Noche de transistores y calculadoras: el 28 de enero se decide el futuro de los equipos españoles en la Champions

El nuevo formato de la Champions League, que estrenó su Fase Liga para sustituir a la tradicional fase de grupos, llega a su momento de la verdad. El próximo 28 de enero de 2026 se disputará la octava y última jornada con horario unificado, un despliegue sin precedentes donde el fútbol español se juega gran parte de su prestigio y, sobre todo, su descanso en el calendario.

Con el Villarreal ya fuera de toda ecuación tras una campaña para el olvido, el foco se reparte entre la élite que busca el Top-8 (Real Madrid, Barcelona y Atlético) y la lucha por la supervivencia en el Top-24 del Athletic Club. A continuación, analizamos detalladamente las calculadoras y los escenarios de cada representante.

Real Madrid: El objetivo es el factor campo

El conjunto dirigido por Álvaro Arbeloa ha sabido navegar con solvencia en esta nueva Champions. Tras un triunfo trabajado ante el Mónaco, los blancos ocupan la tercera posición con 15 puntos. Lo más importante para el Madrid no es solo su puntuación, sino su diferencia de goles de +11, la mejor entre los diez equipos que actualmente aspiran a alcanzar la frontera de los 16 puntos.

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¿Qué necesita? Para asegurar el pase directo a octavos de final y evitar el "playoff" de dieciseisavos de febrero, al Real Madrid le basta con una victoria frente al Benfica en Lisboa. Ganar no solo garantiza el Top-8, sino que le otorga una posición de privilegio en el sorteo (factor campo). Si además el Bayern de Múnich tropieza en su duelo contra el PSV, los madridistas podrían escalar hasta la segunda plaza de la clasificación general. Incluso un empate podría ser suficiente para entrar entre los ocho mejores, dado su excelente goal average, aunque les dejaría a merced de lo que hagan equipos como el Liverpool o el Inter.

FC Barcelona: El imperativo de la goleada

El proyecto del Barça llega a la última jornada con el corazón en un puño pero dependiendo de sí mismo. La victoria balsámica en Praga ha situado a los blaugranas en la novena posición con 13 puntos. Al estar justo en la frontera (el Top-8 empieza en la octava plaza), el duelo contra el Copenhague en el Camp Nou adquiere tintes de final.

La trampa del Goal Average: El Barcelona tiene un +5 en su diferencia de goles. Esta cifra es positiva pero peligrosa, ya que rivales directos como el PSG o el Newcastle tienen ratios similares. Por ello, el Barça no solo debe ganar al conjunto danés, sino que debe intentar hacerlo por la mayor cantidad de goles posible. La buena noticia para los de la Ciudad Condal es que PSG y Newcastle se enfrentan entre sí; un empate en ese duelo beneficiaría directamente al Barça siempre que cumpla con su parte del trabajo. Si el Barça empata ante el Copenhague, sus opciones de entrar directos a octavos se vuelven remotas, obligándoles casi con total seguridad a jugar la ronda previa.

Atlético de Madrid: El "Cholo" contra las cuerdas

El empate en Estambul ha dejado al Atlético en una situación delicada. Aunque matemáticamente tienen las mismas opciones que el Barça (ambos con 13 puntos), la realidad estadística es más cruda para los rojiblancos. Su diferencia de goles es de solo +3, lo que les sitúa en desventaja en cualquier posible empate múltiple en la tabla.

El escenario en el Metropolitano: El Atlético está obligado a vencer al Bodo/Glimt y a buscar un marcador abultado. El equipo noruego ha demostrado ser un rival rocoso, pero el Atlético necesita convertir el Metropolitano en una caldera para mejorar su ratio goleador. Un triunfo les daría muchas papeletas para entrar en el Top-8, pero si ganan por la mínima y sus rivales directos también suman los tres puntos, el Atlético podría quedarse fuera de los ocho mejores por la diferencia de goles, viéndose forzado a disputar el playoff. El empate o la derrota les condenaría definitivamente a la ronda de dieciseisavos.

Athletic Club: La mística de San Mamés para sobrevivir

Para el Athletic, estar en esta posición ya es un éxito, pero la ambición de los "leones" no conoce límites. Con 8 puntos en el casillero tras una victoria heroica en Italia, los bilbaínos tienen a tiro de piedra el acceso al Top-24, que da derecho a jugar el playoff para entrar en octavos.

Las cuentas de los leones: Una victoria ante el Sporting de Portugal en San Mamés sellaría prácticamente su clasificación para la siguiente ronda. Jugar ante su público en una noche europea unificada es el escenario ideal para los de Valverde. Incluso el empate podría servirles para entrar en el Top-24, aunque esto les obligaría a mirar los resultados de otros campos (especialmente de equipos como el PSV o el Milán). Una derrota no les eliminaría de forma matemática, pero sí virtual, ya que el goal average del Athletic no es lo suficientemente sólido como para resistir una caída en la última jornada.

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Villarreal: Una despedida con orgullo y millones en juego

La otra cara de la moneda es el Villarreal. Los de Marcelino han vivido una Champions de pesadilla, consumando su eliminación matemática en la séptima jornada. Sin victorias en su haber, el último partido contra el Oporto será una cuestión de honor y de finanzas.

Cada victoria en la Fase Liga de la Champions reporta unos 2,1 millones de euros, una cifra nada despreciable para las arcas del club. Además, el equipo buscará evitar el deshonor de quedar en la última posición de los 36 participantes. El objetivo es despedirse con una alegría para la afición y demostrar que el "Submarino Amarillo" sigue teniendo nivel competitivo a pesar de este bache europeo.

Una jornada de transistores

El 28 de enero será la noche de los transistores y las aplicaciones de resultados en vivo. Al ser jornada unificada, cada gol en Londres, Milán o Múnich alterará la posición de los equipos españoles en tiempo real. La diferencia entre ser 8º o 9º es enorme: significa ahorrarse dos partidos de altísima intensidad en febrero, un mes clave para la lucha por la Liga. El Real Madrid tiene el camino asfaltado, el Barça y el Atlético dependen de su puntería, y el Athletic busca seguir soñando en una competición que, este año, no ha dado respiro a nadie.

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