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Elon Musk pasa de ídolo futurista a chiste digital

La imagen de Elon Musk como una de las figuras más importante tecnológico del mundo podía compararse el año pasado con la de nombres como Steve Jobs, Bill Gates o Mark Zuckerberg, y a diferencia de esos tres no tenía una película explicando sus defectos. De hecho la imagen que buena parte de la población tenía del mil millonario era la misma que tenía de Tony Stark: «Billonario, playboy y filántropo».

Pero las últimas semanas han sido catastróficas para esa idea. La complicada adquisición de Twitter, que en algún momento quiso cancelar y termino asumiendo por 44 mil millones de dólares tras una orden de la corte, y las semanas posteriores cargadas de despidos públicos masivos, y más de una re-contratación tras notar que nadie más en la empresa era capaz de realizar algunas funciones.

Es una destrucción en vivo de una imagen pública a una velocidad que se ha visto muy pocas veces. Sumado a una larga lista de malas decisiones, que empiezan por transformar el sello de verificación en un servicio de pago y llegan a despedir a un ingeniero de la plataforma por una discusión en vivo dentro de la misma. 

¿QUIÉN ERA ELON MUSK?

Lo cierto es que antes de las últimas semanas Musk era respetado por la mayoría. El magnate era visto como una figura innovadora por haber sido uno de los fundadores de Tesla, la empresa pionera en los vehículos que funcionan con energía eléctrica, de SpaceX una empresa cuyos diseños han sido claves para el retorno de la Nasa a la carrera espacial, y para una posible llegada a Marte y Starlink, la empresa de internet satelital que además ha puesto a disposición del gobierno australiano. 

Es cierto que había críticas. Su relación y ruptura con la cantante Grimes no pasaron desapercibidos, más de una persona señalaba que sus primeros millones fueron heredados de un padre que era dueño de una mina de diamantes en la Sudáfrica del Apartheid, en general sus relaciones de pareja eran vistas de reojo, su trato a los trabajadores de Tesla pospandemia ha sido cuestionado y su paso por Saturday Night Live no es particularmente bien recordado. Pero aun así en general era visto como un visionario por la mayoría, y aún sigue teniendo sus fanáticos.

Sin embargo, parece que Musk es la clase de persona que no debe tener un micrófono. Como lo hiciera en su momento el expresidente Donald Trump lo cierto es que desde que empezó a usar Twitter se ha visto incapaz de no responder por allí a una buena parte de los que lo señalan.

UNA FORTUNA INTOCABLE Y UNA AUTOESTIMA FRÁGIL

Lo cierto es que las muestras de lo fácil que es generar su molestia parecen haber hecho de la figura de Elon Musk un blanco común de las redes sociales. Es cierto que su fortuna no se ha visto realmente afectada, y con un patrimonio calculado en casi 200 mil millones de dólares no es como que pueda ser particularmente agrietada, aun si todas sus empresas han sufrido caídas recientes en la bolsa.

De cualquier modo eso hace que su caso sea particularmente llamativo. El magnate se ha convertido en todo un símbolo de lo poco que el número que tengas en la cuenta bancaria hace realmente por la autoestima. Sin embargo, como cuando el ego golpeado de Trump lo llevo a intentar ser presidente, también ha demostrado lo dañino que puede ser el poder en manos de figuras tan inestables. 

El daño que ya ha hecho Musk a la plataforma de Twitter es profundo, lo que se había convertido en un espacio clave para compartir noticias o el trabajo de creativos de todas partes se ha hecho profundamente caótico. Es preocupante a largo plazo que una figura con tan poco control de sí mismo sea tan manejable por los ataques de la web.