Netflix ya no solo compite con series virales o realities imposibles. Ahora juega en otra liga, la de las grandes sagas del cine comercial. ¿Qué tienen en común Spider-Man, The Legend of Zelda o el futuro del cine de Sony? Que, tras pasar por las salas, su siguiente gran escaparate será el streaming.
El último acuerdo multimillonario entre Netflix y Sony Pictures no es un simple contrato más. Es una declaración de intenciones que redefine cómo y dónde veremos algunos de los estrenos más esperados de los próximos años. Y, de paso, cambia las reglas del juego para estudios, plataformas… y espectadores.
Porque ya no se trata solo de ir al cine o esperar unos meses. Se trata de controlar la segunda vida de las películas, de alargar su impacto y de convertir cada estreno en un evento global que no se agota en taquilla.
Netflix se asegura la segunda vida de los grandes estrenos de Sony

El acuerdo entre Netflix y Sony Pictures, valorado en más de 7.000 millones de dólares, convierte a la plataforma en el destino exclusivo del cine del estudio durante la ventana clave tras su paso por salas. Una vez terminada la exhibición cinematográfica y el recorrido por alquiler y venta digital, Netflix será la primera plataforma en ofrecer estos títulos en streaming a nivel global.
Este movimiento permite a Sony mantener su modelo tradicional, centrado en el cine, sin renunciar a los ingresos y la visibilidad del streaming. A diferencia de otros estudios que apostaron por plataformas propias, Sony ha optado por externalizar esa segunda vida y monetizarla al máximo. Netflix, por su parte, se garantiza un flujo constante de estrenos potentes que llegan con el interés ya creado.
De Spider-Man a Zelda: franquicias que refuerzan el músculo de Netflix

Dentro del acuerdo hay nombres que pesan, y mucho. La película live-action de The Legend of Zelda, con estreno en cines previsto para mayo de 2027, se convertirá después en uno de los grandes reclamos de Netflix. Un movimiento clave si se tiene en cuenta el éxito previo de Super Mario Bros. La película y el interés global que generan las adaptaciones de videojuegos bien ejecutadas.
Pero Zelda no llega sola. El pacto incluye sagas como Spider-Man: Beyond the Spider-Verse y otras producciones estratégicas del estudio. Esto refuerza la posición de Netflix como escaparate de franquicias que ya tienen una base de fans consolidada, algo esencial en un momento en el que captar y retener suscriptores es más difícil que nunca.
Una estrategia industrial que va más allá del streaming

Este acuerdo no es improvisado. Desde 2021, Netflix y Sony ya colaboraban en algunos mercados, pero ahora el salto es global. Se elimina la fragmentación territorial y se unifica el catálogo, lo que permite que un estreno tenga el mismo recorrido en Estados Unidos, Europa o América Latina.
Para Netflix, supone blindar su catálogo frente a la competencia y consolidarse como la plataforma donde terminan aterrizando los grandes títulos de cine comercial. Para Sony y sus socios, como Nintendo, es una forma de asegurar visibilidad a largo plazo sin perder control creativo ni asumir los costes de mantener una plataforma propia. El resultado es un ecosistema donde el cine sigue siendo cine… pero con una segunda vida perfectamente planificada.
Al final, este acuerdo deja una lectura clara, el streaming ya no es el plan B del cine, sino una extensión natural de su recorrido. Y si Netflix sigue acumulando sagas como Spider-Man o Zelda, no solo estará comprando películas, estará comprando tiempo, conversación y relevancia cultural. De esas que no se apagan cuando se encienden las luces de la sala.







