¿La comunicación y la mesa están relacionadas?

El binomio comunicación y mesa influye en las relaciones humanas. El espacio de trabajo queda determinado por las mesas para empresas empleadas, pues el lenguaje verbal y no verbal se ve influido. ¿Por qué y cómo se puede aprovechar esta realidad?

¿Cómo se relacionan la comunicación y una mesa?

La comunicación interpersonal se desenvuelve mediante dos canales complementarios: comunicación verbal (las palabras que se pronuncian) y comunicación extralingüística o no verbal (todos los signos y mensajes que, mientras una persona habla, emite su cuerpo: la postura, los microgestos, el dinamismo corporal y de las manos, la mirada, la sonrisa, los balbuceos, los picores…).

Al contrario de lo que podría parecer, el impacto de lo corporal es máximo. Cuando, por ejemplo, alguien dice «sí» mientras mueve la cabeza negativamente, en efecto, se entiende que esta persona está mintiendo. El mensaje de su cuerpo es más potente que la palabra emitida. Cuando esto se produce de modo menos evidente, se termina con una sensación de desconfianza o confusión.

El tipo de mesa empleado al negociar, atender al cliente o reunir al equipo incide, mucho, en esa comunicación no verbal. Por ejemplo, refuerza y señala el liderazgo, y puede cohibir o, lo contrario, estimular la interrelación. ¿Cómo influyen las distintas formas de las mesas de oficina?

¿Cuáles son las mejores mesas para empresas?

Este breve análisis de las mesas de trabajo más frecuentes y su influencia en la comunicación ayudará a decidir mejor según el uso.

Redonda

Es el mejor formato de mesa para transmitir igualdad, libertad de acción y cero jerarquía. No en vano, ayuda a fomentar la participación, la creatividad y la cordialidad. Si el propósito es colocar a los interlocutores en un plano cercano, es la mejor opción. Ahora bien, cuando el diámetro es demasiado grande, tanta separación resulta contraproducente.

Rectangular

El modelo rectangular transmite una clara jerarquización de los presentes. Por lo general, el líder adquiere un rol de mandamás porque se sitúa en su cabecera. Respecto a los demás, cuanto más alejado se está de esa figura, mayor sensación de inferioridad. Transmite la sensación de enfrentamiento y, por ello, no suele fomentar la colaboración.

Cuadrada

El modelo cuadrado reduce esta sensación y se aproxima un poco más a las mesas redondas. Sin embargo, genera una clara diferenciación en función de cómo se colocan los interlocutores: cooperación y cercanía con quienes están al lado, y enfrentamiento y confrontación con los de enfrente.

Ovales

Son similares a las rectangulares, aunque el efecto de liderazgo y jerarquía se reduce. Cuanto más alargada sea, más se agudiza la diferenciación. Para contrarrestar esta influencia, igual que sucede con las rectangulares, coloca la presidencia en el centro de uno de los laterales largos.

Factores como la seguridad, la autoconfianza, la proyección de la voz y la capacidad de atraer la atención dependen de la ubicación en la mesa. Las mesas de trabajo deben tener, pues, la forma más idónea para su finalidad.

La conclusión es clara: comunicación y mesa se condicionan e influyen en la cooperación, las negociaciones y los resultados de las relaciones interpersonales. Por lo tanto, la decisión más acertada para quienes tienen dudas sobre esta elección es contactar con Officinca para así acertar al escoger las próximas mesas para la empresa.

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