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La oferta de financiación para inversión inmobiliaria es muy amplia y responde a muchos criterios y condiciones, que se determinan en función de las posibilidades del comprador y del tipo de operación. A nivel particular, los usuarios pueden acceder a una nutrida oferta presente en la red, como las hipotecas de Rastreator, y realizar así una comparación sobre las diferentes opciones disponibles. Un concepto que está cada vez más presente en los contratos es la hipoteca bonificada, un modelo que liga la reducción en el tipo de interés a la contratación paralela de una serie de productos con la entidad bancaria. Es la operación con la que los bancos consiguen un mayor beneficio mediante el préstamo del dinero y que ayuda, a los compradores, a disponer de unas condiciones ventajosas para comprar la casa.

La hipoteca bonificada condiciona la fijación de un interés de tipo más reducido que en otras condiciones, a la vinculación de una serie de contrataciones, que suelen estar relacionados con la vivienda o aspectos personales del comprador. Es la fórmula con la que los bancos pueden ser más competitivos en el mercado. Estos vínculos suelen aparecer en forma de seguros, bien asociados al propio inmueble o de carácter humano, que la persona contratante acuerda con la entidad financiera, encargada de proveer este servicio. Cuando contrata un producto concreto, el usuario obtiene una bonificación, que se traduce en una reducción determinada del tipo de interés.

¿Qué tipo de contrataciones incluye? Por un lado, la simple domiciliación de la nómina es una acción que se premia en este contexto. Por otro lado, están las pólizas que aseguran al contratante o a la vivienda. La del hogar es la más común, ya que es un seguro que resulta prácticamente imprescindible en cualquier piso. El usuario tiene que asumir dicho gasto y hacerlo a través de la entidad financiera que presta el dinero supone un beneficio en el contrato final de la hipoteca. El seguro de vida está relacionado con la persona y supone que, ante un fallecimiento o invalidez (en función de lo acordado), el banco se hará cargo de una parte o de la totalidad del préstamo. El seguro de protección de pagos u otra vinculación como la contratación de una alarma son otros ejemplos de cómo se puede bonificar una hipoteca. Es el modelo que sigue una de las referencias, el banco santander.

Rebaja del precio del dinero

Las ventajas de esta fórmula son evidentes, pues el usuario ve reducido el interés con cada producto y, por tanto, la contratación del préstamo resulta más económica. La rebaja puede ser de hasta un punto, por lo que un tipo de interés del tres por ciento se quedaría en un dos, lo que supone una rebaja del treinta y tres por ciento. Muchas de estas vinculaciones estarían contratadas en cualquier caso, así que resulta más rentable hacerlo a través del banco. La permanencia no suele ser muy alta, generalmente entre tres y cinco años, por lo que el comprador puede cambiar las condiciones en un plazo corto. La cancelación, al igual que la contratación inicial, son servicios opcionales; de manera que el usuario tiene, en todo momento, la capacidad para tomar las decisiones.