El planteamiento de 'Casados a primera vista' sigue siendo el mismo que hace unos años, y no menos radical: seis mujeres y seis hombres aceptan que un equipo de expertos elija a su “media naranja” y se ven por primera vez en el altar. Pero esta nueva etapa llega con una sensación distinta.
Los perfiles de los participantes, muy atractivos y con un aire familiar a otros realities, generaron escepticismo al principio. Sin embargo, las dos primeras bodas de la noche demostraron algo inesperado: una química genuina que traspasó la pantalla y sugirió que, en esta ocasión, el Cupido del programa podría tener mejor puntería.
'Casados a primera vista' y un casting de manual que levantó las primeras dudas

La primera impresión al ver a los doce protagonistas fue, para muchos, de extrañeza. Se presentaron seis mujeres y seis hombres de gran atractivo físico, con un perfil que a muchos espectadores les recordó al de ‘La isla de las tentaciones’, aunque, como se señaló, “con diez años más”. Eran tan perfectos en apariencia que inevitablemente surgía la pregunta: ¿qué necesidad tenían de recurrir a este método para encontrar pareja?
Los comentarios iniciales, tanto de voz en off como entre los propios participantes, reforzaron esa sensación de estar ante personajes de catálogo. Hubo comparaciones superficiales del tipo “parece la de 'Una rubia muy legal', pero en versión española”, o “es la Frozen”. Los nombres extranjeros, como Milton o Stefan, contribuyeron a esa idea de un elenco extraído más del universo Instagram que de la vida real. Esta primera capa de perfección generó una barrera, una dificultad para conectar con ellos como personas con problemas auténticos.
Las historias personales que rompieron el molde en el primer día de programa

Pero el programa era consciente de ese riesgo y actuó en consecuencia. Rápidamente, se dedicó tiempo a la intrahistoria de cada participante. Y fue ahí donde la empatía empezó a florecer. El formato logró romper la barrera de las apariencias al mostrar las vulnerabilidades y los dolores reales que llevaban a estas personas a un paso tan drástico.
Un momento clave fue la “despedida de solteros” femenina. Las seis mujeres se reunieron en una terraza y compartieron sus historias. Lo llamativo, como se destacó, fue que “casi todas ellas hablaron bien de sus exparejas y/o padres de sus hijos”, una conversación poco común en este tipo de programas donde el drama suele primar. Pero la que marcó la diferencia fue Ana. Ella contó, con una emoción contenida que se hizo contagiosa, que se había quedado viuda en 2019 del amor de su vida. Su historia introdujo una profundidad emocional que transformó por completo la percepción del casting.
Las dos primeras bodas: química, promesas y lágrimas reales

Con ese contexto emocional establecido, llegó el momento de la verdad: las bodas. Y aquí fue donde el trabajo de los expertos (Nayara Malnero, Raúl López y Cecilia Martín) pareció dar sus primeros frutos. La primera pareja en casarse fue Ana, la viuda, y Luija, ambos de Málaga. La familia de Ana, sorprendida por la decisión, mostró, sin embargo, un apoyo incondicional.
Al verse por primera vez en el altar, hubo una atracción mutua inmediata. Aunque ella decidió no besarse durante la ceremonia, la conexión fue evidente. Más tarde, durante el banquete, Ana le explicó a Luija el drama de su vida. Él lloró al escucharla, y a ella le conmovió profundamente esa reacción. Fue un intercambio de vulnerabilidad que sentó unas bases mucho más sólidas que las de cualquier cita convencional.
La segunda boda fue la de Marc y Ainoa. En este caso, el flechazo fue aún más rotundo y cinematográfico. Al verse vestidos de boda, la atracción fue inmediata y no dudaron en besarse en la boca cuando llegó el momento. Marc, con una seguridad arrolladora, le hizo una promesa a su nueva esposa: “Te voy a regalar una historia de amor que va a eclipsar a la de los Beckham”. La química entre ellos traspasó la pantalla, generando en el espectador una curiosidad real por saber qué pasará en su luna de miel. Estas dos primeras parejas demostraron que el “match” había sido acertado, dando credibilidad al proceso de selección de los expertos.
La polémica de la emisión y la sentencia de las redes sociales

El estreno de ‘Casados a primera vista’ no estuvo exento de polémica externa. Se emitió en una noche marcada por la tragedia del choque de trenes en Adamuz, Córdoba. Mientras otras cadenas ajustaban su programación, Telecinco mantuvo su plan. Muchos espectadores que se quedaron a verlo, posiblemente tras el ‘Debate de las Tentaciones’, emitieron su veredicto en las redes sociales, y la crítica fue mayoritariamente dirigida al casting.
Los comentarios en la plataforma X (antes Twitter) fueron duros. Una usuaria resumió una sensación extendida: “No habrá casting que supere a los que había en Antena 3. Lo de Telecinco es una versión cutre de La isla de las tentaciones”. Otros calificaron a los participantes de “gente plana”, criticando la falta de variedad y la dificultad para sentirse identificados con ellos. Las quejas también apuntaron a un exceso de cortes publicitarios, percibido como intrusivo. En general, la audiencia que comentó online tachó la selección de “baja calidad” y mencionó un “intento de actrices, actores e influencer” que restaba credibilidad al experimento.






