El tribunal calificó como tortura la violación a una adolescente de Barcelona

El tribunal de la Sección 10 de la Audiencia de Barcelona ha condenado este lunes a un acusado a 35 años de prisión por violar e intentar asesinar a una adolescente de 16 años la madrugada del 1 de noviembre de 2021 en Igualada (Barcelona). La sentencia califica los hechos de "tortura" y aprecia 4 agravantes en la comisión del crimen.

La declaración de la víctima no pudo considerarse prueba directa de cargo en el juicio, ya que no recuerda la agresión. Sin embargo, el tribunal sostiene que "su cuerpo fue testigo de excepción de la brutal agresión de la que fue objeto", en relación a las múltiples secuelas irreversibles que padece.

Alevosía, Ensañamiento y Tentativa de Homicidio

El fallo recoge que hubo alevosía, pues el procesado siguió a la chica y se abalanzó sobre ella "de manera sorpresiva y le propinó fuertes golpes en la cabeza con un objeto contundente, provocándole un traumatismo craneoencefálico con fractura craneal". Este ataque la dejó semiinconsciente, un estado que aprovechó para perpetrar la violación, eliminando cualquier capacidad de defensa de la adolescente.

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Además, el tribunal aprecia una agravante de ensañamiento, al alegar que el agresor "manejó a su voluntad el cuerpo de la víctima", propinándole golpes innecesarios para causarle la muerte y que tenían el único propósito de provocarle el máximo padecimiento posible.

La tercera agravante es la tentativa de homicidio, ya que, si bien la joven sobrevivió, concurren las circunstancias de alevosía, ensañamiento y para facilitar la comisión de un delito contra la libertad sexual, lo que eleva el delito de homicidio al de asesinato en grado de tentativa.

Agravante por Razón de Género

La sentencia también recoge una agravante de discriminación por razón de género, entendiendo que los hechos merecen más reproche penal al ser cometidos contra una mujer "por el hecho de serlo". El tribunal aprecia un "ánimo de dominación del agresor sobre la víctima" y "un patrón de conducta violenta, vejatoria y humillante" hacia las mujeres.

Además de golpearla de manera innecesaria, el agresor perpetró actos de "violencia desmedida" en las partes más representativas de la sexualidad femenina, y la abandonó "semidesnuda, con la zona íntima dañada y al descubierto y en estado de extrema vulnerabilidad", lo que incrementó aún más su "dolor, sufrimiento, humillación y vejación".

Por todo ello, el tribunal lo ha condenado a 35 años de prisión: 15 años por agresión sexual y 20 por asesinato en grado de tentativa, así como a 10 años de libertad vigilada y a indemnizar a la víctima con 332.727,65 euros. Además, le impone una orden de alejamiento y solicita que se le inhabilite para cualquier profesión que conlleve contacto con menores, dada la "alta probabilidad de reincidencia" que presenta.

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