¿Te has fijado en que cada vez se cocina menos en casa? Muchos españoles están cediendo a la comodidad de los platos ya preparados, y esa tendencia no solo cambia la forma de comer, también está dejando huella en los bares con menú del día. ¿Qué está pasando? Y, sobre todo, ¿qué significa esto para la restauración tradicional?
Según datos recientes, el consumo de platos preparados creció un 6,6 % en 2024, con más de 700 millones de kilos consumidos por los hogares. Al mismo tiempo, muchos restaurantes españoles reportan una caída en la venta de su menú del día, ya que los clientes optan por comidas listas para llevar o calentar en casa y las razones son evidentes, se trata básicamente de una cuestión económica. Este cambio no es solo una moda, es parte además de un giro profundo en cómo vivimos, comemos y dedicamos nuestro tiempo. Y para la hostelería, es una alarma que no pueden ignorar.
Las consecuencias son evidentemente claras, los restaurantes tradicionales necesitan adaptarse a estos nuevos hábitos de consumo o arriesgarse a perder clientes. La competencia no viene solo de otros bares, sino también y sorprendentemente de los supermercados y empresas de “ready to eat” que ofrecen comodidad y rapidez. La batalla por el menú del día se ha trasladado al terreno de la innovación y la flexibilidad.
La comida preparada se convierte en pieza clave de los hogares

El mercado de los platos preparados está explotando, o mejor dicho, viene luchando por hacerse de un puesto destacado en el mercado, en este caso, en los supermercados. En 2024, los hogares españoles compraron 5,1 % más de estos productos respecto al año anterior. Este auge no solo responde a la comodidad, sino también a la variedad y la calidad que ofrecen las marcas modernas y por supuesto, a un tema económico. Los consumidores buscan productos que puedan integrar fácilmente en su día a día sin perder tiempo en la cocina.
Las empresas del sector lo saben y han adaptado sus líneas, hay platos más saludables, con ingredientes locales, formatos que se pueden recalentar fácilmente y opciones gourmet que antes solo encontrabas en restaurantes, vamos que hay opciones para todos los gustos. Incluso los snacks y alimentos no autóctonos, como el hummus o el aguacate, han ganado protagonismo, cambiando el perfil del consumo de alimentos en casa.
Este fenómeno tiene un impacto directo en la dieta mediterránea y en los hábitos tradicionales de alimentación. Cocinar ya no es la norma diaria, y siete de cada diez comidas que antes se hacían en casa ahora se consumen fuera o listas para calentar. La comodidad y el tiempo libre pesan más que el ritual de cocinar, y eso transforma la forma en que nos alimentamos.
El menú del día sufre la competencia directa de los platos preparados del supermercado

El tradicional menú del día ya no tiene el monopolio de la comodidad. Muchos españoles eligen comprar platos preparados en supermercados para consumir directamente o llevar al trabajo, lo que ha creado una competencia directa con los bares y restaurantes. La oferta “ready to eat” permite comer algo completo, variado y rápido sin sentarse en una mesa.
Esta competencia obliga a los hosteleros a repensar sus estrategias. Algunos han introducido menús más ligeros, adaptados al turista, o incluso medio menú para ajustarse al bolsillo y al tiempo de los clientes. Sin embargo, muchos bares periféricos y pequeños restaurantes están cerrando, incapaces de competir con los precios y la accesibilidad de los platos listos para comer.
El cambio de hábitos también refleja un fenómeno cultural, menos personas cocinan, menos se juntan en torno a la mesa y más buscan practicidad. Esto no solo afecta a la restauración, sino también a la forma en que compramos y consumimos alimentos. La supervivencia del menú del día dependerá de su capacidad para reinventarse y ofrecer experiencias que los supermercados y el “take away” no puedan replicar.
En resumen, no se trata de un simple cambio de hábitos

Vivimos un momento decisivo en el que la cocina tradicional y el menú del día necesitan replantearse para sobrevivir, y la opción más evidentemente es adaptarse a las actuales circunstancias o morir en el intento. El auge de los platos preparados no es solo una amenaza, es una llamada a innovar, a ofrecer servicios más ágiles y a reinventar cómo comemos fuera de casa.
Los restaurantes que logren adaptarse al cambio, ofreciendo rapidez, calidad y conveniencia, seguirán siendo relevantes, sin olvidar por supuesto el tema económico, que también está impulsado estos cambios. La clave está en combinar lo práctico con lo auténtico, preservando la esencia de la gastronomía española sin perder competitividad frente a los nuevos formatos de consumo.
Si eres de los que todavía aprecia el sabor de un buen menú cocinado o crees que la restauración puede adaptarse a estos tiempos, comparte este artículo. Reflexionar sobre nuestros hábitos alimentarios puede ser el primer paso para no perder tradiciones y, al mismo tiempo, abrazar nuevas formas de disfrutar la comida.






