En la foto viralizada de Juan Carlos I, el emérito aparece sentado en lo que parece un restaurante. Viste una camiseta de algodón y una chaqueta de chándal. Su pelo está despeinado. Su rostro muestra cansancio y, peor aún, mal estado. La fecha de la instantánea data del 15 de enero, el mismo día que fallecía en Madrid la princesa Irene de Grecia, su cuñada. El hombre de la foto no es el rey que recordamos. Es un hombre mayor y muy frágil. Y esa visión ha desatado una oleada de preocupación en España y fuera de nuestro país.
Hasta ese momento, la explicación oficial era que Juan Carlos I, de 88 años, no había acudido al responso en Madrid ni al funeral en Atenas por"consejo médico". Algunos rumores insistían en que en realidad estaba en Suiza, de celebración. Pero esa foto barrió todas las especulaciones. No se veía a un hombre de fiesta. Se muestra a una persona con un aspecto desmejorado, alejado de cualquier protocolo. Luego llegaron las voces de quienes lo conocen bien para confirmar lo que muchos ya intuíamos: los problemas de salud del padre del rey Felipe VI son considerables.
La explicación de su biógrafa es que Juan Carlos I tiene problemas "bastante serios"

La persona que ha puesto negro sobre blanco la situación es Laurence Debray. La biógrafa y autora de las memorias del emérito habló con la revista ¡HOLA! y soltó varios datos interesantes. “Yo estaba con él en Abu Dabi. No se mueve de Abu Dabi desde Navidad por razones de salud. Sus médicos no lo dejan”, afirmó.
Debray no habló de molestias leves. Remarcó que Juan Carlos I tiene problemas de salud "bastante serios". Su equipo médico, explicó, no quiere que se fatigue. El objetivo es que guarde reposo y que viaje lo menos posible. En otras declaraciones a El Debate, la escritora francesa añadió que para un hombre de su edad y con su historial, un viaje relámpago a Madrid desde Abu Dabi es una prueba enorme. “Para él fue muy duro no poder acompañar a Sofía en esos momentos dolorosos”, confesó.
También mencionó un detalle revelador. A Juan Carlos I le afecta no poder hospedarse en la Zarzuela cuando viene a España. Tener que alojarse en un hotel en la ciudad que fue su casa durante décadas le resulta, según Debray, “deprimente”.
El desmentido en televisión y la confirmación de que ha estado hospitalizado

El circo mediático generado por la foto llevó el tema a los programas de máxima audiencia. En “Espejo público” de Antena 3, Susanna Griso salió al quite. La periodista, que afirma tener línea directa con el emérito, desmintió con rotundidad los rumores del viaje a Suiza. “Estaba en su residencia habitual en Abu Dabi”, aclaró. Griso también mencionó que “no viajó a España por prescripción médica, porque los médicos no le recomendaron el viaje en estos momentos, sabiendo que es una paliza”.
“Su estado es delicado e incluso ha estado ingresado en el hospital”
Sin embargo, fue su compañera Gema López la que aportó la información más dura. López aseguró que la situación es delicada. “Su estado es delicado e incluso ha estado ingresado en el hospital”, sentenció. Además, dio una explicación creíble para otra ausencia que había llamado la atención: la de su nieto Froilán en el funeral de Atenas. Según la periodista, el hijo mayor de la infanta Elena no acompañó a la familia porque “quería estar junto a su abuelo en Abu Dabi, sabiendo que su estado de salud era débil”.
Un historial médico que justifica la extrema prudencia

Cuando se habla de los problemas de salud "bastante serios" de Juan Carlos I, no se parte de cero. El rey emérito no es un octogenario cualquiera. Su cuerpo acumula el desgaste de una vida intensa y varios reveses médicos importantes. Como ha recordado su biógrafa, cuenta con tres bypass, un marcapasos y un buen número de intervenciones traumatológicas, secuela de su afición a los deportes de riesgo.
Este historial no es un secreto. Es público. Y con ese bagaje, la precaución extrema de sus médicos deja de ser una medida exagerada para convertirse en una necesidad. Un viaje de siete horas de avión, los cambios de horario, la tensión emocional de un funeral y el tener que volver en el día por no poder quedarse en la Zarzuela, tal y como explicaron, sugiere esfuerzo descomunal. No es una cuestión de voluntad, es de capacidad física. La propia Debray ha señalado que, de ahora en adelante, será más complicado que Juan Carlos I viaje a Europa.







