Hablar de la televisión en España es, inevitablemente, recordar a Lourdes Cano. La farmacéutica que cada jueves congregaba a media España frente al televisor marcó un antes y un después en nuestra cultura.
Sin embargo, tras el cierre de la mítica botica de Antonio Mercero, el teléfono de Concha Cuetos dejó de sonar con la frecuencia esperada. ¿Qué ocurre cuando un personaje devora por completo a la intérprete?
El fenómeno que paralizó un país entero
La serie Farmacia de Guardia no fue un simple producto de entretenimiento, sino un auténtico refugio social. Durante cinco temporadas, la madrileña Concha Cuetos encarnó a una mujer separada, valiente y profesional.
Aquel papel la convirtió en la vecina de todos, logrando audiencias históricas que hoy parecen imposibles. La industria la elevó a los altares, pero ese mismo pedestal se convirtió en su propia jaula de oro.
El estigma de ser siempre "la farmacéutica"
A pesar de su extensa trayectoria previa, el sector empezó a ver en ella únicamente a Lourdes Cano. Los directores de casting temían que el público no aceptara a la actriz en roles más oscuros o dramáticos.
Esta situación generó un vacío profesional difícil de gestionar para una artista de su talla. La popularidad masiva, lejos de facilitar su llegada al cine, impuso una barrera invisible que duró años.
Una industria que olvida a sus leyendas
Concha ha confesado en diversas ocasiones cómo la ficción actual parece dar la espalda a los rostros veteranos. El fenómeno de la "eterna boticaria" se sumó a una falta de guiones para mujeres de cierta edad.
Por ello, la actriz decidió centrar sus esfuerzos en el teatro, donde el respeto por la veteranía sigue vigente. Allí pudo demostrar que su talento iba mucho más allá de los botes de jarabe y las recetas.
El refugio en las tablas y la familia
Lejos de los focos de las grandes producciones, Cuetos encontró su paz en los escenarios de toda España. Su participación en obras como "Yo, el heredero" reivindicó su capacidad para emocionar en las distancias cortas.
Además, su vida personal siempre ha sido su gran pilar, especialmente tras la pérdida de Manuel Ripoll. Sus hijos, también vinculados al mundo del arte, han sido su mayor apoyo en los momentos de silencio mediático.
Las claves de su legado televisivo
- Pionera social: Representó a la primera mujer separada con éxito profesional en el "prime time".
- Icono de estilo: Su bata blanca y su cercanía definieron una época de la España moderna.
- Premios y honores: Logró el Fotograma de Plata y varios TP de Oro por su labor.
- Referente intergeneracional: Incluso hoy, las nuevas plataformas recuperan su historia para los jóvenes.
El impacto de su personaje sigue siendo objeto de estudio en las facultades de comunicación actuales.
El silencio se rompe a los 80 años
Hoy, a sus 81 años, la actriz mira hacia atrás sin rencor pero con la claridad que da el tiempo. Reconoce que el éxito de la serie fue un regalo, aunque el precio a pagar fuera el olvido de la gran industria.
¿Crees que el cine español fue injusto con la trayectoria de Concha Cuetos tras su gran éxito? Déjanos tu opinión en los comentarios y comparte tus recuerdos de la botica más famosa.









