Te contamos dónde se encuentra el río subterráneo navegable más largo de Europa y cuándo visitarlo

La Gruta de San José, conocida también como la cueva de Sant Josep, está ubicada en el municipio de la Vall de Uxó, en la Costa de Azahar, en proximidad al Parque Natural de la Sierra de Espadán. En el interior de esta gruta se halla el río subterráneo navegable más extenso de Europa, ofreciendo un fascinante espectáculo para aquellos que se aventuran en sus aguas. Es un viaje hacia las profundidades de la Tierra que permite apreciar este valioso patrimonio cultural y geológico.

Image 44 7

El río subterráneo navegable más largo de Europa

Image 44 8

La cueva presenta una surgencia activa que emergió en calizas durante el período del Triásico medio. Sin embargo, a pesar de las numerosas expediciones realizadas por distintos espeleólogos, aún no se ha descubierto el origen del río ni el final de la gruta. Cabe destacar la temperatura constante de 20ºC en el interior de la cueva de Sant Josep a lo largo de todo el año. En la actualidad, la cavidad tiene un recorrido de 2.750 metros, convirtiéndose así en la gruta de mayor extensión en la provincia de Castellón y la segunda en la Comunidad Valenciana.

La relevancia de esta cueva es tan notable que, incluso antes de los avances del siglo XX, distinguidos historiadores como Sebastián Miñano, J. Cavanilles o Pascual Madoz la mencionaron en sus obras geográficas. Se tiene constancia de que la gruta era conocida en el Paleolítico Superior, aproximadamente hace 17.000 años, como indican los yacimientos arqueológicos descubiertos en la entrada original junto a las pinturas rupestres ahora reconocidas como Patrimonio Mundial de la Unesco y bien de interés cultural. Por esta razón, se trasladó la entrada de la cueva. La proximidad a un asentamiento ibérico sugiere que durante la época íbera, la gruta ya era conocida y explorada. Además, hay evidencia de que los romanos también tenían conocimiento de su existencia, como lo atestigua una lápida dedicada a Caio Cneo Craso, hijo del cónsul romano Marco Licinio Craso.

No fue hasta 1902 que se llevó a cabo la primera exploración documentada, alcanzando la Boca del Forn, un estrecho pasaje que marcaba el límite accesible de la cueva en ese momento, ya que las aguas lo permitían.

En los años subsiguientes, aumentó el interés por desentrañar cada detalle de la cueva de Sant Josep. En 1915, el historiador Carlos Sarthou Carreres realizó una exploración parcial. Un año después, los habitantes locales superaron la Boca del Forn y llegaron al Lago de Diana, pero se encontraron con la Galería de los Sifones como un obstáculo insuperable. Posteriormente, se comenzó a acondicionar la cueva para facilitar las visitas y permitir el paso de embarcaciones. En 1950, la Boca del Forn dejó de ser el límite del recorrido.

En 1954 se llevó a cabo la primera exploración espeleológica, y cuatro años después se elaboró el primer plano topográfico de la cueva. En 1960, se confirmó que la cueva continuaba más allá de la Galería de los Sifones al volar este obstáculo con dinamita, revelando el Estanque Azul y las galerías que componen el recorrido actual, incluyendo la Galería Seca. En los años posteriores, se descubrieron nuevas galerías y sifones, alcanzando una longitud conocida de la cavidad de más de 2.000 metros.