Vestuario roto y pulso con Vinícius: los motivos del despido de Xabi Alonso

El proyecto de Xabi Alonso en el Real Madrid ha terminado de forma abrupta tras siete meses marcados por la inestabilidad. A pesar de mantener al equipo segundo en Liga y clasificado en Champions, la pérdida de control sobre el vestuario y la falta de sintonía con la directiva han forzado su salida.

La etapa de Xabi Alonso en el banquillo del Santiago Bernabéu ha finalizado por una acumulación de factores que van más allá de los resultados deportivos. El entrenador, ya relevado por Álvaro Arbeloa, llegó con la intención de implantar un sistema de presión alta y juego asociativo similar al que desarrolló en Leverkusen, pero la realidad competitiva del Real Madrid ha rechazado su propuesta. El equipo ha mostrado una fragilidad defensiva constante y una desorganización táctica que la directiva ha considerado inaceptable para un club de esta exigencia.

El principal detonante del despido ha sido la ruptura total con el vestuario. En apenas cuatro meses de competición, la plantilla se fracturó en diferentes bandos. Jugadores con peso específico como Fede Valverde o Brahim Díaz manifestaron su descontento por las rotaciones y los cambios de posición en el campo.

Las causas del despido de Xabi Alonso, un proyecto sin autoridad

Sin embargo, el conflicto central de Xabi Alonso se personificó en Vinícius. La relación entre el técnico y el brasileño se tensó desde el inicio de la temporada y estalló públicamente durante el Clásico. El desplante de Vinícius al ser sustituido evidenció que Alonso había perdido la autoridad ante la gran estrella del equipo.

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La gestión de ese conflicto debilitó la posición del entrenador frente a la directiva. El club, encabezado por Florentino Pérez, decidió proteger el valor de su activo principal antes que reforzar la jerarquía del técnico. La falta de un castigo disciplinario tras los incidentes con Vinícius no fue una decisión propia de Xabi Alonso, sino una imposición desde las oficinas que terminó por vaciar de poder al banquillo. Desde ese momento, el despido era solo una cuestión de tiempo, a la espera de un detonante final que llegaría desde el área médica y física.

Fin de la era Xabi Alonso: Florentino Pérez entrega el banquillo a Álvaro Arbeloa Fuente: Agencias
El hasta ahora entrenador del Real Madrid, Xabi Alonso Fuente: Agencias

El veto a Pintus y la crisis de las lesiones

El factor determinante para la ejecución inmediata de la destitución ha sido el enfrentamiento por el cuerpo técnico. La directiva, especialmente Florentino Pérez, intentó imponer el regreso de Antonio Pintus como preparador físico jefe para frenar la plaga de lesiones y mejorar el tono físico de la plantilla. Xabi Alonso se negó a desplazar a sus colaboradores de confianza, defendiendo su metodología hasta las últimas consecuencias.

Esta negativa supuso el fin de la comunicación con el presidente. De hecho, el primer entrenamiento de Arbeloa como sustituto ya ha contado con la dirección física de Pintus, confirmando que la estructura técnica era el punto de no retorno.

Vestuario roto y pulso con Vinícius: los motivos del despido de Xabi Alonso Fuente: Agencias
El Real Madrid elige a Arbeloa como sustituto de Xabi Alonso Fuente: Agencias

En el plano estrictamente futbolístico, el equipo nunca encontró el equilibrio tras las salidas de Kroos y Modric. Alonso probó a diferentes jugadores como Bellingham, Camavinga o Güller en la organización del juego, pero ninguno logró ejercer de brújula. El sistema de presión que el técnico prometió en su presentación resultó ser inconsistente; las estrellas del ataque no se comprometieron con el esfuerzo defensivo y el bloque se partía con facilidad. La pizarra de Alonso terminó convertida en un esquema confuso donde las piezas cambiaban de rol sin éxito.

Finalmente, el sentimiento de soledad del técnico en el club ha sido absoluto. Sin el apoyo de los jugadores clave y con la desconfianza instalada en el palco desde diciembre, la situación se volvió insostenible. Xabi Alonso se marcha del Real Madrid habiendo fallado en la construcción de una identidad de juego y, sobre todo, en la gestión humana de un grupo que ya no creía en sus órdenes. El relevo de Arbeloa marca el inicio de una etapa donde la disciplina física y la recuperación del orden jerárquico serán las prioridades inmediatas.

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