Carla Tutti (30), nutricionista, alerta sobre los azúcares añadidos: «Esta bebida es veneno embotellado»

La clave para elegir bien es leer la etiqueta: busca una lista de ingredientes corta y menos de 5 gramos de azúcar por cada 100 ml. La única opción verdaderamente recomendable es aquella que contiene solo agua, el ingrediente principal (avena, almendra, etc.) y sal.

El universo de las bebidas que encontramos en el supermercado se ha convertido en una auténtica jungla de marketing donde no es oro todo lo que reluce. Entramos buscando una opción saludable, una alternativa a los lácteos, y salimos con un cartón que esconde una bomba de azúcar. ¿Te has parado a pensar qué hay realmente detrás de esa etiqueta que grita “BIO” o “100% vegetal”? La respuesta, según los expertos, podría amargarte el café de la mañana.

Creemos que cuidarnos pasa por elegir estas nuevas alternativas lácteas, pero la realidad es que muchas veces estamos pagando más por un producto ultraprocesado. La nutricionista Carla Tutti es tajante al respecto y nos abre los ojos ante un engaño silencioso que afecta a miles de consumidores. De hecho, la mayoría de estas bebidas vegetales llevan más azúcar que muchos refrescos, una verdad incómoda que la industria alimentaria prefiere que no conozcas. ¿!– /wp:paragraph –>

EL GRAN ENGAÑO DEL PASILLO «SALUDABLE»

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Paseas por el supermercado y ves envases de colores tierra, con imágenes de avena recién cosechada o almendras cayendo en un arroyo de líquido blanco y puro. Las palabras «natural», «fuente de fibra» o «sin lactosa» actúan como un señuelo infalible, pero el marketing crea un halo de salubridad que nos empuja a comprar sin mirar la lista de ingredientes, un error que nuestra salud y nuestro bolsillo pagan muy caro. Es una estrategia calculada para apelar a nuestro deseo de cuidarnos.

El problema es que esta percepción de producto sano nos desarma por completo. Damos por hecho que si es vegetal, es bueno; si no tiene lactosa, es ligero; si es caro, es de calidad. Y es justo ahí donde caemos en la trampa, porque la industria utiliza estos reclamos para vender productos bebibles ultraprocesados con un valor nutricional muy bajo, camuflados como elixires de bienestar. Nos están dando gato por liebre, y ni siquiera nos damos cuenta.

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¿AZÚCAR? NO, GRACIAS, PERO TE LO ESTÁS BEBIENDO IGUAL

Mucha Gente Evita El Azúcar De Forma Consciente, Pero No Sabe Que Lo Está Consumiendo A Través De Estas Bebidas Bajo Nombres Que Suenan A Todo Menos A Dulce. Fuente: Pexels
Mucha gente evita el azúcar de forma consciente, pero no sabe que lo está consumiendo a través de estas bebidas bajo nombres que suenan a todo menos a dulce. Fuente: Pexels

La industria es experta en jugar al escondite con los ingredientes menos deseables. Puede que en la etiqueta no leas la palabra «azúcar», pero tu cuerpo lo recibirá igualmente a través de componentes como el sirope de ágave, la dextrosa, el jugo de uva concentrado o el almidón de arroz. En esencia, son simplemente distintos disfraces para el azúcar añadido que impactan en nuestro organismo de la misma manera, elevando los niveles de glucosa en sangre y promoviendo la inflamación.

Lo más alarmante es la cantidad que contienen algunas de estas populares bebidas. Un solo vaso para el desayuno puede superar con creces la cantidad de azúcar libre diaria recomendada por la Organización Mundial de la Salud. Cuando la nutricionista Carla Tutti las califica de «veneno embotellado», no exagera, porque un consumo continuado de estos líquidos azucarados está directamente relacionado con el aumento de peso y el riesgo de enfermedades metabólicas, como la diabetes tipo 2. Es un cóctel peligroso servido en un envase de apariencia inofensiva.

