El aficionado que se toma una caña y ve el partido en un bar puede convertirse, si así lo desea, en un informante remunerado.
Javier Tebas defiende la medida como un paso más en su "lucha contra la piratería", una batalla que la organización enmarca en la protección de los derechos audiovisuales y de la sostenibilidad económica del fútbol profesional. "La piratería perjudica a todo el ecosistema del fútbol y, especialmente, a los bares, restaurantes y casas de apuestas que cumplen con la legalidad. Queremos que cualquier persona sepa identificar una emisión ilegal y tenga claro que puede avisarnos de forma sencilla, segura y confidencial. La colaboración ciudadana es una herramienta clave en esta lucha, y también queremos reconocerla", explica el presidente de la patronal del fútbol español.

El mensaje oficial insiste en que el fútbol emitido en un bar no es gratis y que los locales que utilizan señales domésticas o fuentes ilegales no solo incumplen la ley, sino que compiten deslealmente con quienes pagan las suscripciones comerciales correspondientes.
Sin embargo, la campaña ha sido recibida con enorme recelo por las asociaciones de hostelería, que la consideran un ataque frontal a la confianza entre clientes y negocios y un intento de convertir los bares en un escenario de sospecha permanente. La Confederación Empresarial de Hostelería de España ha calificado la iniciativa de "inaceptable" y ha advertido de su potencial para deteriorar la relación histórica entre el fútbol y los bares, una alianza que durante décadas ha contribuido tanto a la socialización del deporte como a la facturación de los locales.
LaLiga, Tebas y un "todo vale" en su cruzada antipiratería
Como bien sabes, el endurecimiento contra la piratería ahora se centra en los bares, pero ha ido tras los aficionados durante todo este tiempo. Multitud de usuarios, sean aficionados al fútbol o no, se han visto afectados por los bloqueos masivos de direcciones IP asociados a servicios de infraestructura como Cloudflare, derivados de resoluciones judiciales obtenidas a instancias de LaLiga para combatir las retransmisiones ilegales.
Fin de semana tras fin de semana, LaLiga continúa provocado efectos colaterales sobre multitud de páginas y servicios legítimos que comparten infraestructura con webs de streaming pirata, desencadenando un malestar creciente entre usuarios y empresas tecnológicas. Por ello, se arriesga a una condena a nivel europeo.
Además, las declaraciones incendiarias de Javier Tebas (que además puede ser inhabilitado por el TAD) y sus constantes enfrentamientos o salidas de tono tampoco ayudan a una buena percepción; más bien generan crispación en diferentes sectores del fútbol nacional, que se ven agravadas cuando nos vamos a lo deportivo y económico.
En este terreno, la comparación con la Premier League inglesa se ha convertido en un bochorno. Aunque LaLiga sigue situándose entre las grandes competiciones europeas por volumen de ingresos, la liga inglesa casi dobla ya la facturación del campeonato español, lo que se traduce en una capacidad de inversión muy superior en fichajes, salarios y desarrollo de marca. Sin ir más lejos, Carlos Vicente ha dejado el Alavés en este mercado de invierno para ir a jugar a un club de segunda división de las islas. Ganará más y el Alavés necesita hacer caja.

La salida de futbolistas de clubes de mitad de tabla de LaLiga hacia equipos del Championship tan solo es una forma más de ilustrar hasta qué punto se ha desplazado el centro de gravedad económico del fútbol europeo. Para el aficionado español, acostumbrado a ver la liga doméstica como uno de los polos dominantes del continente (recordemos la época con Messi, Cristiano, Neymar, Suárez o el dominio del Sevilla en la Europa League), resulta difícil digerir que, deportivamente y en términos de atractivo, muchos proyectos menores puedan competir en condiciones ventajosas con los clubes de nuestro entorno.
La situación en competiciones europeas es la gota que colma el vaso. Que solo un club español se mantenga entre los ocho mejores de la Champions League —el FC Barcelona— subraya que el peso competitivo de la liga cada vez va a menos. Y da gracias que en los últimos años el Real Madrid ha maquillado la situación con gestas heroicas y varias copas de Europa, porque ni hablar de una posible alternancia en el éxito continental como sí ocurre en Inglaterra, donde Manchester City, Liverpool y Chelsea son campeones distintos de la última década.
En paralelo, estudios de rendimiento y evaluación de ligas elaborados por consultoras y plataformas de datos apuntan a que LaLiga ya no ocupa siempre la segunda posición indiscutible en el escalafón europeo en términos de poderío deportivo. Rankings que cruzan variables de calidad de plantillas, resultados internacionales y capacidad económica sitúan al campeonato español en una posición más discutida, por detrás de una Premier intratable y con la Bundesliga, la Serie A o incluso la Ligue 1 recortando distancias en distintos indicadores.
El discurso oficial sigue hablando de "la mejor liga del mundo", cuando la realidad es que son los clubes, sus gestores deportivos y sus futbolistas los que rinden muy por encima de su valor para llegar incluso a competir de tú a tú contra otras entidades de ligas extranjeras que tienen muchos más recursos, refuerzos y, por tanto, posibilidades.
Mientras, la imagen de Tebas empeñado en perfeccionar un sistema de chivatazos en los bares en vez de en solucionar una brecha que cada vez es más grande, deja claro qué perspectivas de futuro podemos tener los aficionados al fútbol español a corto y medio plazo.







