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La inflación de Alemania escaló a un récord del 10% en septiembre

El índice de precios al consumo (IPC) de Alemania repuntó al 10% el pasado mes de septiembre, frente al 7,9% registrado en agosto, lo que representa el mayor encarecimiento del coste de la vida desde la reunificación del país, según se desprende de los datos publicados este jueves por Destatis, la oficina de estadística germana.

«La tasa de inflación alcanzó un nuevo máximo del 10% en la Alemania reunificada», destacó Georg Thiel, presidente de Destatis, para quien las principales razones de la alta inflación siguen siendo «los enormes aumentos de precios de los productos energéticos«.

Asimismo, el experto advirtió de que se están observando cada vez más aumentos de precios para muchos otros bienes, especialmente alimentos, mientras que el final de las medidas de apoyo público, como el billete de transporte de 9 euros y el descuento del carburante, «incrementaron la subida de precios en septiembre de 2022».

En este sentido, Destatis calcula en alrededor de un punto porcentual el efecto amortiguador de las medidas de alivio sobre el índice de precios al consumidor, señalando que su finalización en septiembre se hizo patente en los precios de los billetes de transporte público regional y local, así como en el de los combustibles.

La subida de precios del transporte respecto al mismo mes del año pasado fue del 14% en septiembre de 2022, tras el 3,7% de agosto. En mayo de 2022, antes de que se aplicaran las medidas de alivio, fue del 16,3%.

De su lado, los precios de los productos energéticos aumentaron un 43,9% interanual, tras el alza del 35,6% en agosto. La energía doméstica aumentó un 51,8%, incluyendo un incremento del 108,4% del combustible de calefacción y del 95,1% del precio del gas natural. Asimismo, los precios de la electricidad aumentaron un 21%.

En el caso de los alimentos, los precios aumentaron un 18,7% en septiembre en comparación con el mismo mes del año anterior, después del alza del 16,6% en agosto. Se observaron aumentos de precios en todos los grupos de alimentos, incluyendo grasas y aceites comestibles (49%), así como los productos lácteos y los huevos (29,1%), la carne y los productos cárnicos (19,5%) y productos de pan y cereales (18,5%).

En septiembre, la tasa de inflación sin incluir el impacto de la energía fue del 6%, mientras que la tasa de inflación subyacente, que también deja fuera del cálculo los alimentos, fue del 4,6%.

De su lado, la tasa de inflación armonizada de Alemania, empleada por Eurostat en sus estadísticas, se situó en septiembre en el 10,9%, nueve décimas por encima del índice general.