LA ETIQUETA: TU ÚNICA ARMA SECRETA EN EL SUPERMERCADO

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Aprender a descifrar el etiquetado es el único superpoder que necesitas para combatir el engaño y elegir las bebidas que de verdad te cuidan.

La próxima vez que cojas un cartón, ignora la parte frontal y ve directamente a la lista de ingredientes, tu fuente de verdad más fiable. La norma es sencilla: los ingredientes aparecen en orden de mayor a menor cantidad. Si el azúcar o alguno de sus sinónimos aparece entre los primeros puestos, devuélvelo al estante sin piedad. Lo ideal es que una buena bebida vegetal contenga un porcentaje elevado del ingrediente principal (avena, soja, almendras), que debería rondar o superar el 10%.

Después de los ingredientes, el siguiente paso es la tabla de información nutricional. Aquí el dato clave está en la línea «Hidratos de carbono, de los cuales azúcares». No te asustes si ves una cifra pequeña, ya que los cereales o frutos secos tienen azúcares naturalmente presentes. El problema es cuando esa cifra se dispara, ya que una cantidad superior a 5 gramos de azúcar por cada 100 mililitros es una clara señal de alarma de que el producto lleva azúcar añadido, y por tanto, no es una opción recomendable.

¿CUÁL ES LA ÚNICA BEBIDA VEGETAL QUE SÍ MERECE LA PENA?

Entre Tanta Confusión, Existe Una Fórmula Muy Simple Para Identificar Las Buenas Bebidas Y No Volver A Equivocarse Nunca Más. Fuente: Pexels
Entre Tanta Confusión, Existe Una Fórmula Muy Simple Para Identificar Las Buenas Bebidas Y No Volver A Equivocarse Nunca Más. Fuente: Pexels

La mejor elección es siempre la más simple. Una auténtica bebida vegetal saludable es aquella con una «etiqueta limpia», lo que en el mundo de la nutrición se conoce como una lista de ingredientes corta y comprensible. Olvídate de gomas, aceites vegetales refinados, aromas o correctores de acidez. La única opción que vale la pena es aquella que solo contiene agua, el ingrediente principal (avena, almendras, soja) y, como mucho, una pizca de sal, sin nada más que enturbie la fórmula.

Así que, ¿cómo se traduce esto en la práctica? Muy fácil. Busca en el estante hasta que encuentres esa bebida de avena cuyos ingredientes sean solo: agua y avena (14%). O esa de almendras que ponga: agua y almendras (8%). Estas son las verdaderas joyas nutricionales, las únicas bebidas que cumplen lo que prometen. Y si no la encuentras, recuerda que hacer tu propia bebida vegetal en casa es increíblemente fácil, económico y te garantiza un control total sobre lo que consumes.

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MÁS ALLÁ DE LA LECHE DE AVENA: UN CAMBIO DE MENTALIDAD

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Esta misma lógica se aplica a casi todo lo que encontramos envasado. Zumos de fruta que son básicamente agua con azúcar, yogures «con frutas» que esconden jarabes, o cereales de desayuno que deberían estar en la sección de golosinas. El patrón se repite una y otra vez. Se trata de un problema sistémico en la industria alimentaria, que prioriza el sabor adictivo y la vida útil del producto por encima de la salud del consumidor, y es nuestra responsabilidad aprender a navegar en este entorno.

Al final, el poder reside en nuestra cesta de la compra y en el conocimiento que aplicamos cada vez que elegimos un producto. No se trata de demonizar las bebidas vegetales, sino de aprender a distinguir el grano de la paja, de premiar a las marcas honestas y de entender que la alimentación consciente es nuestra mejor inversión en salud. La próxima vez que estés en el supermercado, recuerda que la decisión más saludable no es la que parece más obvia, sino la que se toma con información y un saludable espíritu crítico.

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