La brecha de género lastra el futuro de los influencers

  • En el Día Internacional del Influencer, un informe señala la evidente desigualdad estructural entre hombres y mujeres.

  • Además, se producen profundos cambios en la profesión, con casi la mitad de los creadores españoles afirmando utilizar la IA a diario.
  • Aunque ya hay efemérides y celebraciones para todo, este 30 de noviembre se celebra el Día Internacional del Influencer, una iniciativa nacida en 2016 para resaltar el papel de los creadores de contenido y las figuras públicas que, a través de internet, marcan tendencia y se han establecido como protagonistas del entretenimiento junto al cine, la televisión, la música o los videojuegos.

    Encarando la recta final de 2025, la economía de creadores atraviesa un momento de auge sin precedentes en Europa, tras haber vivido su mayor boom con la pandemia del COVID-19. La profesionalización del sector, la multiplicación de plataformas y el impacto de la inteligencia artificial están redefiniendo la manera en que miles de personas construyen audiencias, negocian con marcas y buscan vivir de su contenido.

    Sin embargo, en medio de este crecimiento acelerado, merece la pena echar un ojo al informe Voces de la Creator Economy 2025 de Kolsquare, que señala la desigualdad entre hombres y mujeres influencers sigue siendo profunda y estructural, a pesar de tratarse de una industria joven y, en muchos casos, liderada por público femenino.

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    El estudio, elaborado a partir de 783 encuestas a creadores de seis países europeos, confirma que las mujeres continúan ocupando los tramos más bajos de ingresos. Según los datos, el 38 % de ellas gana menos de 500 euros al mes, frente al 23 % de los hombres. La desigualdad se hace aún más evidente en la franja alta, donde el 32 % de los creadores masculinos supera los 3.000 euros mensuales, mientras que solo el 20 % de las mujeres alcanza esa cifra.

    Las mujeres continúan ocupando los tramos más bajos de ingresos en el mundo de los influencers

    Los autores del informe lo describen como una brecha que no responde a diferencias de talento o profesionalización, sino a un desequilibrio estructural que se mantiene pese al avance del sector.

    Pero la disparidad no se limita al salario; también afecta a la organización del trabajo y al acceso a oportunidades. El 66 % de los creadores europeos declara gestionar todo su trabajo en solitario, desde la planificación de contenidos hasta la edición y la negociación con marcas. Entre las mujeres influencers, esa cifra asciende al 73 %, veinte puntos por encima de los hombres.

    Representación de mujeres y hombres influencers
    Representación de mujeres y hombres influencers | Fuente: Freepik

    Ellas cargan más trabajo, producen más en solitario y, sin embargo, reciben menos compensación económica. Además, solo el 26 % de las creadoras se dedica a tiempo completo a la actividad, frente al 31 % de los hombres, una diferencia que reduce su estabilidad financiera y la posibilidad de acceder a colaboraciones de mayor valor.

    Las desigualdades también varían por región. El informe detecta brechas más pronunciadas en países del sur de Europa, como Italia, Francia y, sí, España. En estos lugares, las creadoras se concentran en los ingresos más bajos con mayor frecuencia.

    En cambio, Alemania y los países nórdicos presentan una distribución más equilibrada entre géneros, aunque la distancia persiste en todos los territorios. Incluso en aquellas regiones con un ecosistema más igualitario, la tendencia general continúa beneficiando a los creadores masculinos, que monetizan mejor su presencia en plataformas como Instagram, YouTube o LinkedIn.

    Instagram, de hecho, sigue siendo la principal fuente de ingresos para los influencers europeos, con más de la mitad asegurando que esta plataforma concentra la mayor parte de sus beneficios. Concretamente, el 53 % obtiene allí la mayor parte de sus ingresos, muy por encima de TikTok (14 %) y YouTube (13 %).

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    En todas las plataformas con modelos de monetización más sólidos, desde YouTube hasta X, se imponen los hombres. Las mujeres, aunque dominan en número, siguen teniendo más dificultades para convertir su contenido en ingresos estables y significativos, a pesar de que en TikTok logran más tirón.

    El burnout de los influencers

    Más allá de las propias cifras de la brecha de género como tal, existen otros aspectos que ayudan a comprender el contexto en el que se desarrolla esta desigualdad. La presión psicológica y la precariedad económica son dos de ellos, con el 65 % de los creadores afirmando sentirse estresado a veces, a menudo o siempre por su trabajo.

    Las causas se repiten en todos los países, con plazos ajustados, la exigencia constante de publicar para no perder relevancia, la necesidad de compaginar la creación con un empleo tradicional y la inestabilidad que generan los algoritmos de las plataformas. La falta de límites entre la vida personal y el trabajo es uno de los elementos que más pesa en la percepción de bienestar.

    Una influencer de moda grabando contenido para redes sociales y plataformas de vídeo
    Una influencer de moda grabando contenido para redes sociales y plataformas de vídeo | Fuente: Freepik

    El acoso digital es otra de las caras ocultas del sector. Aunque el 63% asegura no haberlo experimentado, casi un tercio declara haber sido víctima de comportamientos negativos en línea. Las diferencias por género son especialmente contundentes. Las mujeres sufren en mayor medida comentarios sexistas y críticas hacia su físico, mientras que los hombres reciben más comentarios homófobos.

    En el Reino Unido, la situación llega a ser alarmante porque el 30 % de los influencers británicos ha recibido insultos racistas, muy por encima de la media europea.

    Los influencers lidian contra el acoso digital y la inestabilidad que generan los algoritmos de las plataformas

    A pesar de todas estas dificultades, la profesionalización sigue avanzando. La llegada masiva de herramientas de inteligencia artificial ha transformado la manera en que los creadores trabajan, puesto que a estas alturas ya el 72 % de ellos las utiliza de forma habitual, especialmente para generar ideas, editar textos, analizar métricas y mejorar el posicionamiento de sus publicaciones.

    España destaca de forma especial al conocer que casi la mitad de los influencers españoles afirma utilizar la IA a diario, una cifra que supera ampliamente la media continental. El intensivo refleja un cambio profundo en la lógica de producción de contenidos, con la tecnología como aliada para escalar audiencias y optimizar estrategias, pero también como enemigo de artistas que tenían oportunidades en este sector con miniaturas, diseños y otro tipo de encargos.

    Hay que decir, eso sí, que el estudio mencionado también revela un giro cultural dentro de la industria. Aunque la remuneración sigue siendo un factor clave, los creadores priorizan cada vez más la alineación ética con las marcas. Los valores compartidos superan incluso al dinero como criterio de selección de colaboraciones, y cada vez más la transparencia en la publicidad, la sostenibilidad y la diversidad aparecen como temas centrales en los contenidos que publican.

    Para muchos, la audiencia valora la autenticidad y castiga a quienes se alejan de ella, y es precisamente en este terreno donde la influencia responsable emerge como una tendencia dominante.

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    Los expertos coinciden en que el futuro del mundo de los influencers, si quiere ser sostenible, pasa necesariamente por corregir estas asimetrías que hoy, pese a la modernidad del formato, siguen recordando viejos hábitos. Con todas sus cosas, no deja de ser una industria vibrante, profesional y en plena evolución, pero atravesada por desigualdades que no pueden ignorarse.

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