Greenpeace pide coordinación para enfrentar el desastre de los ‘pellets’ de Galicia

El desastre de los ‘pellets’ de plástico que han llegado a las costas de Galicia tras el accidente del buque Toconao en aguas portuguesas ha encendido las alarmas en España, aunque según Greenpeace no lo suficientemente rápido. Según la organización, las ya infames bolitas de plástico pueden generar más problemas de lo que parece en primera instancia, después de todo aún no se conoce exactamente la composición de este material. 

«La contaminación por ‘pellets’ y en general por plásticos y microplásticos es un gravísimo problema a nivel global. Tan solo en la Unión Europea se calcula que se vierten al medio ambiente unas 160.000 toneladas de ‘pellets’ plásticos al año y hasta 12 millones de toneladas de plásticos de todo tipo se vierten a los océanos anualmente. Lo que está ocurriendo estos días en Galicia es grave, pero lo peor es que es solo una mínima parte de este problema de consecuencias globales», señalan desde la organización

«Desgraciadamente, aún no tenemos, casi un mes después del vertido, información oficial sobre la composición de los mismos. Si bien dadas sus características físicas, son muy pequeños, constituyen elementos muy contaminantes que con toda seguridad acabarán siendo integrados en las cadenas tróficas. Los contactos que ha habido con el fabricante cuya marca va impresa en los sacos, Bedeko Europe, reclamándoles las fichas técnicas del producto han sido infructuosos, derivando la empresa la responsabilidad a la naviera Maersk», sentencian en Greenpeace. 

Además, a esto se suma la lentitud de la respuesta. Pasando de largo la falta de medidas de cualquiera de los dos países para intentar contener el problema en aguas portuguesas, el choque, en año electoral, entre la Xunta y el Gobierno Central. Este retrasó la ayuda y aunque grupos ciudadanos se organizaron para recoger las «pelotitas» el problema ahora apunta a que puede llegar a las demás comunidades autónomas, ya hay reportes desde Cantabria, Asturias y el País Vasco. 

Pero esto no corrige la lentitud de la decisión original. Apenas ayer el Gobierno y la Xunta de Galicia se pusieron de acuerdo para empezar a recoger juntos el plástico. Según los datos de la propia, Greenpeace se trata de «un vertido total de 25.000 kg de ‘pellets’ de plástico llegando a toda la costa, desde la ría de Vigo a algunos puntos de Asturias, con especial incidencia en las Rías Baixas y Costa da Morte». Esto es importante a tener en cuenta, pues señala que puede ser un proceso largo para limpiar un nuevo desastre en Galicia. 

La Xunta activa ahora el Camgal (Plan Territorial de Contingencias por Contaminación Mariña Accidental) en su nivel de emergencia 2, donde se acepta la ayuda del Gobierno central después de varios días en nivel uno de alerta (el que se da cuando el episodio de contaminación es de pequeña gravedad y extensión).

LAS EMPRESAS IGNORAN LA CRISIS

Pero los partidos españoles no son los únicos que deciden culpar al de al lado por la situación. La empresa dueña del buque del accidente, la danesa Maersk, no ha respondido, mientras que Bedeko Europe, productora de los ‘pellets’, no ha querido responder a peticiones de Greenpeace y el Gobierno sobre su composición, dejando la culpa a la empresa transportadora. 

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Voluntarios Hacen Una Recogida De Pellets De La Arena, Galicia, A 7 De Enero De 2024, En A Coruña, Galicia (España) Europapress

Por el momento, la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo ha abierto diligencias preprocesales para investigar el vertido de ‘pellets’ en las costas gallegas al apreciar, tras recabar información sobre los hechos, «indicios de toxicidad» en estas «bolas de plásticos» que «no son biodegradables y no pueden eliminarse».

GREENPEACE EXIGE VELOCIDAD AL GOBIERNO Y LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS

Desde Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF «reclaman coordinación entre las administraciones en su respuesta ante el vertido por su grave impacto ambiental, así como por la potencial peligrosidad para la salud humana, por los indicios de toxicidad, tal como ha comunicado la Fiscalía de Medio Ambiente». La coordinación es clave para poder resolver el problema y es todo un reto en una situación de polarización como la actual.

Aun así, desde la organización recuerdan que una vez que llegan al océano es imposible resolver del todo la situación con los plásticos. «Debido a la dificultad de recolectar el plástico de los océanos y su permanencia prolongada en el medio ambiente, una vez que entra al mar es casi imposible removerlo. Más aún, el plástico continúa desintegrándose en microplásticos y luego en nanoplásticos, haciendo casi imposible su recuperación y afectando a todos los organismos marinos», sentencian pidiendo prevención en viajes a futuro.

DE MOMENTO LA PESCA NO ES UN RIESGO

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha avanzado que «en este momento» el sector pesquero nacional no sufre «ninguna afectación» por la presencia de ‘pellets’ de plástico en la costa española.

«No tenemos noticia en este momento de ninguna afectación concreta que haya podido situarse en nuestro sector pesquero. No existe en estos momentos ninguna información de problemas y vinculadas a esta situación que deriven en problemas para el consumo de pescado o de mariscos», ha asegurado Planas en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, recalcando que la salud alimentaria es «fundamental».

Mientras tanto, desde Greenpeace insisten en el riesgo que representa para el sector, y para los alimentos, a largo plazo. «Es fácil que muchos organismos marinos, desde peces a aves, los ingieran confundiéndose con alimento, pues parecen pequeños huevos, causándoles problemas gástricos e incluso la muerte, y que acaben integrados en la cadena alimentaria humana», señalan en un comunicado.