Escándalo en la Copa África: el lío entre Marruecos y Senegal por la "toalla secreta" de Mendy que terminó en pelea

Escándalo mundial tras el Marruecos-Senegal de la AFCON.

Recogepelotas y jugadores intentaron asaltar a Edouard Mendy para robarle su equipación, desatando una batalla campal que pone en jaque la seguridad del fútbol africano y la imagen de Marruecos.

Marruecos ha vencido a Senegal en un duelo de alta tensión que terminó en una batalla campal, un incidente bochornoso que pone en entredicho la seguridad del torneo continental. El foco del escándalo ha sido el intento de robo de la equipación del portero Edouard Mendy por parte de recogepelotas y miembros del staff marroquí, lo que ha provocado una indignación sin precedentes en la delegación senegalesa.

El fútbol africano vive un momento de oro en lo deportivo, pero lo sucedido tras el pitido final en el Stade d'Agadir es un recordatorio de los fantasmas que aún debe espantar. Lo que debería haber sido una celebración marroquí por el pase a la siguiente ronda se transformó en un asedio violento contra el ex portero del Chelsea. Resulta casi increíble que, en un torneo de este nivel, la seguridad permita que el campo se convierta en un mercadillo de "souvenirs" forzados donde la integridad del jugador queda en segundo plano.

Mendy, un profesional curtido en la élite europea, no daba crédito mientras trataba de proteger sus guantes de las manos de adolescentes y personal acreditado que, lejos de pedir una foto, actuaron como auténticos saqueadores. La tensión acumulada durante los 90 minutos estalló de la peor forma posible, demostrando que la rivalidad entre Marruecos y Senegal ha cruzado líneas rojas que la Confederación Africana de Fútbol (CAF) no puede pasar por alto. Es una mancha en un torneo que buscaba ser la vitrina del progreso del continente.

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El túnel de vestuarios convertido en una zona de combate

La agresión no se limitó al césped, sino que se trasladó a las entrañas del estadio, donde la situación se volvió aún más turbia. Varios testigos confirman que la seguridad local se vio desbordada cuando jugadores senegaleses salieron en defensa de su compañero, provocando un intercambio de golpes e insultos que duró varios minutos. No es la primera vez que Mendy se enfrenta a la hostilidad, pero sí de una forma tan organizada por parte de los propios auxiliares del campo.

Este tipo de comportamientos reflejan una falta de profesionalismo alarmante en los estamentos más bajos de la organización. Mientras los directivos se dan palmadas en el hombro por los contratos de televisión, la seguridad de las estrellas mundiales que juegan el torneo parece estar en manos de la improvisación. Marruecos, que aspira a organizar el Mundial, tiene ahora un serio problema de imagen que limpiar ante los ojos de la FIFA y de los clubes europeos que ceden a sus jugadores.

La paradoja marroquí: de héroes a señalados en minutos

Es triste que una de las mejores generaciones de la historia de Marruecos sea noticia por algo ajeno a su innegable talento con el balón. Los jugadores de la selección marroquí intentaron mediar, pero el clima de euforia agresiva de su entorno hizo imposible calmar los ánimos antes de que el daño estuviera hecho. El gesto de los recogepelotas tratando de "robar" las pertenencias de Mendy como si fueran trofeos de caza es una humillación que el portero no merecía.

La CAF ya ha abierto un expediente disciplinario para investigar los fallos de seguridad y la conducta de los implicados. Es probable que Marruecos se enfrente a sanciones económicas y cierres parciales de estadio, una noticia que ha caído como un jarro de agua fría en la federación. El respeto al rival es la base de cualquier deporte, y lo que vimos el pasado fin de semana fue una falta total de decoro hacia un icono del fútbol africano como es Mendy.

¿Está en riesgo la integridad de las estrellas de la AFCON?

Este incidente abre un debate necesario sobre si los grandes clubes europeos deberían seguir permitiendo que sus jugadores participen en entornos con tal falta de control. La preocupación de los equipos de la Premier League es real, ya que el riesgo de lesiones en altercados post-partido es ahora una variable que nadie tenía prevista. Mendy tuvo la suerte de salir ileso físicamente, pero la herida en el prestigio del torneo tardará mucho más en cicatrizar.

La organización debe garantizar que un jugador pueda caminar desde el centro del campo hasta el vestuario sin ser asaltado por quienes se supone que están allí para ayudar. La protección de los activos más valiosos del fútbol africano debe ser la prioridad absoluta si la AFCON quiere competir en prestigio con la Eurocopa o la Copa América. Lo ocurrido con Mendy es el último aviso antes de que ocurra una desgracia mayor que lamentar.

El silencio de la Federación y la indignación de Senegal

Desde el bando senegalés, el enfado es monumental y no descartan elevar una queja formal ante instancias internacionales. Consideran que el trato recibido fue "racista y degradante", y que se permitió una zona libre de ley en el estadio durante más de media hora. La falta de un comunicado contundente por parte de la federación marroquí en las primeras horas solo ha servido para echar más gasolina a un fuego que amenaza con quemar las relaciones entre ambos países.

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Al final, lo que queda en la memoria del espectador no es el gol marroquí o la parada de Mendy, sino la imagen de un deportista de élite huyendo de una turba de acreditados. Es una lección de humildad para todos: el éxito deportivo no sirve de nada si no viene acompañado de una estructura organizativa que esté a la altura. Esperemos que este vergonzoso episodio sirva para que el próximo partido de alto riesgo se juegue solo con el balón, y no con la dignidad de los jugadores.

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