Madrid necesita originalidad si quiere ser el Broadway Hispano

Las visitas a Nueva York de Almeida y Ayuso, los esfuerzos en transformar a Nacho Cano en una especie de Tim Rice autóctono y los acuerdos entre Antonio Banderas y Andrew Lloyd Webber. Son varios los intentos desde la comunidad para hacer de Madrid la ciudad más importante del teatro en Español y a la Gran Vía en su Broadway particular. 

De momento los resultados son positivos. Ya Madrid se cuenta como la tercera ciudad del mundo de los musicales, detrás únicamente de Londres y Nueva York. Sin embargo, sigue pareciendo poco más que una imitación de aquellas dos, llena hasta el tope de obras musicales que ya tuvieron éxito en sus pares anglosajones o refritos de piezas teatrales que ya fueron exitosas en el pasado. 

Esta falta de riesgos es una dificultad que el mundillo teatral deberá superar si de verdad quiere destacarse. Ocupar de momento el tercer puesto no parece suficiente para la inversión que se ha hecho y mantenerlo a largo plazo exigirá siempre un nivel de originalidad que no se ha demostrado desde el mundo del musical en la capital española. 

TRADUCCIONES Y ADAPTACIONES

Si se repasan los grandes éxitos actuales de la Gran Vía capitalina, son todos obras que han ya han tenido éxito en Londres y Nueva York, y en la mayoría de los casos además adaptaciones de cintas de éxito en el cine. Pasar y leer en las marquesinas títulos como ‘Los Puentes de Madison’, ‘Grease’, ‘Mamma Mia!’ o ‘La historia interminable’ hacen pensar más en un festival de cine de los 80 que en una ciudad a la vanguardia del teatro.

El ejemplo más evidente es justamente la obra que más tiempo tiene en la Gran Vía. ‘El Rey León’ tiene ya once años llenando el teatro Lope de Vega, y sin restarle calidad a la producción, no deja de ser llamativo que en una ciudad que espera competir con las grandes, la obra más exitoso sea la adaptación al español de la adaptación al teatro de una película animada. Una copia de una copia no puede ser la joya de la corona de una ciudad que espera estar a la vanguardia del mundo del teatro.

Pero además no es la única obra de la capital que cumple con esta descripción, con ‘Matilda’ y ‘Bailando bajo la lluvia’ entrando en la misma descripción. Es un problema real, en especial si en verdad se quiere atraer turismo a la capital.

MIEDO A LOS RIESGOS

En el fondo es comprensible. Así como en el cine se ha normalizado el recuperar franquicias que den cierta seguridad al inversor en el teatro internacionalmente está pasando lo mismo. Recientemente en Broadway adaptaciones de ‘Escuela de rock’, ‘Psicópata Americano’ o ‘Beetlejuice’ se han contado entre sus grandes éxitos. Sin embargo, en la última década los dos grandes fenómenos culturales del teatro musical han salido de ideas originales

Por un lado, el ‘Hamilton’ de Lin Manuel Miranda llevo la fundación de Estados Unidos al ritmo del Hip Hop, algo que ocurre por primera vez en la historia del teatro neoyorquino y ‘Hadestown’ usando sonidos de indie y folk muy lejanos al teatro tradicional para adaptar el mito griego de Orfeo y Eurídice. 

Ambas son pruebas de que el teatro puede premiar también la originalidad y el romper formatos. En Madrid de momento solo ‘Malinche’ de Nacho Cano puede ser considerada como un experimento similar a gran escala, y aunque no ha sido bien recibida por la crítica, por lo que se percibe como una versión demasiado limpia del mestizaje, sigue siendo buena noticia que se invierta en intentos de trabajo original.

PENSAR A LARGO PLAZO

Si la capital española quiere mantener su tercer puesto, o quiere presumir de llegar más lejos, tiene que enfrentar directamente este problema de originalidad, necesita obras propias que además pueda exportar si quiere crecer realmente. Incluso atreverse a adaptar obras estadounidenses que no tienen una película de éxito como las mencionadas ‘Hamilton’ o ‘Hadestown’ ya le daría un punto a favor, y en el caso de la segunda, incluso una obra que no ha pasado por el territorio británico. 

Lo cierto es que de momento el éxito de los musicales madrileños no deja de sentirse como una curiosidad más que otra cosa. Mientras que se siga dependiendo de las adaptaciones y traducciones, la capital seguirá quedando detrás de sus competidoras, y quedará siempre como una imitación de sus primas anglosajonas, sin contar con la posibilidad de que Hamburgo, de momento, la cuarta ciudad donde más musicales se ven, vuelva a superarla.