La sede barcelonesa de Filmin amaneció esta semana con un mensaje a spray sobre la fachada: "Colaboracionistas con la represión española", firmado por el colectivo independentista Nosaltres Sols!. La pintada culminaba unos días de boicot digital contra la plataforma a raíz de la incorporación a su catálogo del documental 'Ícaro: la semana en llamas', centrado en el relato de los antidisturbios de la Policía Nacional que actuaron en Barcelona durante los disturbios posteriores a la sentencia del procés en octubre de 2019.
Hasta la fecha, decenas de usuarios han anunciado públicamente su baja como suscriptores, algunos acompañándolo de capturas de pantalla y acusaciones de "blanqueo de la represión".
El caso podría parecer uno más en la ya larga lista de guerras culturales en torno al catálogo de las plataformas de streaming, pero este de Cataluña tiene un componente añadido de ironía difícil de obviar: el boicot se dirige precisamente contra el servicio que, con diferencia, más ha apostado por la producción en catalán y por la normalización de la lengua en el entorno audiovisual digital.
'Ícaro', el documental desencadenante de todo
Pero vayamos por partes. 'Ícaro: la semana en llamas', dirigido por Elena G. Cedillo y Susana Alonso, reconstruye siete días clave de protestas y disturbios en Barcelona tras conocerse la sentencia del Tribunal Supremo contra los líderes independentistas en octubre de 2019. El foco se sitúa casi exclusivamente en los agentes de las Unidades de Intervención Policial desplazados a Cataluña, con entrevistas a antidisturbios y mandos, imágenes grabadas desde el helicóptero y secuencias de las cargas en puntos neurálgicos como la plaza de Urquinaona o el aeropuerto de El Prat.

El enfoque, percibido como unilateral por buena parte del público, omite la voz de manifestantes, entidades civiles o de los Mossos d'Esquadra, y apenas se detiene en las denuncias por violencia policial formuladas tras aquellas jornadas. Diferentes usuarios en redes sociales calificaron la obra de "propaganda policial" y de "revisionismo al servicio del Estado". Y es desde ese clima desde el que empezó a circular la consigna de cancelar la suscripción a Filmin y abandonar una plataforma a la que, hasta ahora, muchos de esos mismos espectadores asociaban con cierta defensa de la cultura catalana.
Jaume Ripoll, cofundador y director editorial de Filmin, reconoció en una entrevista en RAC1 que la controversia se había traducido en "más bajas de las que les gustaría". En paralelo, el clima se enrarecía en la calle hasta desembocar en la pintada de la sede barcelonesa. En un primer momento, Ripoll defendió la decisión de mantener el documental en catálogo apelando al principio clásico de la programación cultural de que exhibir una obra no implica respaldar su tesis.
"¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Acusar a RTVE de colaborar con la represión franquista por tener archivos del NO-DO? Es tan sencillo como no verlo", defiende una suscriptora de la plataforma.
Filmin había repetido otras veces la máxima de que el cine sirve también para "mirar de frente aquello que incomoda" y que una plataforma no puede funcionar como un filtro ideológico al servicio de la sensibilidad dominante entre sus abonados.
Sin embargo, a medida que el boicot crecía y se multiplicaban las críticas desde perfiles influyentes del ámbito independentista, el discurso se matizó. En declaraciones a El món a RAC1, Ripoll admitió que, cuando se decidió su inclusión, él mismo no había visto 'Ícaro' íntegramente y que ahora, tras visionarlo, lo considera "sesgado" y "malo" como documental. "Si lo hubiéramos visto, no lo habríamos colgado", comenta, en relación a que Filmin lo había integrado dentro de un paquete de títulos más amplio, sin promoción específica ni apuesta editorial propia.
Pese a la autocrítica, la plataforma no retirará la obra de forma anticipada. Existe un contrato en vigor hasta el 31 de enero que Filmin ha decidido cumplir. El resultado es una posición incómoda: Ripoll asume públicamente que el documental es "fallido", pero al mismo tiempo defiende el principio de no ceder a la presión organizada ni sentar un precedente de retirada por motivos estrictamente políticos.
La paradoja catalana del boicot a Filmin
Pero si algo convierte este caso en particularmente llamativo es la identidad del blanco de las críticas. Filmin es, desde hace años, la plataforma con mayor presencia del catalán en su catálogo y la que más ha invertido en difundir cine y series en esta lengua. En 2017 lanzó Filmin.cat, el primer servicio de vídeo bajo demanda dedicado específicamente al público catalanohablante, cuando gigantes como Netflix o Disney+ ni siquiera contemplaban doblajes sistemáticos al catalán.
Asimismo, según el último informe del Consell Audiovisual de Catalunya presentado en diciembre de 2025, Filmin ofrece catalán (en audio, en subtítulos o en ambas modalidades) en 2.350 títulos, lo que representa un 20,7 % de todo su catálogo. Ninguna otra plataforma se aproxima a esa cifra: Prime Video se queda en un 9,5 %, Netflix en un 3,5 %, HBO Max en un 3,2 % y Disney Plus apenas alcanza un 2,2 %.
En junio de 2017 la compañía lanzó Filmin.cat, convirtiéndose en la primera plataforma digital de series y cine específicamente en catalán
Además de adquirir derechos de películas y series dobladas o subtituladas, la plataforma se ha implicado en la producción de ficción original en catalán a través de su sello Filmin Originals. Títulos como Selftape —una serie de las hermanas Vilapuig sobre abusos en la industria audiovisual catalana— o coproducciones como Molt Lluny o Forastera han consolidado el papel de Filmin como un aliado estable del ecosistema cultural de la región.

Es realmente paradójico, por tanto, que ahora el boicot parta en buena medida de un sector que históricamente ha reclamado más espacio y normalidad para el catalán en el entorno digital. Ahora apunta contra quien, estadísticamente, más ha contribuido a ese objetivo. "Somos la plataforma que más catalán tiene; si nos queremos cargar todo esto por un documental que está en el catálogo y por un tuit", reflexiona Ripoll.
Sea como fuere, la controversia en torno a Filmin se suma a una larga lista de disputas sobre contenidos en plataformas de streaming, desde el especial 'The Closer de Dave Chappelle' en Netflix —acusado de transfobia y defendido por la dirección en nombre de la diversidad de miradas— a la retirada temporal de 'Lo que el viento se llevó' por HBO Max, que optó por contextualizar sus







