El lío de Lorenzo con Ángela toma un giro oscuro en ‘La Promesa’ 

En ‘La Promesa’ las cosas nunca son sencillas. Pero lo de este lunes tiene un nivel de tensión que pocas veces hemos visto. 

En 'La Promesa', todo gira en torno a una decisión desesperada y a un hombre que no sabe aceptar un no por respuesta. Ángela está literalmente entre la espada y la pared. Y ha elegido. Prefiere que la envíen a un manicomio antes que pronunciar el 'sí, quiero' con Lorenzo. 

Lo peor es que Curro sabe que esa no es una salida. Él conoce bien ese lugar. Por eso corre a pedirle ayuda a Martina. Necesita que alguien le explique a Ángela la cruda realidad. Que ese sitio al que llaman "centro médico" es, en realidad, un infierno del que es muy difícil salir intacto. Curro lo vivió en sus propias carnes con su madre, Eugenia. Es una advertencia cargada de miedo y de experiencia. Una carrera contrarreloj para evitar que Ángela salte de la sartén para caer directamente en las brasas.

Lorenzo no podía faltar a la cita en ‘La Promesa’

Lorenzo no podía faltar a la cita en ‘La Promesa’
El servicio de ‘La Promesa’ no tiene mejor condición | Fuente: RTVE

Y justo cuando piensas que quizás Ángela pueda encontrar una luz con el psiquiatra, aparece él. Lorenzo, por supuesto. El capitán llega para dinamitar la primera sesión de Ángela con el especialista. Es su estilo. Controlador, intrusivo, incapaz de respetar un espacio que no sea el suyo. 

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Su sola presencia en esa consulta es una amenaza. No va a apoyarla. Va a torcer la situación, a manipular, a asegurarse de que su plan siga adelante cueste lo que cueste. Es el villano perfecto porque no cree que lo sea. Cree que tiene derecho a todo.

Mientras tanto, los líos no paran en la servidumbre

Mientras tanto, los líos no paran en la servidumbre
Mientras tanto, los líos no paran en la servidumbre | Fuente: RTVE

Abajo, en el servicio de ‘La Promesa’, el drama es igual de intenso pero con otro tono. Pía está intentando tapar la gran ausencia: Carlo ha desaparecido. Al final, la verdad sale. Se lo confesará a María Fernández. Carlo se ha enterado de que ella espera un hijo suyo y la noticia le ha superado por completo. Deja a María en una situación de una vulnerabilidad tremenda, ensayando cómo contarle algo a alguien que ya no está.

Y luego está el lío de Teresa. El beso con Cristóbal la tiene absolutamente descentrada. No puede con su alma. El orden entre las doncellas se le va de las manos porque ella solo puede pensar en eso. Para evitar a Cristóbal, usa a Petra como excusa constantemente. Es un juego tonto que ambos saben que no puede durar eternamente. La tensión entre ellos es palpable, pero da la sensación de que les da miedo dar el siguiente paso.

Hablando de Petra, ella vivirá un momento muy íntimo con Prudencio. Él le abre su corazón y le cuenta la dolorosa historia que lo llevó a intentar quitarse la vida. Es una confesión dura, que muestra un lado del personaje que no solemos ver. 

Las batallas de poder y los secretos a voces

En la esfera de los señores, Manuel decide plantar cara. Se acerca a Leocadia con aparente diplomacia, pero la cosa se tuerce rápido. Acaba soltándole las verdades a la cara. Le advierte sin tapujos que no le teme ni a ella ni a don Lisandro, y que va a seguir hasta el final para desenmascararla. Es un desafío directo. Una declaración de guerra que promete fuego en los próximos capítulos., según adelanta RTVE.

Martina, por su lado, sigue atrapada en su propio secreto. Jacobo le pregunta directamente quién fue el hombre que la besó. Y ella se niega a decirlo. Su silencio es, obviamente, peor que cualquier respuesta. Jacobo lo interpreta como lo que es: una muy mala señal. La desconfianza se instala entre ellos. ¿Cuánto podrá aguantar Martina?

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