La amenaza de la polimedicación en mayores de 65 años: los españoles se toman cinco o más medicamentos de forma crónica

Tomar una pastilla para cada problema de salud se ha convertido en una rutina diaria para millones de mayores en España. Lo que empieza como un tratamiento necesario acaba, en muchos casos, en una acumulación de fármacos que crece con la edad y apenas se revisa con el paso del tiempo. La polimedicación, lejos de ser una excepción, se ha instalado como una amenaza silenciosa para la salud de los mayores de 65 años.

Con frecuencia hemos escuchado hablar sobre la polimedicación y la mayoría de las veces no hemos entendido y el tema ha pasado desapercibido, sin embargo, es un tema bastante complejo y sobre todo actual. ¿Cinco medicamentos al día es mucho o ya es lo normal? ¿Dónde está la línea entre tratar enfermedades y medicalizar la vejez? En España, envejecer no solo va de sumar años, también de sumar recetas, blísteres y visitas a la farmacia.

Los datos oficiales del Ministerio de Sanidad confirman lo que muchas familias ya intuyen en casa. Casi uno de cada tres españoles mayores de 65 años toma de forma habitual cinco o más medicamentos, una situación que se dispara conforme avanza la edad y que plantea un reto sanitario, social y económico de primer orden.

La polimedicación ya no es una excepción vinculada a casos muy concretos. Es una realidad estructural que afecta a millones de personas mayores y que obliga a replantear cómo se prescriben, revisan y mantienen los tratamientos crónicos en las etapas finales de la vida.

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A más edad, más medicamentos: una tendencia que no se frena

A más edad, más medicamentos: una tendencia que no se frena
A más edad, más patologías crónicas acumuladas y más tratamientos que se superponen. Fuente: Agencias

El informe de Sanidad, basado en datos de Atención Primaria de 2023, deja poco margen a la duda. El 29,7% de los mayores de 65 años está polimedicado, pero el dato se vuelve especialmente preocupante a partir de los 75. En el tramo de 75 a 84 años, el porcentaje sube hasta el 36,8%, y entre los 85 y los 94 años roza el 45%, casi la mitad de la población.

Este aumento no es casual. A más edad, más patologías crónicas acumuladas y más tratamientos que se superponen. Insuficiencia cardiaca, diabetes, cardiopatías, enfermedad renal o deterioro cognitivo aparecen con mucha más frecuencia en personas polimedicadas. De hecho, la insuficiencia cardiaca es hasta siete veces más común en este grupo que entre quienes no consumen tantos fármacos.

Curiosamente, a partir de los 95 años el porcentaje baja hasta el 30,8%. Los expertos lo interpretan como un ajuste terapéutico en edades muy avanzadas, donde se prioriza la calidad de vida frente a tratamientos preventivos de largo plazo.

Los fármacos más consumidos y el desequilibrio silencioso

Los fármacos más consumidos y el desequilibrio silencioso
Los antihipertensivos, utilizados por entre el 55% y el 70% según la edad, y las estatinas para el control del colesterol. Fuente: Agencias

No todos los medicamentos pesan igual en esta ecuación. Los antiulcerosos lideran con claridad, más del 70% de las personas mayores polimedicadas los toma de forma crónica. Les siguen los antihipertensivos, utilizados por entre el 55% y el 70% según la edad, y las estatinas para el control del colesterol, aunque estas últimas caen de forma notable a partir de los 95 años.

El problema no es solo cuántos medicamentos se toman, sino cómo y por qué. El informe detecta que algunos fármacos se prescriben por encima de lo esperable según la prevalencia real de las enfermedades, como los antiulcerosos, los hipolipemiantes, la vitamina D, los analgésicos, los antidepresivos o los ansiolíticos. Es decir, se recetan más de lo que la patología justificaría.

Al mismo tiempo, otros tratamientos aparecen infrautilizados en relación con las enfermedades diagnosticadas, como los destinados a la demencia, la osteoporosis o los trastornos tiroideos. Este desequilibrio refleja una inercia clínica que, con el paso de los años, acaba convirtiendo la prescripción en una suma automática difícil de revisar.

Mujeres, hombres y una brecha que también se receta

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Las mujeres mayores de 65 años presentan una prevalencia del 30,9%, frente al 28,3% de los hombres. Fuente: Agencias

Y como siempre, las mujeres dominando este territorio, la polimedicación también tiene rostro femenino. Las mujeres mayores de 65 años presentan una prevalencia del 30,9%, frente al 28,3% de los hombres, una diferencia que se agranda en las edades más avanzadas. Además, no toman los mismos medicamentos ni por los mismos motivos.

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Ellas consumen más fármacos relacionados con la salud ósea, la tiroides, la salud mental y el dolor crónico. Ellos, en cambio, concentran más tratamientos urológicos, cardiovasculares y antidiabéticos. Esta diferencia no solo responde a cuestiones biológicas, sino también a patrones de diagnóstico y de prescripción que se han consolidado durante décadas.

Sanidad insiste en que este escenario obliga a replantear el uso racional del medicamento con una mirada que tenga en cuenta la edad y el género, un replanteo que llega un poco tarde para muchos. No se trata de retirar tratamientos sin criterio, sino de revisar, ajustar y evitar combinaciones innecesarias que aumenten el riesgo de efectos adversos e interacciones.

Menos pastillas no siempre significa menos cuidado

Menos pastillas no siempre significa menos cuidado
La polimedicación no es solo un problema médico, es una fotografía del envejecimiento en España. Fuente: Agencias

La polimedicación no es solo un problema médico, es una fotografía del envejecimiento en España. Cada comprimido cuenta una historia de prevención, de enfermedad o de miedo a que algo empeore. El reto ahora no está en negar esa realidad, sino en gestionarla mejor.

Revisar tratamientos, coordinar especialistas y poner al paciente (y no a la receta) en el centro puede marcar la diferencia entre vivir más años o vivirlos mejor. Y en una sociedad cada vez más envejecida, esa conversación ya no se puede seguir aplazando.

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