Qué es el 'paro efectivo' y por qué explica mejor la realidad que las cifras oficiales de empleo

Las cifras oficiales del paro cuentan una historia optimista, pero dejan fuera a cientos de miles de personas que siguen sin trabajo real ni ingresos estables. El llamado “paro efectivo” pone el foco en esa parte invisible del mercado laboral y ayuda a entender por qué la recuperación no se nota igual en todas las casas.

Cuando se habla de desempleo, paro, inflación, etc., solemos asociar estos términos a problemas, a aspectos negativos y con razón, pues el paro efectivo no iba a ser diferente. ¿Crees que el desempleo en España está bajando como dicen las estadísticas oficiales? La verdad es que la realidad puede ser bastante distinta. Mientras los datos del SEPE muestran cifras optimistas, el paro efectivo revela un panorama más complejo y, para muchos, preocupante.

El paro efectivo incluye a todas las personas desempleadas que realmente están sin ingresos, aunque algunas no aparezcan en las estadísticas oficiales, como suele ocurrir, sobre todo desde la aparición en escena de los mal llamados “fijos discontinuos”. Esto significa que los famosos "récords históricos de ocupación" no siempre reflejan la estabilidad real de los trabajadores, sobre todo con los contratos fijos discontinuos que se han popularizado desde la reforma laboral de 2022.

España no solo lucha contra la temporalidad, sino también contra la ilusión estadística, (un fenómeno que suele ocurrir con bastante frecuencia además) la economía puede crecer, pero eso no siempre se traduce en mejores condiciones laborales para todos, como suelen creer algunos. Por eso, entender el paro efectivo es clave para no dejarnos engañar por los números oficiales y ver cómo está el mercado laboral de verdad.

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Paro registrado vs paro efectivo: dos caras de la misma moneda

Paro registrado vs paro efectivo: dos caras de la misma moneda
El paro efectivo incluye también a los trabajadores con contratos fijos discontinuos. Fuente: Agencias

El paro registrado recoge solo a quienes se inscriben en las oficinas de empleo. Según el Ministerio de Trabajo, a cierre de 2025 había 2,4 millones de desempleados, la cifra más baja en años. Suena bien, ¿verdad? Pero esta no es toda la historia.

El paro efectivo incluye también a los trabajadores con contratos fijos discontinuos y otros que, aunque técnicamente empleados, pasan largos periodos sin trabajo ni salario. Sumando estos casos, el número real de personas en paro asciende a 3,28 millones, un 13,1 % de la población activa. La diferencia es abismal y demuestra que las cifras oficiales pintan una foto más optimista de la que realmente hay.

Los contratos fijos discontinuos y la ilusión de estabilidad

Los contratos fijos discontinuos y la ilusión de estabilidad
Los contratos temporales por obra y servicio se reemplazaron por fijos discontinuos. Fuente: Agencias

Desde la reforma laboral de Yolanda Díaz, los contratos temporales por obra y servicio se reemplazaron por fijos discontinuos. La intención era reducir la precariedad, pero el resultado ha sido otro: muchos trabajadores se consideran empleados todo el año, aunque solo trabajen ciertas temporadas.

Esto maquilla las estadísticas de desempleo porque, durante los periodos de inactividad, estas personas no cuentan como paradas. Así, la mejora del mercado laboral en los informes oficiales no siempre se traduce en mayor estabilidad ni ingresos seguros para los trabajadores. En la práctica, muchos viven en una especie de limbo laboral.

Crecimiento económico no siempre significa más empleo real

Crecimiento económico no siempre significa más empleo real
Caída entre los jóvenes y crecimiento sobre todo entre mayores de 50 años, contradictoriamente. Fuente: Agencias

España ha experimentado un crecimiento del PIB nominal del 38,8 % en siete años (un dato positivo sin lugar a dudas), pero el paro efectivo solo ha bajado un 5,8 %. Esto demuestra que, aunque la economía crezca, no siempre se crean empleos de calidad ni se reducen realmente las cifras de desempleo real.

Además, el aumento del empleo se ha concentrado en determinados sectores y edades, con caída entre los jóvenes y crecimiento sobre todo entre mayores de 50 años, contradictoriamente. La temporalidad sigue siendo alta, el pluriempleo aumenta y muchas personas trabajan menos horas de las deseadas, aunque las estadísticas oficiales digan que el empleo está en niveles récord, y la peor parte de la historia es que estas cifras no se dan a conocer y cuando intentan exponerse, son muchas las voces que claman por el silencio.

Y es que España necesita mirar más allá de los números de paro registrado y entender que el empleo real es mucho más complejo y que tal vez el truco del “maquillaje de cifras” no es tan realista y responsable. El paro efectivo muestra la verdadera cara del mercado laboral y deja claro que la lucha por condiciones dignas, estabilidad y salarios justos sigue más viva que nunca. Comprenderlo nos ayuda a tomar decisiones informadas y a exigir políticas que no solo llenen titulares, sino que mejoren vidas.

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