Para la infanta Cristina, como para todos, la pérdida de la tía a la que cariñosamente llamaban “Pecu” supone un duro golpe. Sin embargo, en medio de este momento de duelo familiar, su vida personal parece transitar por una etapa muy diferente.
Lejos de los focos y con una discreción que ella misma se impone, la hermana del rey Felipe VI está reconstruyendo su día a día. Y según las informaciones, en este nuevo camino cuenta con el apoyo de una figura especial, un nuevo amigo que se ha convertido en un pilar fundamental.
La muerte de la princesa Irene de Grecia ha sumido a la familia en la pena. La difunda, que nunca se casó, vivió media vida en la Zarzuela junto a su hermana la reina Sofía, con quien estaba inseparablemente unida. También mantenía una relación muy cercana con sus sobrinos, el rey y las infantas Elena y Cristina.
Para la infanta Cristina, este suceso llega en un momento personal que, por lo demás, parece ser positivo. Ha logrado dejar atrás una etapa enormemente complicada, marcada por el proceso judicial que afectó a su exmarido, Iñaki Urdangarin. Hace unas semanas, el exduque de Palma se abría en canal en una entrevista y reflexionaba sobre todo lo perdido. “¿Qué he perdido? Hombre, pues mucho tiempo, mucho tiempo, a veces me da angustia, no son los seis años de condena, mil días, más el tercer grado, sino los siete años antes, de instrucción de juicio, son muy duros”, reconocía.
Y añadía, refiriéndose a la infanta Cristina en su entrevista en Pla Seqüència, un programa de La 2Cat (RTVE en Cataluña): “Materialmente, lo perdí prácticamente todo, todo lo que tenía, y después hay una pérdida muy grande que es uno de los amores de mi vida, que es Cristina, porque, fue un período muy duro, lo pasamos muy mal, y bueno, tuvo consecuencias y lo siento, la verdad lo siento, porque es una mujer que la quiero mucho”.
La aparición de una figura clave en la vida de la infanta Cristina

Aquella relación, como se suele decir, es agua pasada. Ambos han rehecho sus vidas por separado. Iñaki Urdangarin lo hace junto a Ainhoa Armentia. La infanta Cristina, por su parte, ha sido tradicionalmente mucho más reservada. Se la suele ver con sus hijos, por ejemplo, asistiendo a los partidos de balonmano de su hijo Pablo en Granollers. Pero ahora, según EN Blau, hay otra persona que ocupa un lugar importante.
Se trata de lo que las publicaciones describen como un “nuevo gran amigo”. Un empresario inglés con raíces árabes que, según estos mismos círculos abordados por EN Blau, “se ha convertido en un amigo imprescindible”. Este hombre, vinculado al comercio internacional, tiene intereses económicos en varias ciudades como Londres, Ginebra, Abu Dabi y Barcelona. En la capital catalana, además, mantiene relación con algunos centros comerciales y tiene intereses en un emblemático edificio de la Avenida Diagonal.
Una amistad discreta pero que ya conoce la familia

Lo significativo de esta relación, más allá del perfil del empresario, es el papel que desempeña. Desde el entorno de la infanta se asegura que es un “pilar fundamental en esta nueva etapa de su vida”. Comparten momentos de ocio y confidencias, y su importancia es tal que “la familia de la infanta lo conoce”. De hecho, en una ocasión, durante un partido de su hijo Pablo en Granollers, al que asistieron sus otros hijos Juan, Miguel e Irene, la infanta “comentó que había quedado con este amigo, a quien citó sin problema delante de sus hijos”.
Esta amistad no es nueva. Surgió hace unos años y ha ido creciendo con el tiempo, “convirtiendo a esta persona, de cuya identidad no se darán detalles, en una figura imprescindible para la hermana del rey”, según EN Blau. Sin embargo, y este es un dato crucial, se manejan con extrema precaución. Tanta, que no suelen encontrarse en Barcelona aunque coincidían ambos en la ciudad, por algún viaje de negocios de él. La discreción es la norma absoluta.
La prioridad de pasar desapercibida y cerrar capítulos

Esta actitud encaja perfectamente con la filosofía de vida que la infanta Cristina parece haberse impuesto. Tras años de exposición mediática no deseada, su consigna y la de su entorno es clara: La discreción en su vida es fundamental y no quiere que nadie la relacione sentimentalmente con este amigo.
Según el mismo medio, desde su círculo más cercano aseguran que este gesto responde a un doble motivo: Por cariño familiar y por otros motivos. Pretende disimular y evitar que se piense que puede tener una nueva relación. En otras palabras, es una forma de proteger su privacidad y alejar especulaciones. Reafirman, además, que su relación con Iñaki Urdangarin “está totalmente cerrada”, aunque, como demostraba la propia entrevista de él, sigue habiendo cariño.







